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Generalidades sobre las enfermedades de transmisión sexual

Por J. Allen McCutchan, MD, MSc, Professor of Medicine, Division of Infectious Diseases, School of Medicine, University of California at San Diego

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Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), también denominadas infecciones de transmisión sexual (ITS), pueden deberse a varios microorganismos que presentan una gran variabilidad en sus tamaños, sus ciclos vitales, sus síntomas y sus susceptibilidades a los tratamientos disponibles.

Las ETS bacterianas son la sífilis, la gonorrea, el chancroide, el linfogranuloma venéreo, el granuloma inguinal y las infecciones por clamidia, micoplasma y Ureaplasma.

Las ETS virales incluyen las verrugas genitales y anorrectales, el herpes genital (ver Infección mucocutánea), el molusco contagioso (ver Molusco contagioso) y la infección por HIV (virus de inmunodeficiencia humana) (ver Virus de inmunodeficiencia humana (HIV)).

Las infecciones parasitarias que pueden transmitirse por vía sexual son la tricomoniasis (causada por protozoos, ver Tricomoniasis), la sarna (transmitida por un ácaro, ver Escabiosis) y la pediculosis pubiana (causada por piojos, ver Piojos : Piojos del pubis).

Muchas otras infecciones no consideradas primariamente como ETS, como las salmonelosis, las shigelosis, la campilobacteriosis, las amebiasis, la giardiasis, la hepatitis (A, B y C) y la infección por citomegalovirus, también pueden transmitirse por vía sexual.

Dado que la actividad sexual requiere un contacto estrecho con la piel y las mucosas de los genitales, la boca y el recto, muchos microorganismos pueden diseminarse con eficiencia entre las personas durante ella. Algunas ETS causan inflamación (p. ej., la gonorrea o la clamidiasis) o ulceración (p. ej., el herpes simple, la sífilis o el chancro blando), que predisponen a la transmisión de otras infecciones (p. ej., HIV). Las tasas de prevalencia de las ETS siguen elevadas en casi todo el mundo a pesar de los avances en los diagnósticos y los tratamientos, que permitieron que muchos pacientes con ETS dejen de contagiarlas poco tiempo después de iniciada la terapia.

Los factores que impiden el control de las ETS son los siguientes

  • Actividad sexual con múltiples parejas sin protección

  • Dificultades para hablar sobre temas sexuales tanto por parte del médico como del paciente

  • Financiación insuficiente para la aplicación de las pruebas diagnósticas y los tratamientos existentes, y para desarrollar nuevas pruebas y tratamientos

  • Susceptibilidad a la reinfección si ambos miembros de la pareja no se tratan en forma simultánea

  • Tratamiento incompleto, que puede llevar al desarrollo de microorganismos resistentes a fármacos

  • Viajes internacionales, que facilitan la diseminación mundial rápida de las ETS

Los signos y síntomas varían según la infección. Muchas ETS causan lesiones genitales (véanse Diferenciación de las lesiones genitales más frecuentes que se transmiten por vía sexual).

Diferenciación de las lesiones genitales más frecuentes que se transmiten por vía sexual

Hallazgo

Otras características

Causa*

Úlcera solitaria indolora

Indurada, no sensible o sólo un poco sensible a la palpación

Adenopatía relativamente indolora

Chancro sifilítico

Cúmulos de pequeñas úlceras superficiales dolorosas sobre una base eritematosa

A veces con vesículas

Adenopatías inguinales

Infección por el virus herpes simple

Úlcera superficial dolorosa

Úlceras no induradas sensibles a la palpación, con límites irregulares eritematosos y bordes socavados de tamaño variable; a menudo, coalescentes

Adenopatía regional

Chancroide

Pápula o úlcera pequeña, a menudo asintomática o que pasa inadvertida

Adenopatia muy dolorosa e hipersensible a la palpación, a veces con linfedema distal o drenaje hacia la superficie cutánea

A veces, fiebre

Linfogranuloma venéreo

Múltiples úlceras superficiales

Lesiones y surcos extragenitales característicos

Sarna escoriada

Múltiples lesiones superficiales

Piojos visibles o sacos de huevos (liendres) unidos a los cabellos

Pediculosis pubiana con escoriación

Lesión sobreelevada

Lesiones aterciopeladas malolientes con tejido de granulación

Sin adenopatías inguinales

Granuloma inguinal

*Otras causas de úlceras son los parches mucosos por sífilis secundaria, la balanitis erosiva, la úlcera gomatosa de la sífilis terciaria, el síndrome de Behçet, los epiteliomas y los traumatismos.

Las ETS se diagnostican y se tratan en diversas situaciones. En muchos casos, las pruebas de diagnóstico son limitadas o no existen y el seguimiento de los pacientes es incierto. Por lo tanto, en general no se intenta la identificación del microorganismo causante y el tratamiento inicial suele ser sindrómico, es decir, destinado a los microorganismos que tienen más probabilidades de causar el síndrome de presentación (p. ej., uretritis, cervicitis, úlceras genitales, enfermedad pelviana inflamatoria). Las pruebas de diagnóstico suelen solicitarse cuando el diagnóstico es dudoso, la infección es grave, el tratamiento inicial es ineficaz o por otros motivos (p. ej., vigilancia de salud pública, motivos psicosociales, como tensión mental extrema y depresión).

El control de las ETS depende de

  • Insumos adecuados y personal entrenado para el diagnóstico y el tratamiento

  • Programas sanitarios para localizar y tratar a las parejas sexuales recientes de los pacientes

  • Seguimiento de los pacientes tratados para asegurar su curación

  • Educación de los profesionales sanitarios y el público en general

  • Suspensión de conductas de alto riesgo por parte de los pacientes

Los condones masculinos y femeninos usados en forma correcta disminuyen significativamente el riesgo de algunas ETS. La mayoría de las ETS no pueden prevenirse con vacunas, salvo las hepatitis A y B y la infección por papilomavirus humano.

Recursos en este artículo