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Generalidades sobre las infecciones por enterovirus

Por Mary T. Caserta, MD, Professor of Pediatrics, Division of Infectious Diseases;Attending Physician, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester Medical Center

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Los enterovirus incluyen

  • Coxsackieviruses desde A1 hasta A21, A24 y B1 a B6

  • Ecovirus (virus citopáticos entéricos huérfanos humanos) 1 a 7, 9, 11 a 21, 24 a 27 y 29 a 33

  • Enterovirus 68 a 71, 73 a 91 y 100 a 101

  • Poliovirus tipos 1 a 3

Junto con los rinovirus (ver Resfriado común) y los parechovirus humanos, los enterovirus son picornavirus (pico, virus RNA pequeños). Los parechovirus tipos 1 y 2 se conocían en el pasado como ecovirus 22 y 23, pero se reclasificaron. Todos los enterovirus tienen una estructura antigénica heterogénea y una distribución geográfica amplia.

Los enterovirus se diseminann y se eliminan por las secreciones respiratorias y las heces, y a veces están presentes en la sangre y el líquido cefalorraquídeo (LCR) de los pacientes infectados. La transmisión suele producirse por contacto directo con secreciones respiratorias o heces, pero también puede provenir de fuentes ambientales contaminadas (p. ej., agua). En los Estados Unidos, las enfermedades enterovirales aparecen en verano y otoño. La infección transmitida por la madre durante el parto puede causar infección neonatal generalizada grave, que puede manifestarse con hepatitis o necrosis hepática, meningoencefalitis o miocarditis.

Para controlar la enfermedad por enterovirus, se requiere una inmunidad humoral indemne y una función normal de las células B. Las infecciones graves por enterovirus (que a menudo se manifiestan con meningoencefalitis progresiva lenta) aparecen en pacientes con agammaglobulinemia, pero en general no lo hacen en individuos con otras inmunodeficiencias.

Enfermedades causadas por enterovirus

Los enterovirus causan varios síndromes (véase Síndromes causados por enterovirus). La pelurodinia epidémica, el exantema vírico de manos, pies y boca, la herpangina y la poliomielitis se deben casi exclusivamente a enterovirus. Otros trastornos (p. ej., la meningitis aséptica, las miopericarditis) pueden ser el resultado de la infecciones por enterovirus u otros microorganismos.

Síndromes causados por enterovirus

Síndrome

Serotipos implicados con mayor frecuencia

Meningitis aséptica

Coxsackievirus A2, A4, A7, A9 y otros y B2–B5

Poliovirus tipos 1–3

Ecovirus 4, 6, 7, 9, 11 y otros

Parechovirus humanos 1 y 2

Meningitis aséptica con exantema

Coxsackievirus A9 y B4

Ecovirus 4 y 16

Enterovirus 71

Conjuntivitis (hemorrágica)

Enterovirus 70

Coxsackievirus A24

Pleurodinia epidémica (Enfermedad de Bornholm)

Coxsackievirus B1–B6

Exantema vírico de manos, pies y boca

Coxsackievirus A9, A16 y otros

Coxsackievirus B2–B5

Enterovirus 71

Herpangina

Coxsackievirus A2, A4–A6, A8 y A10

Probablemente, coxsackievirus B3 y otros

Miopericarditis

Coxsackievirus A4 y A16 y B1–B5

Echovirus 9 y parechovirus humano 1

Parálisis

Poliovirus 1–3

Coxsackievirus A7 y otros

Echovirus 4, 6, 9 y otros

Enterovirus 71

Exantema

Coxsackievirus A9 y B1, B3, B4 y B5 (también implicados A4–A6 y A16)

Ecoviruses 9 y 16 (también implicados 2, 4, 11, 14, 19 y 25)

Enfermedad respiratoria

Ecovirus 4, 8, 9, 11, 20 y otros

Coxsackievirus A21, A24, B1 y B3–B5

Meningitis aséptica

La meningitis aséptica es más frecuente en niños. En los lactantes y los niños pequeños, suele deberse a una infección por coxsackievirus del grupo A o B, un ecovirus o un parechovirus humano. En niños más grandes y adultos, otros enterovirus y virus de otras clases pueden causar meningitis aséptica.

La evolución suele ser benigna y puede asociarse con un exantema. Rara vez, también aparece una encefalitis, en ocasiones de gravedad.

Enterovirus D68

El enterovirus D68 (EV-D68) causa una enfermedad respiratoria, sobre todo en niños; los síntomas generalmente se parecen a los de un resfrío (p. ej., rinorrea, tos, malestar general, fiebre en algunos casos). Ciertos niños, particularmente aquellos con asma, tienen síntomas más graves que afectan al tracto respiratorio inferior (p. ej., sibilancias, dificultad respiratoria). Los adultos pueden infectarse, pero suelen tener pocos o ningún síntoma.

Cada año, se identifican infecciones respiratorias causadas por EV-D68 en unos pocos niños. Sin embargo, a finales del verano y en el otoño de 2014, se confirmaron más de 1.000 casos en un gran brote en los EE.UU.. Un número importante de niños desarrolló dificultades respiratorias graves, y se detectó EV-D68 en muestras de algunos niños que murieron. Además, algunos de ellos desarrollaron debilidad focal en los miembros o parálisis con lesiones de la médula espinal (observables en la RM) después del cuadro respiratorio; se identificó EV-D68 en muestras respiratorias en aproximadamente la mitad de estos casos. No está claro si la infección por EV-D68 fue la principal causa de muerte o la parálisis, o si el virus estaba presente en niños que también tenían otros trastornos. Las investigaciones para determinar la causa de la muerte y de los síntomas neurológicos están en curso.

Conjuntivitis hemorrágica

Rara vez este trastorno produce epidemias en los Estados Unidos. La importación del virus de África, Asia, México y el Caribe puede provocar brotes con mayor asiduidad.

La enfermedad provoca edema palpebral en poco tiempo. A diferencia de la conjuntivitis no complicada, esta entidad a menudo provoca hemorragias subconjuntivales o queratitis, que se manifiestan con dolor, lagrimeo y fotofobia. La enfermedad sistémica es infrecuente. No obstante, cuando la conjuntivitis hemorrágica es causada por enterovirus 70, puede producirse una radiculomielopatía lumbosacra transitoria o una enfermedad semejante a poliomielitis (con parálisis), aunque esto es raro. La recuperación suele ser completa tras 1 o 2 semanas de enfermedad.

Coxsackievirus A24 también es responsable de la aparición de una conjuntivitis hemorrágica, pero con hemorragias subconjuntivales menos frecuentes y sin complicaciones neurológicas. La mayoría de los pacientes se recuperan en 1 o 2 semanas.

Miopericarditis

La infección cardíaca puede aparecer a cualquier edad, pero la mayoría de los pacientes tienen entre 20 y 39 años. El trastorno puede ocasionar dolor torácico, arritmias, insuficiencia cardíaca o muerte súbita. La recuperación suele ser completa, aunque algunos pacientes presentan una miocardiopatía dilatada. El diagnóstico puede requerir la aplicación de técnicas de PCR con transcriptasa inversa (RT-PCR) en el tejido miocárdico.

La miocarditis neonatal (infección cardíaca congénita) se debe a coxsackievirus del grupo B, algunos ecovirus, y parecovirus humanos. La entidad se manifiesta con fiebre e insuficiencia cardíaca y se asocia con una tasa de mortalidad elevada.

Infección neonatal

En general, pocos días después del nacimiento, el recién nacido presenta súbitamente un síndrome semejante a una sepsis, caracterizado por fiebre, letargo, coagulación intravascular diseminada, hemorragias e insuficiencia multiorgánica (incluso cardíaca). Las lesiones del sistema nervioso central (SNC), hepáticas, miocárdicas, pancreáticas o suprarrenales pueden ser simultáneas. El paciente puede recuperarse después de varias semanas de enfermedad, pero puede morir a causa del colapso circulatorio o, si se compromete el hígado, por insuficiencia hepática.

Exantemas

Algunos coxsackievirus, ecovirus y parecovirus humanos pueden provocar exantemas, a menudo durante epidemias. Los exantemas suelen no ser pruriginosos, no se diseminann y se localizan en la cara, el cuello, el tórax y los miembros. En ocasiones son maculopapulosos o morbiliformes, pero pueden ser hemorrágicos, petequiales o vesiculosos. Los pacientes suelen presentar fiebre y pueden desarrollar meningitis aséptica en forma simultánea. La evolución suele ser benigna.

Infecciones respiratorias

Estas infecciones pueden deberse a enterovirus. Los síntomas incluyen fiebre, rinitis, faringitis y, en algunos lactantes y niños, vómitos y diarrea. En adultos y niños, en ocasiones pueden aparecer bronquitis y neumonía intersticial. En general, la enfermedad es leve.

Diagnóstico

El diagnóstico de las enfermedades por enterovirus se basa en la evaluación clínica. Las pruebas de laboratorio no suelen ser necesarias, pero a menudo puede aislarse el virus por cultivo, detectarse el RNA viral con RT-PCR o, con menor frecuencia, puede demostrarse la seroconversión. Los enterovirus que causan meningitis aséptica pueden detectarse en una muestra obtenida de las fauces, las heces, la sangre o el LCR, con pruebas de RT-PCR de la sangre y el LCR. Sin embargo, los parecovirus humanos no se identifican con la mayoría de las pruebas estándar de RT-PCR para enterovirus; se requieren pruebas de RT-PCR específicas para parecovirus.

Tratamiento

El tratamiento de la enfermedad por enterovirus se basa en medidas de apoyo. Los pacientes con agammaglobulinemia deben recibir inmunoglobulinas por vía intravenosa, medida que se asocia con niveles de éxito variables.

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