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Revisión sobre la prevención en los ancianos

Por James T. Pacala, MD, MS, Associate Professor and Distinguished University Teaching Professor, Family Practice and Community Health, University of Minnesota Medical School

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para pacientes

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En los ancianos, la prevención se enfoca sobre todo en la enfermedad, la fragilidad, los accidentes (lesiones no intencionales), las complicaciones yatrógenas y los problemas psicosociales. No todos los ancianos se benefician con todas las medidas preventivas. La selección de estas medidas depende del estado general del paciente:

  • Saludables: son personas ancianas que no tienen enfermedades crónicas o si las tienen son mínimas, y son independientes en sus funciones. En este grupo de pacientes las medidas más beneficiosas son la prevención primaria y secundaria de enfermedades y de la fragilidad.

  • Enfermos crónicos: estos pacientes presentan típicamente varias enfermedades incurables pero tratables, suelen poder manejarse solos o con mínima ayuda, a menudo toman varios medicamentos que se venden bajo receta y en ocasiones deben hospitalizarse debido a exacerbaciones de su enfermedad crónica. La prevención secundaria y terciaria de la enfermedad y la fragilidad se considera una prioridad, y también la prevención primaria de otras enfermedades, de complicaciones iatrogénicas y accidentes.

  • Débiles/complejos: estos individuos presentan típicamente varias enfermedad crónicas graves, son funcionalmente dependientes y perdieron su reserva fisiológica. Requieren hospitalizaciones frecuentes y a menudo permanecen internados en una institución. En ellos, lo más importante es la prevención de los accidentes y las complicaciones iatrogénicas.

Algunas medidas preventivas se aplican a todos los ancianos. Por ejemplo, el ejercicio puede ayudar a evitar la fragilidad en ancianos sanos o con enfermedad crónica. En los debilitados, el ejercicio puede contribuir a la preservación de la capacidad funcional y reducir la incidencia de accidentes. La vacunación antigripal (anual) y la antineumocócica (que debe aplicarse 1 sola vez, salvo en pacientes con riesgo elevado) son eficaces, económicas y se asocian con mínima morbilidad.

Aspectos relacionados con el paciente y su cuidador

Los ancianos sanos deben consultar al médico de atención primaria al menos 1 vez al año para asegurar el cumplimiento oportuno de las medidas de prevención primarias y secundarias, incluyendo las pruebas de cribado ( Recomendaciones convencionales para los ancianos y ver Recomendaciones para la búsqueda sistemática de cáncer en pacientes mayores) y la quimioprevención (p. ej., vacunas, aspirina— Quimioprevención e inmunización de los ancianos). Para obtener más información, véanse las recomendaciones de servicios clínicos preventivos de los Estados Unidos. Preventive Services Task Force (USPSTF, Fuerza de Tareas de los Servicios Preventivos de los Estados Unidos, U.S. Preventive Services Task Force).

Medicare (programa estadounidense de seguro parcial de enfermedad con apoyo federal para los ancianos) cubre un examen físico preventivo completo llamado “Bienvenidos a Medicare”, que debe realizarse dentro de los primeros 12 meses de la incorporación en la Parte B, y una visita anual de control luego cada 12 meses.

El ejercicio regular (ver Ejercicios en los ancianos) y una dieta saludable (véase el Recomendaciones nutricionales para la prevención del debilitamiento) ayudan a prevenir o a retrasar el debilitamiento y el desarrollo de numerosas enfermedades, y también pueden hacerlo otras medidas de prevención de enfermedades (véase el Cambios en el estilo de vida que ayudan a prevenir las enfermedades crónicas más frecuentes). Los pacientes con enfermedades crónicas deben conocer sus enfermedades y los planes de tratamiento, al igual que sus cuidadores. Las consultas habituales al médico y el informe oportuno de un cambio en los síntomas pueden ayudar a reducir exacerbaciones de las enfermedades, que podrían culminar en hospitalizaciones y deterioro funcional.

Los cuidadores de los ancianos frágiles deben esforzarse continuamente para prevenir los accidentes mediante la confección de un listado de seguridad en el hogar y la corrección de problemas que puedan identificarse. Los cuidadores deben buscar incluso cambios sutiles en estos pacientes e informarlos en forma urgente al profesional sanitario. Si un paciente tiene múltiples necesidades insatisfechas, en especial asociadas con deterioro funcional, el cuidador debe considerar la búsqueda de atención a cargo de un equipo geriátrico interdisciplinario.