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Prioridades en los primeros auxilios

Por Amy H. Kaji, MD, PhD, Harbor-UCLA Medical Center

La prioridad es valorar las vías respiratorias de la persona, su respiración y su circulación (lo que se denomina globalmente reanimación cardiopulmonar [RCP]). Una alteración en cualquiera de estos tres elementos es siempre mortal si no se corrige. Las vías respiratorias, por las cuales pasa el aire hasta los pulmones, pueden llegar a bloquearse (por ejemplo, por el atragantamiento con un trozo de comida). Muchos trastornos y lesiones pueden hacer que la respiración sea difícil. La circulación de la sangre, que depende del bombeo y del latido del músculo cardíaco, puede detenerse durante un paro cardíaco, en cuyo caso es necesaria la reanimación cardiorrespiratoria (RCR).

La siguiente prioridad es conseguir asistencia médica llamando al servicio de emergencias médicas, excepto cuando la persona afectada sufre:

  • Paro cardíaco

  • Atragantamiento

Cuando el corazón de una persona se detiene o una persona se está asfixiando por atragantamiento, debe iniciarse el tratamiento antes de solicitar ayuda. En los diversos países existen líneas telefónicas de emergencias con servicio ininterrumpido; por ejemplo, en Estados Unidos se puede acceder llamando al 911 y en España llamando al 112. La persona que realiza la llamada debe proporcionar rápidamente a su interlocutor una descripción completa del estado de la persona afectada y de cómo se ha producido la lesión o enfermedad. No debe colgar el teléfono hasta que se le haya indicado qué hacer. Si están presentes varias personas no especialistas (rescatadores), uno debe llamar solicitando ayuda médica mientras el otro comienza a valorar las lesiones y aplica los primeros auxilios.

Después de solicitar ayuda médica y antes de iniciar cualquier otro tratamiento, se debe corregir la permeabilidad o apertura de las vías respiratorias, restablecer la respiración y recuperar el ritmo cardíaco. Si es necesario, se deben iniciar las maniobras de reanimación cardiorrespiratoria (RCR, ver ver Paro cardíaco : Tratamiento de primeros auxilios).

Si son muchas las personas lesionadas, debe tratarse primero a la que está herida de mayor gravedad. Puede ser difícil determinar cuál de ellas necesita tratamiento con más urgencia, pues alguien que grita de dolor puede sufrir lesiones de menor gravedad que otro que no puede respirar o que está en coma y, por lo tanto, no puede gritar. La evaluación debe llevar menos de un minuto por cada persona lesionada. En cada caso, el rescatador debe considerar si la situación es potencialmente mortal, urgente pero sin riesgo de muerte o no urgente. La dificultad para respirar y la hemorragia masiva son potencialmente mortales, pero el tratamiento de un brazo o una pierna rotos casi siempre puede esperar, por muy doloroso que sea. Cuando hay muchas personas con lesiones graves y los recursos son limitados, es posible que los rescatadores tengan que decidir tratar solo a las que crean que tienen posibilidades de sobrevivir.

Cuando las personas lesionadas son incapaces de transmitir información médica porque están confundidas o inconscientes o debido a la gravedad de su estado, la información se debe obtener de otras maneras. Por ejemplo, si al lado de una persona inconsciente se encuentra un frasco de comprimidos vacío, debe entregarse el envase al personal de emergencias médicas. La descripción de cómo ocurrió la lesión y la información procedente de testigos, familiares o de los propios rescatadores pueden ser esenciales para establecer el tratamiento. Después de tomar estas medidas, se puede proporcionar alivio a la persona afectada tranquilizándola y ofreciéndole otros cuidados sencillos, como darle una manta y mantenerla calmada y abrigada.

Algunas enfermedades graves, como la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la hepatitis B y C, pueden transmitirse por la sangre. Los rescatadores deben evitar el contacto con sangre de las heridas, especialmente la sangre de extraños cuya historia clínica es desconocida. Los guantes de látex o de nitrilo proporcionan la mejor protección. Si no se dispone de guantes se puede utilizar plástico. Por ejemplo, los rescatadores pueden colocar las manos dentro de bolsas de plástico para alimentos o de cualquier material impermeable. En caso de contaminación con sangre, deben lavarse las manos tan pronto como sea posible, incluso debajo de las uñas, de forma enérgica, con agua y jabón o con una solución de lejía diluida (alrededor de una cucharada sopera por cada litro de agua, o alrededor de 15 mL por litro de agua) tan pronto como sea posible. Si nada de esto está disponible se puede utilizar un desinfectante de manos con alcohol. Es mucho menos probable que el contacto con saliva y orina contagie una enfermedad que el contacto con la sangre.