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Errores farmacológicos

Por Daniel A. Hussar, PhD, Remington Professor of Pharmacy, Philadelphia College of Pharmacy, University of the Sciences, Philadelphia

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para pacientes

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Los errores farmacológicos contribuyen a la morbilidad y la mortalidad. Se calcula que suponen al sistema de salud de los Estados Unidos 177.000 millones de dólares anuales (según los cálculos). Entre los errores farmacológicos se encuentran

  • La elección incorrecta de un fármaco o la prescripción de una dosis, frecuencia de administración o duración del tratamiento inadecuadas

  • Los errores de lectura de la receta por parte del farmacéutico que provoquen la dispensación de un fármaco o de una dosis incorrecta

  • El error en la lectura del envase del fármaco por parte del cuidador que provoque la administración incorrecta de un fármaco o de una dosis

  • Las equivocaciones en las instrucciones proporcionadas al paciente

  • La administración incorrecta por parte de un médico, un cuidador o el paciente

  • El almacenamiento incorrecto de un medicamento por parte del farmacéutico o del paciente, que conlleve a la modificación de su potencia

  • La utilización de un fármaco caducado, que conlleve una modificación de su potencia

  • Las confusiones del paciente que provoquen una administración incorrecta del fármaco

  • La transmisión inexacta de la información de prescripción entre los diferentes proveedores

Los errores en la prescripción son frecuentes, en especial en ciertas poblaciones. Los adultos mayores, las mujeres en edad fértil y los niños corren un riesgo particular. Las interacciones farmacológicas afectan especialmente a las personas tratadas con muchos fármacos. Para reducir al mínimo los riesgos, el médico debe tener constancia de todos los fármacos que se están administrando al paciente, incluso los prescritos por otros médicos y los de libre dispensación, y poseer un listado completo de los posibles problemas. Los pacientes deben ser alentados a escribir y actualizar una lista de sus fármacos y dosificaciones actuales y a llevar la lista cada vez que tengan una cita con un profesional de la salud o una visita al departamento de urgencias. Si existe alguna duda sobre qué fármacos deben utilizarse, los pacientes deben ser instruidos para llevar todos sus fármacos a las citas de atención de la salud para su revisión.

Las prescripciones deben ser escritas con la mayor claridad posible. Los nombres de algunos fármacos son muy parecidos entre sí y pueden provocar equivocaciones si no se escriben correctamente. El cambio de algunas notaciones tradicionales pero que se confunden fácilmente puede ayudar a reducir los errores. Las prescripciones transmitidas electrónicamente o escritas en computadora pueden evitar problemas con la letra manual ilegible o las abreviaturas inapropiadas. Sin embargo, los sistemas de prescripción electrónica que utilizan casillas o listas desplegables pueden aumentar el riesgo de seleccionar inadvertidamente el fármaco o la dosis equivocada.

Los fármacos pueden administrarse en forma incorrecta, especialmente en las instituciones. Puede administrarse un fármaco a un paciente equivocado, en un momento inadecuado o a través de una vía incorrecta. Existen fármacos de administración IV, que deben ser infundidos lentamente, y otros no deben ser administrados de manera simultánea. Cuando se detecta un error, se debe advertir inmediatamente al médico y consultar a un farmacéutico. Los códigos de barras y los sistemas computarizados para las farmacias pueden ayudar a disminuir la incidencia de equivocaciones con los fármacos.

Los farmacéuticos deben almacenar los fármacos de manera tal que su potencia esté garantizada. Las farmacias que dispensan fármacos por correo deben seguir procedimientos que garanticen un transporte adecuado. El almacenamiento por parte de los pacientes no suele ser óptimo. El almacenamiento inadecuado de los fármacos suele reducir su potencia mucho antes de su fecha de caducidad. En el etiquetado, debe indicarse claramente si un fármaco debe ser almacenado en frigorífico o en lugar fresco, si debe evitarse la exposición al calor o a la luz solar o si existe cualquier otro requisito relacionado con su almacenamiento. Por otra parte, las precauciones innecesarias fomentan el incumplimiento y hacen perder tiempo al paciente. Por ejemplo, los envases de insulina sin abrir deben conservarse en el frigorífico, pero un envase que ya se ha abierto puede conservarse durante bastante tiempo a temperatura ambiente si no se expone excesivamente al calor o a la luz solar.

La utilización de fármacos caducados es bastante frecuente. Los fármacos caducados pueden ser ineficaces y algunos (p. ej., aspirina, tetraciclina) pueden ser nocivos si se utilizan cuando han caducado.

Los errores farmacológicos a menudo son el resultado de que el paciente no comprende cómo debe administrarlo. Los pacientes pueden equivocarse de fármaco o de dosis. Se debe explicar detalladamente, y siempre que sea posible entregar por escrito a cada paciente, la dosificación de cada fármaco y las razones por las que ha sido prescrito. Se les debe recomendar que consulten a un farmacéutico si tienen cualquier duda acerca de la administración del fármaco. Los envases deben ser cómodos y seguros. Si no existe peligro de que el fármaco pueda caer en manos de niños y si al paciente le puede resultar difícil abrir el envase, no deben utilizarse envases de seguridad para niños.

Otra fuente común de error es la transmisión inexacta de información de la receta cuando la atención de un paciente se transfiere de una instalación o proveedor a otro (p. ej., del hospital al centro de rehabilitación, del hogar de ancianos al hospital, o entre un especialista y un proveedor de atención primaria). La comunicación entre los diferentes proveedores ocupados generalmente requiere un esfuerzo activo, y los cambios en un régimen de medicamentos son frecuentes cuando se se hacen transiciones en los cuidados. La mayor atención a la comunicación puede ayudar a disminuir el riesgo de este tipo de errores. El riesgo se ha disminuido en varios programas formales de reconciliación de medicamentos, como la preparación de una lista completa de los fármacos actuales cada vez que un paciente se traslada de una instalación a otra.