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Equinococosis (hidatidosis)

Por Richard D. Pearson, MD, Professor of Medicine and Pathology, Associate Dean for Student Affairs, University of Virginia School of Medicine

Información:
para pacientes

La equinococosis es una infección por larvas de Echinococcus granulosus o E. multilocularis (enfermedad hidatídica alveolar). Sus síntomas dependen del órgano comprometido (p. ej., ictericia y molestias abdominales en presencia de quistes hepáticos o tos, dolor torácico y hemoptisis en pacientes con quistes pulmonares). La rotura de los quistes puede causar fiebre, urticaria y reacciones anafilácticas graves. El diagnóstico se basa en los estudios de diagnóstico por la imagen, el examen del líquido del quiste o en pruebas serológicas. El tratamiento se realiza con albendazol o cirugía, o con aspiración del quiste e instilación de un agente escolicida.

Etiología

E. granulosus se encuentra con frecuencia en áreas del Mediterráneo, el Medio Oriente, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Sudamérica, donde se crían ovejas. Los caninos son los huéspedes definitivos y los herbívoros (p. ej., ovejas, caballos, ciervos) o los seres humanos son huéspedes intermediarios. También se informaron focos en regiones de Canadá, Alaska y California.

Los gusanos de E. multilocularis viven en zorros, y las larvas hidatídicas habitan en roedores salvajes pequeños. Los perros y otros caninos infectados representan la principal conexión con la infección humana ocasional. El E. multilocularis se encuentra sobre todo en los países centrales de Europa, Alaska, Canadá y Siberia, y la distribución de la infección natural en los Estados Unidos continentales se extiende desde Wyoming y las Dakotas hasta la zona norte del Medio Oeste.

En forma infrecuente, el E. vogelii o el E. oliganthus causa enfermedad hidatídica poliquística en seres humanos, sobre todo en el hígado. Estas especies aparecen en América Central y del Sur.

Fisiopatología

El paciente ingiere los huevos en las heces de los animales (que pueden encontrarse en el pelaje de los perros o de otros animales), que se incuban en el intestino y liberan las oncosferas (formas inmaduras del parásito encerradas en una envoltura embrionaria). Las oncosferas penetran en la pared intestinal, migran a través de la circulación y se alojan en el hígado o los pulmones o, con menor frecuencia, en el encéfalo, los huesos u otros órganos.

En los tejidos, las oncosferas de E. granulosus forman quistes, que crecen lentamente (en general, durante varios años) hasta generar quistes hidatídicos, que son cavidades uniloculares llenas de líquido. Dentro de estos quistes se forman cápsulas incubadas, que contienen numerosos protoscólices pequeños con capacidad infecciosa. Los quistes grandes pueden contener más de 1 L de líquido hidatídico, que es muy antigénico, además de millones de protoscólices. A menudo se forman quistes hijos en los quistes primarios o fuera de ellos. Si un quiste en el hígado pierde líquido o se rompe, la infección puede diseminarse al peritoneo.

El E. multilocularis produce masas esponjosas que invaden los tejidos locales y son difíciles o imposibles de tratar quirúrgicamente. Los quistes se identifican sobre todo en el hígado, aunque también pueden formarse en los pulmones o en otros tejidos. Los quistes no son grandes, pero invaden y destruyen el tejido circundante y pueden provocar insuficiencia hepática o muerte.

Signos y síntomas

Si bien muchas infecciones se contagian durante la infancia, los signos clínicos pueden no evidenciarse durante varios años, salvo cuando los quistes comprometen órganos vitales. Los signos y los síntomas pueden ser similares a los de un tumor ocupante de espacio.

Los quistes hepáticos pueden causar dolor abdominal o un tumor palpable. Puede aparecer ictericia cuando se obstruyen los conductos biliares. La rotura del quiste hacia un conducto biliar, la cavidad peritoneal o el pulmón puede causar fiebre, urticaria o una reacción anafiláctica grave.

Los quistes pulmonares pueden romperse y provocar tos, dolor torácico y hemoptisis.

Diagnóstico

  • Estudios de diagnóstico por la imagen

  • Pruebas serológicas

  • Examen del líquido del quiste

Los quistes pulmonares suelen descubrirse en una radiografía de tórax de control como masas pulmonares redondeadas, a menudo irregulares.

La TC, la RM y los hallazgos ecográficos pueden ser patognomónicos si se identifican los quistes hijos y la arenilla hidatídica (protoescólices y detritos), pero los quistes hidatídicos simples pueden ser difíciles de distinguir de los quistes benignos, los abscesos o los tumores benignos o malignos. La presencia de arenilla hidatídica en el líquido aspirado del quiste permite confirmar el diagnóstico.

Las pruebas serológicas (enzimoinmunoensayo, inmunofluorescencia, hemaglutinación indirecta) presentan sensibilidades variables, pero son útiles si son positivas y deben solicitarse. El hemograma completo puede detectar eosinofilia.

Tratamiento

  • Extirpación quirúrgica o aspiración percutánea seguida por la instilación de un agente escolicida y la reaspiración

  • En ocasiones, se requiere albendazol

El tratamiento varía según el tipo, la ubicación y el tamaño del quiste y de sus complicaciones. La cirugía, a veces por vía laparoscópica, puede curar la infección. Con frecuencia, se administra albendazol antes de la cirugía para prevenir infecciones metastásicas que pueden aparecer si los contenidos del quiste se derraman durante el procedimiento. En algunos centros, se realiza aspiración percutánea bajo guía tomográfica, seguida de la instilación de un agente escolicida (p. ej., solución salina hipertónica) y reaspiración (APIR [aspiración percutánea, inyección, reaspiración]).

Perlas y errores

  • Tener cuidado para evitar la fuga de contenido del quiste durante la aspiración o la cirugía, porque puede ocurrir una infección metastásica.

En presencia de E. granulosis, la administración de 400 mg de albendazol por vía oral 2 veces al día durante 1 a 6 meses (7,5 mg/kg 2 veces al día en los niños hasta un máximo de 400 mg 2 veces al día) lograr resolver la infección en el 30 al 40% de los pacientes y puede indicarse para inhibir el crecimiento en los pacientes inoperables.

El pronóstico de los pacientes con infección por E. multilocularis es desfavorable, salvo que pueda extraerse toda la masa de larvas. La cirugía está indicada siempre que sea posible, lo que depende del tamaño, la localización y las manifestaciones de la lesión. El albendazol en las dosis mencionadas en el párrafo anterior puede inhibir el crecimiento en las lesiones inoperables. El trasplante hepático logró salvar la vida de unos pocos pacientes.

Conceptos clave

  • La equinococosis se produce cuando los huevos eclosionan, liberando las oncosferas, que migran al hígado o los pulmones, o con menor frecuencia al cerebro, el hueso u otros órganos, y forman quistes; no se presentan parásitos en el tracto gastrointestinal.

  • Los quistes se desarrollan lentamente (por lo general durante muchos años), hasta formar quistes grandes (de hasta 1 L) llenos de líquido (quistes hidatídicos), que contienen numerosas protoescólices infecciosas.

  • Las heces de los perros (y otros caninos) infectados representan la principal fuente para la infección humana.

  • Los quistes hepáticos causan dolor y, a veces, ictericia; los quistes pulmonares pueden causar dolor, tos y hemoptisis.

  • E. multilocularis no produce quistes grandes, pero invade y destruye el tejido circundante y puede producir insuficiencia hepática y muerte.

  • Diagnosticar mediante el análisis del líquido del quiste y pruebas serológicas.

  • El tratamiento varía según el parásito, el tamaño y la ubicación del quiste, y las complicaciones; puede incluir la cirugía, la aspiración del quiste y la instilación de un agente contra los escólices, que pueden sumarse al tratamiento prolongado con albendazol.

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