Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Abuso de ancianos

Por Daniel B. Kaplan, PhD, MSW, Postdoctoral Research Fellow, Institute of Geriatric Psychiatry, Weill Cornell Medical College ; Barbara J. Berkman, DSW, PhD, Research Professor;Helen Rehr/Ruth Fitzdale Professor Emerita;Principal Investigator and National Director, Boston College Graduate School of Social Work;Columbia University School of Social Work;Hartford Geriatric Social Work Faculty Scholars Program

Información:
para pacientes

1 iOS Android

El abuso de ancianos es el maltrato físico o psicológico, la negligencia o la explotación financiera de esta población de pacientes.

Los tipos más frecuentes de abuso de los ancianos incluyen el abuso físico y el psicológico, la negligencia y el abuso financiero. Todos los tipos pueden ser intencionales o no intencionales. Los abusadores suelen ser hijos adultos, aunque también puede ser otro miembro de la familia o un cuidador contratado o informal. El abuso suele ser más frecuente y grave con el paso del tiempo. Menos del 20% de los casos de abuso son reportados; por lo tanto, los médicos deben permanecer alerta para identificar a pacientes ancianos en riesgo de maltrato.

El abuso físico es el uso de la fuerza para provocar una lesión o un malestar físico o psicológico Incluye ataques, empujones, sacudidas, golpes, ataduras, alimentación forzada, y falta de administración de los medicamentos. Puede incluir un delito sexual (cualquier forma de intimidad sexual sin consentimiento, por la fuerza o bajo amenaza).

El abuso psicológico es el uso de palabras, actos u otros métodos para provocar tensión emocional o angustia. Incluye amenazas (p. ej., de institucionalización), insultos y órdenes de mal modo, y también permanecer en silencio e ignorar al anciano. También puede incluir infantilización (forma de discriminación a la persona mayor tratándolo como si fuera un niño), que estimula al anciano a depender del abusador.

La negligencia es la falta de provisión de alimentos, medicamentos, cuidados personales u otras necesidades. La negligencia que genera un daño físico o psicológico se considera un abuso.

El abuso financiero es la explotación o la intención de apropiarse de las posesiones o los fondos de una persona. Incluye estafas, presión para que un individuo distribuya sus posesiones y manejo del dinero de otra persona en forma irresponsable.

Si bien la verdadera incidencia del abuso de ancianos se desconoce, constituye un problema de salud pública cada vez más importante en los Estados Unidos. En un estudio grande en regiones urbanas de ese país en personas 65 años, el 3,2% fue víctima de abuso físico o psicológico o de negligencia. Dado que no se incluyeron ciertas formas de abuso (p. ej., explotación financiera), es probable que la incidencia real del maltrato sea mayor. En estudios canadienses y de Europa occidental, la incidencia de abuso fue comparable a la observada en los Estados Unidos.

Factores de riesgo

Para la víctima, los factores de riesgo para experimentar abuso incluyen el deterioro de la salud (enfermedades crónicas, deficiencia funcional o cognitiva) y el aislamiento social. Para el abusador, los factores de riesgo incluyen abuso de sustancias, enfermedades psiquiátricas, antecedentes de violencia y tensiones y dependencia de la víctima (incluyendo convivencia— Factores de riesgo para el abuso de ancianos).

Factores de riesgo para el abuso de ancianos

Factor

Comentarios

Para la víctima

Aislamiento social

El abuso de personas aisladas tiene menos probabilidades de detectarse y detenerse. El aislamiento social puede intensificar la tensión.

Enfermedad crónica, deficiencia funcional o ambos

La capacidad de escapar, solicitar ayuda y defenderse es menor.

Estos ancianos pueden requerir más cuidados, lo que aumenta la tensión que soporta el cuidador.

Deficiencia cognitiva

El riesgo de abuso financiero y de negligencia es muy elevado.

Las personas con demencia pueden ser difíciles de cuidar, lo que genera frustración en los cuidadores, y pueden ser agresivas y conflictivas, lo que puede precipitar el abuso por parte de cuidadores sobrepasados con la tarea.

Para el abusador

Abuso de sustancias

El alcoholismo o la drogadicción, las intoxicaciones o la abstinencia de sustancias adictivas pueden promover conductas abusivas. Los cuidadores adictos a sustancias pueden intentar consumir o vender fármacos prescritos al adulto mayor que cuidan, privándolo de su tratamiento.

Enfermedades psiquiátricas

Las enfermedades psiquiátricas (p. ej., esquizofrenia, otras psicosis) pueden promover conductas abusivas.

Los pacientes dados de alta de una institución psiquiátrica pueden regresar al domicilio de sus padres mayores para ser atendidos allí. Incluso aunque no hayan sido violentos durante su internación, estos pacientes pueden mostrar conductas abusivas en su hogar.

Antecedentes de violencia

El antecedente de violencia en una relación (en particular entre esposos) y fuera del ámbito familiar puede predecir el abuso del anciano. Una teoría indica que la violencia es una respuesta aprendida ante las experiencias difíciles de la vida y un método incorporado para expresar la ira y la frustración. Dado que resulta difícil obtener información fiable sobre antecedentes familiares de violencia, esta teoría no está fundamentada.

Abusador dependiente del anciano

La dependencia del anciano para obtener sostén financiero, vivienda, apoyo emocional y otras necesidades puede causar resentimiento y contribuir al abuso. Si la persona mayor se niega a proveer de recursos a un miembro de la familia (en especial un hijo adulto), aumentan las probabilidades de abuso.

Estrés

Los eventos tensionantes de la vida (p. ej., problemas financieros crónicos, muerte en la familia) y las responsabilidades de cuidado aumentan la probabilidad de que se produzca un abuso.

Tanto para la víctima como para el abusador

Vivienda compartida

Las personas ancianas que viven solas tienen muchas menos probabilidades de ser abusadas. Cuando se comparte la vivienda, aumentan las oportunidades para que surjan tensiones y conflictos, que suelen preceder al abuso.

Adaptado de Lachs MS, Pillemer K: Current concepts: Abuse and neglect of elderly persons. New England Journal of Medicine 332:437–443, 1995.

Diagnóstico

El abuso es difícil de detectar porque muchos de los signos son sutiles y la víctima no suele estar dispuesta o es incapaz de hablar sobre el tema. Las víctimas pueden esconder este hecho debido a vergüenza, miedo a la venganza o deseo de proteger al abusador. A veces, cuando una víctima de abuso solicita ayuda, encuentra respuestas discriminatorias en relación con la edad por parte del profesional de la salud, que puede, por ejemplo, restar importancia a denuncias de abuso adjudicándolas a confusión, paranoia o demencia.

El aislamiento social de la víctima anciana a menudo complica la detección. El abuso tiende a aumentar el aislamiento porque el abusador muchas veces limita el acceso de la víctima al mundo exterior (p. ej., niega la entrada a visitantes y llamadas telefónicas).

Los signos y los síntomas de abuso pueden atribuirse de manera errónea a una enfermedad crónica (p. ej., una fractura de cadera secundaria a osteoporosis). No obstante, ciertas situaciones clínicas sugieren un abuso ( Situaciones clínicas que sugieren abuso de un anciano).

Situaciones clínicas que sugieren abuso de un anciano

  • Retraso entre la aparición de una lesión o una enfermedad y la solicitud de atención médica

  • Diferencias entre el relato del paciente y el de su cuidador

  • Gravedad de la lesión incompatible con la explicación del cuidador

  • Explicación improbable o poco precisa de la lesión a cargo del paciente o un cuidador

  • Consultas frecuentes al departamento de emergencias a causa de exacerbaciones de enfermedades crónicas a pesar de un plan terapéutico apropiado y de recursos adecuados

  • Ausencia del cuidador cuando un paciente con deficiencia funcional consulta al médico

  • Hallazgos en las pruebas de laboratorio incompatibles con la anamnesis

  • Rechazo del cuidador a aceptar cuidados domiciliarios (p. ej., una enfermera) o a dejar al paciente solo con un profesional de la salud

Anamnesis

Si se sospecha un abuso, el paciente debe ser entrevistado solo, al menos durante parte de la consulta. Otras personas comprometidas también pueden ser entrevistadas por separado. La entrevista del paciente puede comenzar con preguntas generales sobre su sensación de seguridad, pero también debe incluir preguntas directas acerca de posibles maltratos (p. ej., violencia física, ataduras, negligencia). Si se confirma el abuso, debe establecerse la naturaleza, la frecuencia y la gravedad de los eventos. También deben averiguarse las circunstancias que precipitaron el abuso (p. ej., intoxicación alcohólica).

Debe indagarse acerca de los recursos sociales y financieros del paciente porque afectan las decisiones relacionadas con su tratamiento (p. ej., situación de la vivienda, contratación de un cuidador profesional). El examinador puede tratar de averiguar si el paciente tiene miembros de su familia o amigos capaces y dispuestos a alimentarlo, escucharlo y asistirlo. Cuando los recursos financieros del paciente son adecuados pero no se cubren sus necesidades básicas, el examinador debe buscar la razón. La evaluación de estos recursos también puede ser útil para identificar factores de riesgo de abuso (p. ej., problemas financieros, explotación financiera del paciente).

En la entrevista con el miembro de la familia que cuida al paciente, debe evitarse la confrontación. El entrevistador debe determinar si las responsabilidades de cuidador abruman a este miembro de la familia y, si corresponde, reconocer la tarea compleja que este desempeña. Se debe preguntar al cuidador si experimentó eventos tensionantes recientes (p. ej., duelos, problemas financieros), acerca de la enfermedad del paciente (p. ej., necesidades de cuidado, pronóstico) y la causa comunicada de las lesiones que sufrió el paciente en los últimos tiempos.

Examen físico

El paciente debe ser examinado en forma detallada, de ser posible en la primera consulta, para identificar signos de abuso ( Signos de abuso en el anciano). El médico puede necesitar ayuda de un miembro de la familia de confianza o de un amigo del paciente, de servicios estatales de protección de adultos o, en ocasiones, de intervención policial para alentar al cuidador o al paciente a que permita la evaluación. La mayoría de los estados considera obligatoria la derivación a los Servicios de Protección de Adultos en caso de identificar o sospechar abuso.

Signos de abuso en el anciano

Área

Signo

Conducta

Rechazo por parte del paciente

Infantilización del paciente por el cuidador

Insistencia del cuidador de proporcionar los detalles de la anamnesis

Aspecto general

Higiene inadecuada (p. ej., aspecto desaliñado, sucio)

Vestimenta inapropiada

Piel y mucosas

Disminución de la turgencia de la piel u otros signos de deshidratación

Hematomas, en particular en varios estadios de evolución

Úlceras por decúbito

Cuidado deficiente de lesiones cutáneas establecidas

Cabeza y cuello

Alopecia traumática (que se distingue de la alopecia de patrón masculino por su distribución)

Tronco

Hematomas

Lastimaduras (la forma puede sugerir un instrumento que la produjo, p. ej., una plancha o un cinturón)

Región urogenital

Proctorragia

Ginecorragia

Úlceras por decúbito

Infestaciones

Miembros

Lesiones en las muñecas o los tobillos que sugieren quemaduras por ataduras o por inmersión (distribución en guante y media)

Sistema musculoesquelético

Fractura no diagnosticada en forma previa

Dolor de causa desconocida

Trastornos de la marcha de causa desconocida

Salud mental y emocional

Síntomas de depresión

Ansiedad

Se debe evaluar el estado cognitivo, p. ej., con el Mini-Mental State Examination (ver figura Examen del estado mental). La deficiencia cognitiva constituye un factor de riesgo para el abuso de los ancianos y puede afectar la fiabilidad de las respuestas y la capacidad del paciente de tomar decisiones en relación con su manejo personal.

También debe indagarse acerca del estado de ánimo y emocional. Si el paciente se siente deprimido, avergonzado, culpable, ansioso, temeroso o enojado, deben explorarse las ideas subyacentes a estas emociones. Si el paciente minimiza o justifica la tensión familiar o el conflicto y se muestra reticente a hablar sobre el tema del abuso, el examinador debe establecer si estas actitudes interfieren sobre la identificación o el reconocimiento de un problema real.

Debe evaluarse el estado funcional, con determinación de la capacidad de llevar a cabo las actividades de la vida cotidiana y la búsqueda de limitaciones físicas que afecten la protección personal. Si el paciente requiere ayuda para realizar las actividades de la vida cotidiana, el examinador debe determinar si el cuidador actual tiene suficientes recursos emocionales, financieros e intelectuales para cumplir esa tarea. De lo contrario, debe designarse un nuevo cuidador.

Asimismo, deben buscarse enfermedades coexistentes causadas o exacerbadas por el abuso.

Pruebas de laboratorio

Se deben solicitar los estudios necesarios para identificar y documentar el abuso , como estudios de diagnóstico por la imagen y pruebas de laboratorio (p. ej., electrolitos para determinar la hidratación, albúmina para establecer el estado nutricional, concentraciones de fármacos para documentar el cumplimiento de los regímenes prescritos).

Documentación

En la historia clínica debe registrarse un informe completo del abuso real o de la sospecha de éste, si es posible con las propias palabras del paciente. Debe incluirse, si es posible, una descripción detallada de las lesiones, confirmadas con fotografías, ilustraciones, radiografías y otro tipo de documentación objetiva (p. ej., resultados de las pruebas de laboratorio). También es preciso registrar ejemplos específicos de necesidades no satisfechas a pesar del plan de atención acordado y de la existencia de recursos adecuados.

Pronóstico

Las personas ancianas abusadas tienen un riesgo elevado de muerte. En un estudio longitudinal de 13 años de duración, la tasa de supervivencia de las víctimas de abuso fue del 9%, en comparación con el 40% en los pacientes no abusados pertenecientes al grupo control. El análisis multivariado para determinar el efecto independiente del abuso indicó que durante un período de 3 años posterior al abuso, el riesgo de morir de estos pacientes fue 3 veces mayor que el de aquellos de un grupo control durante un período similar.

Tratamiento

Resulta fundamental una aproximación en equipo interdisciplinaria (que compromete médicos, enfermeras, asistentes sociales, abogados, oficiales de justifica, psiquiatras y otros profesionales). Deben investigarse las intervenciones previas (p. ej., órdenes de la corte de restricción de acceso) y la razón de su incumplimiento, con el fin de evitar una repetición de los errores.

Intervención

Si el paciente se encuentra en peligro inmediato, el médico debe considerar junto con el paciente su hospitalización, la intervención policial o la mudanza a un hogar seguro. El paciente debe conocer los riesgos y las consecuencias de todas las opciones.

Si el paciente no está expuesto a un riesgo inmediato, deben implementarse los pasos necesarios para reducir el riesgo, aunque en forma menos urgente. La selección de la intervención depende de la intención de provocar daño del abusador. Por ejemplo, si un miembro de la familia administra una cantidad excesiva de un fármaco al paciente porque malinterpreta las indicaciones del médico, la única intervención necesaria es ofrecer indicaciones más claras. Una sobredosis deliberada requiere una intervención más intensiva.

En general, las intervenciones deben adaptarse a cada situación y pueden consistir en

  • Asistencia médica

  • Educación (p. ej., educación de las víctimas acerca del abuso y de las opciones disponibles, ayuda para establecer planes relacionados con su seguridad)

  • Apoyo psicológico (p. ej., psicoterapia, grupos de sostén)

  • Intervención policial y legal (p. ej., detención del abusador, orden de protección, medidas legales como protección del patrimonio)

  • Mudanza (p. ej., refugio para ancianos, hogar de ancianos)

  • Asesoramiento de la víctima, que en general requiere varias sesiones (el progreso puede ser lento)

Si las víctimas son capaces de tomar decisiones, deben contribuir a seleccionar su propia intervención. De lo contrario, las decisiones deben ser tomadas por un equipo interdisciplinario, idealmente con un tutor o un guardián objetivo. Las decisiones deben basarse en la magnitud de la violencia, el estilo de vida previo de la víctima y las ramificaciones legales. A menudo, no hay una sola decisión correcta y cada caso debe monitorizase estrechamente.

Tareas de las enfermeras y los asistentes sociales

Como miembros del equipo interdisciplinario, las enfermeras y los asistentes sociales pueden ayudar a prevenir el abuso de los ancianos y controlar los resultados de las intervenciones. Puede nombrarse un enfermero o un asistente social como coordinadores para asegurar el registro preciso de la información relevante, el contacto de las partes involucradas y la entrega de la información, con disposición de los cuidados que necesita el paciente las 24 horas del día.

Todas las enfermeras y los asistentes sociales deben recibir educación sobre abuso de los ancianos en forma anual. En algunos estados (p. ej., Nueva York), la educación sobre abuso infantil es obligatoria para los médicos, las enfermeras y los asistentes sociales, aunque aún no se ofrece educación sobre abuso de ancianos.

Notificación

Todos los estados establecen la obligación de informar la sospecha o la confirmación de un abuso en una institución y la mayoría de los estados también requieren la notificación del abuso en el domicilio particular. Todos los estados norteamericanos tienen leyes que protegen y brindan servicios para los adultos vulnerables, discapacitados o incapacitados.

En > 75% de los estados norteamericanos, la agencia designada para recibir los informes de abuso es el Departamento Estatal de Servicios Sociales (Servicios de Protección del Adulto). En el resto de los estados, la agencia designada es la unidad estatal encargada de los ancianos. En caso de abuso dentro de una institución, debe contactarse al oficial a cargo de la defensa de los cuidadanos en instituciones locales de cuidados crónicos (defensor del pueblo). Los números de teléfono de estas agencias y oficinas en cualquier región de los Estados Unidos pueden obtenerse llamando al Eldercare Locator (Localizador de Cuidados para el Adulto Mayor) (800-677-1116) o al National Center on Elder Abuse (Centro Nacional de Abuso del Adulto Mayor) (855-500-3537 o www.ncea.aoa.gov) mencionando el condado y la ciudad de residencia del paciente o el código postal. Los profesionales de la salud deben conocer las leyes que regulan la notificación y los procedimientos en el estado donde trabajan.

Aspectos relacionados con el cuidador

El cuidador de un anciano con una deficiencia física o cognitiva puede no estar preparado para brindar un cuidado adecuado o puede no advertir que su comportamiento a menudo linda con el abuso. Estos cuidadores pueden estar tan inmersos en su función que pueden quedar socialmente aislados y carecer de un marco objetivo de referencia de lo que se considera un cuidado normal. Se documentaron de manera contundente efectos deletéreos sobre el individuo que cuida a un paciente anciano, con desarrollo de depresión, mayor incidencia de enfermedades relacionadas con el estrés y estrechamiento de las redes sociales del cuidador (ver Cuidado del anciano por parte de su familia : Efectos). Los médicos necesitan comentarles estos efectos a los cuidadores. Los servicios destinados a ayudar a los cuidadores abarcan cuidados diurnos para adultos, programas de relevo y cuidados domiciliarios.

Prevención

Un médico u otro profesional de la salud puede ser la única persona con la que tiene contacto una víctima de abuso además del abusador, lo que aumenta la responsabilidad del profesional de buscar de factores de riesgo y signos de abuso. La identificación de situaciones de alto riesgo puede evitar el abuso de los ancianos, por ejemplo cuando un paciente anciano y debilitado o con una deficiencia cognitiva está siendo cuidado por un individuo con antecedentes de abuso de sustancias, violencia, trastornos psiquiátricos o problemas asociados con la "carga del cuidador". El médico debe prestar atención especial cuando un anciano debilitado (p. ej., con antecedentes recientes de accidente cerebrovascular u otra enfermedad recién diagnosticada) sale del hospital para vivir en una situación domiciliaria precaria. Los medicos también deben recordar que los abusadores y las víctimas pueden no encajar en los estereotipos.

Los ancianos a menudo están de acuerdo en compartir su vivienda con miembros de la familia con problemas con drogas o alcohol o enfermedades psiquiátricas graves. Un miembro de la familia puede haber sido dado de alta de una institución mental o de otra clase a la vivienda de una persona mayor sin que esa institución averiguara el riesgo de provocar un abuso. En ese caso, el médico debe aconsejar al anciano que reconsidere esa situación habitacional, en especial si la relación resultó tensa en el pasado.

Los pacientes también pueden disminuir activamenet su propio riesgo de abuso (p. ej., manteniendo sus relaciones sociales, aumentando sus contactos sociales y comunitarios. Deben solicitar asesoramiento legal antes de firmar documentos relacionados con su vivienda o con las personas que manejan sus asuntos financieros.

Recursos en este artículo