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Atención hospitalaria en los ancianos

Por Barbara Resnick, PhD, CRNP, Professor, OSAH, Sonya Ziporkin Gershowitz Chair in Gerontology, University of Maryland School of Nursing

Información:
para pacientes

Los hospitales pueden proporcionar atención médica de emergencia, realizar pruebas de diagnóstico, tratamientos intensivos o cirugía, que pueden requerir internación o no requerirla. Los ancianos utilizan los hospitales con mayor frecuencia que los más jóvenes, quedan internados en un mayor porcentaje de consultas al departamento de urgencias, requieren más internaciones, que son más prolongadas, y usan más recursos mientras permanecen en el hospital.

Atención en el departamento de urgencias

En 2011, aproximadamente el 20% de las personas de 65 a 74 y 27% de las personas ≥ 75 tenían al menos una visita al servicio de urgencias. Los ancianos tienden a enfermarse más. Más del 40% de los pacientes ancianos atendidos en los departamentos de urgencias debe hospitalizarse y el 6% concluye en la Unidad de Cuidados Intensivos. Más del 50% debe tomar fármacos nuevos. Los ancianos pueden usar el departamento de urgencias como reemplazo del médico de atención primaria o pueden llegar a ese departamento porque no reciben una atención primaria adecuada. Las visitas al servicio de emergencias a menudo son causados por una avería en la estructura social de un anciano frágil paciente-p. ej., en caso de ausencia o enfermedad de su cuidador, el paciente puede llamar a una ambulancia en lugar de ir al consultorio de su médico. Sin embargo, en muchos casos, las razones de la consulta son verdaderas emergencias.

La visita al departamento de emergencias puede generar más estrés para el adulto anciano porque, en general, no cuenta con adaptaciones especiales para ellos (p. ej., habitaciones tranquilas, camas más bajas, almohadas adicionales, iluminación indirecta).

La evaluación del anciano suele tardar más y requiere más pruebas de diagnóstico porque muchos ancianos no presentan signos y síntomas evidentes de una enfermedad (ver Presentaciones inusuales de las enfermedades en los ancianos). Por ejemplo, el infarto de miocardio se manifiesta con dolor torácico en < 50% de los pacientes > 80 años. En cambio, los pacientes ancianos pueden informar debilidad o sólo una sensación extraña.

Ciertos factores no evidentes (p. ej., polimedicación, efectos adversos de fármacos) pueden afectar la presentación de una enfermedad en esta población. Por ejemplo, una caída puede ser secundaria a un abuso, un efecto adverso de un fármaco (p. ej., sedación excesiva), riesgos en el hogar, problemas físicos (p. ej., trastornos visuales), depresión o alcoholismo crónico. Los efectos adversos a fármacos son responsables de al menos el 5% de las internaciones de ancianos.

Entre el 30 y el 40% de los pacientes ancianos que consultan al departamento de emergencias presenta compromiso cognitivo pero sin diagnóstico de demencia; en el 10%, el compromiso cognitivo con delirio no se reconoce. Cuando corresponda (p. ej., si el paciente anciano presenta problemas de orientación personal, temporal o espacial), debe realizarse una prueba cognitiva estandarizada (ver Evaluación del paciente neurológico : Estado mental) en el departamento de emergencias. No obstante, este tipo de evaluación resulta apropiada para cualquier anciano que concurra al departamento de emergencias. El compromiso cognitivo disminuye la fiabilidad de la anamnesis del paciente y del diagnóstico, aumenta el riesgo de delirio durante la internación, y debe tenerse en cuenta cuando se planea la derivación. Se debe investigar si el comienzo del compromiso cognitivo es reciente para determinar si es posible evaluarlo completamente en el departamento de emergencias. El compromiso cognitivo de comienzo reciente puede indicar sepsis, hemorragia subdural oculta o un efecto adverso de un fármaco.

En el departamento de emergencias también debe averiguarse el riesgo de suicidio, la incontinencia y el estado nutricional e inmunizaciones, de manera de planificar el seguimiento adecuado.

Comunicación entre los profesionales

Una buena comunicación entre los médicos del departamento de emergencias y los pacientes, los cuidadores, los médicos de atención primaria y los miembros del personal de los hogares de ancianos mejora significativamente la evolución de los pacientes ancianos con problemas complicados. Las instrucciones establecidas por el paciente por adelantado deben comunicarse en forma rápida y precisa a los médicos del departamento de emergencias. La información basal proporcionada por el médico personal del paciente facilita la planificación de la evaluación y el tratamiento en el departamento de emergencias. En los informes al médico de atención primaria, deben describirse incluso las lesiones simples (p. ej., un esguince del tobillo, una fractura de la muñeca de Colles), porque estas lesiones pueden afectar notablemente la capacidad funcional y la independencia del paciente.

Alta hospitalaria

La planificación del alta puede ser compleja, porque una enfermedad aguda o una lesión pueden afectar la capacidad funcional en los ancianos (p. ej., un esguince simple de tobillo puede incapacitar al paciente salvo que cuente con ayuda en su domicilio). En la planificación del alta, deben participar enfermeros, asistentes sociales, y médicos de atención primaria. Se deben incluir los siguientes elementos:

  • Evaluación del estado funcional (ver Anamnesis : Estado funcional)

  • Estrategias para manejar los problemas (p. ej., depresión, alcoholismo, compromiso del estado funcional) identificados durante el examen en el departamento de emergencias

  • Determinar si el paciente puede obtener y tomar los fármacos indicados y si puede controlarse correctamente

  • Evaluación de las capacidades del cuidador (p. ej., si requiere servicios de relevo)

Muchos ancianos se internan tras su evaluación en el departamento de emergencias.

Muchas veces, el paciente anciano ingresa en el departamento de emergencias traído por un cuidador que se niega a volver a llevarlo a su casa o que se va y lo abandona en el hospital.

Internación

Casi la mitad de los adultos que ocupan camas en un hospital tiene 65 años; es de esperar que esta proporción aumente con el envejecimiento de la población. Los costos que maneja la atención hospitalaria bajo el auspicio de Medicare superan los 100 mil millones de dólares al año, que representa un 30% de los gastos en salud para la atención hospitalaria en los Estados Unidos.

La internación puede profundizar los cambios fisiológicos relacionados con la edad y aumentar la morbilidad.

Sólo los pacientes ancianos con problemas graves que no pueden ser tratados correctamente en otro sitio deben hospitalizarse. La internación expone a riesgos en esta población generados por el aislamiento, la inmovilidad, las pruebas de diagnóstico y los tratamientos (en particular los cambios en los regímenes terapéuticos). Cuando los pacientes se trasladan a o de un hospital, es probable que se agreguen medicamentos o se modifique su tratamiento farmacológico, lo que puede ocasionar efectos adversos (ver Problemas relacionados con los fármacos en los ancianos : Causas de los problemas relacionados con los fármacos). El tratamiento en hospitales puede ser deshumanizante e impersonal. La internación aguda debe durar sólo el tiempo necesario para permitir una transición exitosa a la atención domiciliaria, un centro con atención de enfermeros especializados o un programa de rehabilitación ambulatorio.

La evolución del paciente hospitalizado empeora a medida que avanza la edad, aunque la edad fisiológica es más importante que la edad cronológica a la hora de predecir los resultados. Los resultados son mejores en pacientes hospitalizados para realizar procedimientos electivos (p. ej., reemplazo de una articulación) que en los internados debido a enfermedades graves (p. ej., insuficiencia multiorgánica).

Alrededor del 75% de los pacientes ≥ 75 años funcionalmente independientes en el momento del ingreso en el hospital deja de ser independiente al egreso; el 15% de los pacientes ≥ 75 años se traslada a instituciones con atención de enfermería especializada. La tendencia actual hacia las internaciones breves en hospitales de agudos seguida por la atención durante la etapa subaguda y la rehabilitación en instituciones de enfermería especializada puede explicar estos porcentajes tan elevados. No obstante, incluso aunque un trastorno sea tratable o parezca no complicado, los pacientes pueden no recuperar el estado funcional con el que contaban al llegar al hospital.

Mejoría de los resultados

Las siguientes estrategias pueden ayudar a reducir el deterioro funcional y mejorar la atención de los pacientes ancianos:

  • Equipo geriátrico interdisciplinario: identificar y satisfacer las necesidades complejas de los ancianos y detectar y prevenir problemas frecuentes en esta población, que pueden desarrollarse o empeorar durante la hospitalización (Ver también Equipos geriátricos interdisciplinarios)

  • Enfermero de atención primaria (un enfermero responsable de un solo paciente en forma continua): implementar el plan terapéutico del equipo, controlar la respuesta al tratamiento de enfermería y médico y educar y asesorar al paciente, los miembros del plantel y de la familia.

  • Cambios en el ambiente hospitalario, a menudo instituidos por enfermeros: p. ej., llevar a los pacientes más complejos cerca de la sala de enfermería o cambiar de compañeros de cuarto

  • Programas de habitación compartida con un miembro de la familia: proporcionar una mejor atención personalizada, aliviar al personal de algunas tareas, reducir la ansiedad del paciente (en particular si tiene delirio o demencia) y permitirle a un miembro de la familia que participe en forma activa en la recuperación

  • Buena comunicación entre los profesionales: prevenir errores y duplicación en las pruebas de diagnóstico y los tratamientos (específicamente, fármacos)

  • Documentación del régimen farmacológico: dejar asentada la indicación de cada fármaco nuevo, mantener un listado cotidiano de los fármacos prescritos y recibidos por el paciente y, de esta manera, evitar el uso de fármacos innecesarios y prevenir las interacciones entre medicamentos

  • Indicaciones (directivas) por adelantado: documentar la elección del paciente de un sustituto en la toma de decisiones relacionadas con la salud (ver Instrucciones por adelantado)

  • Movilización temprana y participación en actividades funcionales: Para evitar el deterioro físico debido a la disminución de la actividad durante la enfermedad y la hospitalización

  • Planificación del alta: asegurar la continuación de la atención apropiada

  • Unidades de atención aguda del anciano: Para proporcionar una atención eficaz para los ancianos hospitalizados con la mayoría de las estrategias mencionadas anteriormente

Si las instrucciones por adelantado ya han sido confeccionadas, deben llevarse al hospital tan pronto como sea posible. El médico debe confirmar estas elecciones durante la internación aguda. Si las instrucciones no se documentaron, los médicos deben realizar todos los esfuerzos posibles para determinar los deseos del paciente.

Algunos problemas frecuentes en los ancianos requieren consideraciones específicas durante la hospitalización, en particular después de una cirugía (ver Atención posoperatoria); muchos de ellos pueden recordarse con el acrónimo ELDERSS ("ancianos" en inglés y con doble s) ( ELDERSS: algunos problemas importantes en los ancianos hospitalizados). En el hospital, los pacientes ancianos suelen presentar confusión nocturna, pueden fracturarse un hueso sin padecer un traumatismo o una caída o no poder volver a caminar. La hospitalización puede precipitar o desencadenar desnutrición, úlceras por decúbito, incontinencia urinaria, bolo fecal y retención urinaria. Estos problemas pueden prolongar la convalecencia.

ELDERSS: algunos problemas importantes en los ancianos hospitalizados

Acrónimo

Elemento

E

Alimentación (eating, en inglés) (estado nutricional)

L

Lucidez (estado mental)

D

Directivas para limitar la atención (p. ej., no reanimar)

E

Eliminación (incontinencia)

R

Rehabilitación (necesaria debido a los efectos del reposo en cama)

S

Cuidado de la piel (skin en inglés) (para prevenir y tratar las úlceras por decúbito)

S

Servicios sociales (planificación del alta hospitalaria)

Efectos adversos de los fármacos

Las tasas de hospitalización provocada por efectos adversos de los fármacos son 4 veces más altas en los ancianos ( 17%) que en los pacientes más jóvenes (4%). Las razones de estos efectos incluyen.

Prevención

Mantener un listado actualizado de los fármacos prescritos y recibidos puede ayudar a prevenir los efectos adversos de los fármacos y las interacciones entre medicamentos.

Dado que la distribución, el metabolismo y la eliminación de los fármacos varía ampliamente entre los distintos individuos, deben implementarse las siguientes acciones:

  • Las dosis de los fármacos deben titularse con cuidado.

  • Debe calcularse la depuración de creatinina para los fármacos que se excretan por vía renal con el fin de ajustar las dosis.

  • Deben medirse las concentraciones séricas de los fármacos.

  • Deben observarse las respuestas del paciente.

Algunos fármacos o categorías de fármacos deben evitarse en los ancianos (ver Fármacos potencialmente inapropiados en el anciano (Basado en la actualización de los criterios de Beers de 2012 de la Sociedad Americana de Geriatría)). El empleo de hipnóticos debe reducirse al mínimo porque puede producirse una taquifilaxia y aumentar el riesgo de caídas y delirio; se debe comenzar con medidas no farmacológicas para mejorar el sueño (ver Higiene del sueño). Si es necesario el uso de fármacos, las benzodiazepinas de acción corta suelen ser la mejor elección. Los antihistamínicos tienen efectos anticolinérgicos y no deben utilizarse como sedantes.

Efectos del reposo en cama

El reposo en cama prolongado, como puede ocurrir durante la hospitalización, causa desacondicionamiento y rara vez se justifica. La inactividad resultante produce los siguientes efectos:

  • En caso de inactividad completa, la fuerza muscular se reduce un 5% por día, lo que a su vez incrementa el riesgo de caídas.

  • Los músculos se acortan y las estructuras periarticulares y articulares cartilaginosas cambian (con mayor rapidez en las piernas), lo que limita el movimiento y contribuye al desarrollo de contracturas.

  • La capacidad aeróbica disminuye significativamente, lo que a su vez reduce mucho el consumo máximo de O2.

  • La pérdida ósea (desmineralización) se acelera.

  • El riesgo de trombosis venosa profunda aumenta.

Incluso después de unos pocos días de reposo en cama, los pacientes ancianos con reducción de las reservas fisiológicas pero que aún pueden manejarse independientemente pueden perder esa capacidad. Aunque la pérdida sea reversible, la rehabilitación requiere una intervención compleja, costosa y relativamente prolongada.

En los ancianos, el reposo en cama puede causar una pérdida del contenido mineral óseo de las vértebras a una velocidad 50 veces mayor que en los pacientes más jóvenes. La pérdida asociada con 10 días de reposo en cama tarda 4 meses en revertirse.

Prevención

Salvo que esté contraindicada debido a una razón especifica, debe alentarse la actividad (en particular, la caminata). Si el paciente necesita asistencia para caminar, los terapeutas deben proporcionársela en horarios programados. No obstante, los médicos, los enfermeros y los miembros de la familia también deben ayudarle al paciente a caminar durante el día. Las indicaciones deben fomentar la actividad.

Si se requiere inmovilización o ésta se produce como resultado de una enfermedad prolongada, se recomienda implementar procedimientos para evitar la trombosis venosa profunda, salvo que estén contraindicados.

Con frecuencia se necesita rehabilitación. Los objetivos realistas para la rehabilitación domiciliaria pueden basarse en el nivel de actividad previa a la internación del paciente y en las necesidades actuales.

Caídas

Los cambios relacionados con la edad (p. ej., insensibilidad de los barorreceptores, disminución del contenido corporal de agua y del volumen plasmático) aumentan el riesgo de presentar hipotensión ortostática. Estos cambios, sumados a los efectos del reposo en cama y el uso de sedantes y algunos antihipertensivos, incrementan el riesgo de caídas (y de síncope).

En los pacientes ancianos hospitalizados, > 60% de las caídas se produce en el baño; con frecuencia el paciente se golpea con objetos duros. Algunos pacientes se caen al levantarse de la cama. El individuo se encuentra en una cama y un entorno extraño y puede confundirse fácilmente. La colocación de barandas en la cama puede ayudar a recordar a los ancianos que soliciten asistencia antes de intentar levantarse, pero el paciente también puede intentar treparse sobre las barandas. lo que contribuye a las caídas.

Prevención

En general, las barandas deben retirarse o mantenerse bajas. La mejor alternativa al uso de barreras físicas o químicas es identificar, analizar en forma minuciosa. y modificar o corregir los factores de riesgo de caídas (incluso la agitación) y controlar estrictamente a los pacientes con riesgo elevado. El uso de camas bajas y mantener libre el camino en habitaciones y pasillos, también ayuda a reducir el riesgo de caídas.

Incontinencia

La incontinencia urinaria o fecal aparece en > 40% de los pacientes hospitalizados 65 años, con frecuencia dentro del primer día de internación. Sus razones son

  • Entorno extraño

  • Dificultad para acceder al baño

  • Enfermedades que afectan la deambulación

  • Cama demasiado alta

  • Barandas en la cama

  • Equipo que molesta, como vías intravenosas, tubuladuras que se conectan con cánulas nasales para el aporte de oxígeno, monitores cardíacos y catéteres

  • Psicotrópicos que pueden reducir la percepción de la necesidad de orinar, inhibir la función de la vejiga o el intestino o comprometer la deambulación

  • Fármacos que pueden provocar incontinencia urinaria (p. ej., anticolinérgicos y opiáceos, que causan incontinencia urinaria de rebosamiento, diuréticos que producen incontinencia urinaria de urgencia)

El colchón puede ser incómodo, en especial en pacientes operados o con artritis crónica. Los individuos con demencia o enfermedad neurológica pueden ser incapaces de usar un timbre para solicitar ayuda para ir al baño.

El bolo fecal, las infecciones gastrostintestinales (p. ej., colitis inducida por Clostridium difficile), los efectos adversos de los fármacos y los suplementos nutricionales líquidos pueden causar diarrea incontrolable.

Con el diagnóstico y un tratamiento apropiado, la continencia puede restablecerse.

Cambios del estado mental

Los pacientes ancianos pueden estar confundidos debido a demencia, delirio, depresión o una combinación de ellos. No obstante, los profesionales sanitarios siempre deben recordar que la confusión puede deberse a otras causas y su presencia requiere una evaluación minuciosa.

La confusión puede ser el resultado de una enfermedad específica (ver Causas del delirio). No obstante, puede aparecer o exacerbarse porque el ámbito hospitalario incrementa los efectos de la enfermedad aguda y los cambios en el nivel cognitivo relacionados con la edad. Por ejemplo, pacientes ancianos sin sus gafas ni sus audífonos pueden desorientarse en una habitación de hospital silenciosa y poco iluminada. Los pacientes también pueden confundirse por los procedimientos, los esquemas de horarios (p. ej., despertares frecuentes en ámbitos y habitaciones extrañas), los efectos de los psicofármacos y el estrés producido por las operaciones o las enfermedades. En la Unidad de Cuidados Intensivos, la luz y el ruido continuos pueden producir agitación, ideas paranoides y agotamiento mental y físico.

Prevención

Puede solicitarse a los miembros de la familia del paciente que traigan las gafas y los audífonos de aquellos que los usan. La colocación de un reloj en la pared, un calendario y fotografías familiares en la habitación puede ayudar a mantener la orientación. La habitación debe permanecer iluminada lo suficiente para permitir que el paciente reconozca los elementos y a las personas presentes en la habitación y dónde están. El personal y los miembros de la familia deben recordarle al paciente acerca del sitio y el tiempo en el que se encuentran. También deben explicarse los procedimientos antes y en el momento en que se realizan.

El uso de barreras físicas se desaconseja. En los pacientes agitados, las barreras siempre incrementan la agitación. La identificación y la modificación de los factores de riesgo para la agitación y el control estricto del paciente pueden ayudar a prevenirla o a reducirla al mínimo. Los dispositivos invasivos y no invasivos conectados a los pacientes (p. ej., oxímetros de pulso, catéteres urinarios, vías IV) también pueden causar agitación; se debe considerar la relación riesgo/beneficio de estas intervenciones.

Úlceras por decúbito

En los pacientes ancianos internados suelen producirse úlceras por decúbito debido a los cambios cutáneos relacionados con la edad. La compresión directa puede producir una necrosis cutánea en tan sólo 2 horas si la presión es mayor que la presión de perfusión capilar de 32 mm Hg. Durante una consulta típica al departamento de emergencias, las úlceras por decúbito pueden comenzar a desarrollarse mientras el paciente anciano permanece acostado sobre una camilla dura en espera de ser examinado. Tras períodos breves de inmovilización, la presión sacra alcanza 70 mm Hg y la presión que soporta un talón no protegido es en promedio de 45 mm Hg. Las fuerzas de cizallamiento aparecen cuando un paciente sentado en una silla de ruedas o acostado en una cama se desliza hacia abajo. La incontinencia, la nutrición inadecuada y las enfermedades crónicas pueden contribuir al desarrollo de úlceras por decúbito.

Prevención

Debe implementarse de inmediato un protocolo para prevenir y tratar las úlceras por decúbito desde el momento de la admisión (ver Úlceras por decúbito : Prevención). Las medidas deben continuarse diariamente a cargo del personal que atiende al paciente y se deben revisar por el equipo interdisciplinario. Las úlceras por decúbito pueden ser la única razón por la cual los pacientes son trasladados a un hogar de ancianos.

Desnutrición

En el hospital, los pacientes ancianos pueden presentar rápidamente desnutrición o pueden estar desnutridos en el momento de la internación. La hospitalización prolongada exacerba los problemas preexistentes y a menudo provoca una pérdida nutricional significativa. La desnutrición es más grave en pacientes hospitalizados porque disminuye su capacidad de combatir la infección, mantener la integridad de la piel y participar en la rehabilitación; en estos pacientes, es más difícil la cicatrización de las heridas quirúrgicas.

La hospitalización contribuye al desarrollo de desnutrición a través de varias formas:

  • Horarios rígidos de comidas, consumo de fármacos y cambios en el ambiente que pueden afectar el apetito y la ingesta de nutrientes.

  • El paciente siente que la comida del hospital y las dietas terapéuticas (p. ej., dieta hiposódica) no son las que consume habitualmente y muchas veces no le resultan sabrosas.

  • Comer en la cama del hospital sobre una bandeja es difícil, en particular cuando las barandas y otras barreras limitan el movimiento.

  • Los ancianos pueden necesitar ayuda para alimentarse; la colaboración puede tardar en llegar y determinar que la comida se enfríe y que su sabor sea menos agradable.

  • Los ancianos pueden no beber suficiente cantidad de agua porque su percepción de la sed es menor o porque el agua es difícil de alcanzar; así puede producirse una deshidratación grave (que a veces provoca estupor y confusión).

  • Las prótesis dentales pueden quedar en la casa o estar mal colocadas, lo que complica la masticación; la colocación de etiquetas en las prótesis ayuda a prevenir su pérdida o su descarte en la bandeja de la comida.

Prevención

Los pacientes con trastornos nutricionales previos deben ser identificados en el momento de la admisión y tratados en la forma apropiada. Los médicos y los miembros del personal deben prever las deficiencias nutricinales en los ancianos.

Las siguientes medidas pueden ser útiles:

  • Suspender la dieta restrictiva tan pronto como sea posible

  • Monitorizar la ingesta nutricional en forma cotidiana

  • Conversar con los pacientes y los miembros de la familia sobre las preferencias de alimentos e intentar desarrollar una dieta razonable específica para cada paciente

  • Estimular a los miembros de la familia a acompañar al paciente durante la comida, porque las personas comen más cuando están acompañadas

  • Asegurar que los pacientes se alimenten adecuadamente en todo momento (p. ej., si el paciente está fuera de la unidad por un estudio o tratamiento a la hora de la comida, esta debe guardarse para cuando regrese)

  • Considerar nutrición parenteral temporaria o permanente o alimentación por sonda enteral en pacientes demasiado enfermos que no pueden deglutir

  • Indicar explícitamente que se administren líquidos por vía oral (p. ej., proporcionar agua fresca y de fácil acceso a través de un suministro de agua u otros líquidos junto a la cama del paciente, a menos que exista alguna restricción para ello; aconsejar a los miembros de la familia, los amigos y los miembros del personal que le ofrezcan al paciente bebida en forma regular)

Planificación del alta y traslados

La planificación del alta en forma efectiva y temprana se asocia con muchos beneficios:

  • Acorta la duración de la internación

  • Reduce la probabilidad de una reinternación

  • Identifica alternativas terapéuticas menos costosas

  • Facilita la ubicación del equipo (p. ej., cama de hospital, O2) en el domicilio del paciente

  • Ayuda a aumentar la satisfacción del paciente

  • Puede prevenir la necesidad de internación en un hogar de ancianos

Apenas se interna el paciente, todos los miembros del equipo interdisciplinario empiezan a planear el alta. Un asistente social o un coordinador encargado de las altas hospitalarias evalúan las necesidades del paciente dentro de las primeras 24 horas de la internación. Los enfermeros ayudan a los médicos a establecer el momento en el que el alta es segura y el ámbito más apropiado para trasladarlo.

Al domicilio

Los pacientes que reciben el alta a su domicilio necesitan instrucciones minuciosas para el seguimiento, y los miembros de la familia u otros cuidadores pueden necesitar entrenamiento para proporcionar los cuidados que requiere el paciente. Si no se enseña la forma de tomar los fármacos, implementar los tratamientos y controlar la recuperación, aumenta la probabilidad de evoluciones adversas y reinternaciones. La anotación de las citas de seguimiento y los horarios de los fármacos puede ser útil para los pacientes y los miembros de su familia. En el momento del alta, el paciente o un miembro de su familia debe recibir un breve resumen del plan para prever el surgimiento de preguntas sobre la atención antes de que el médico de atención primaria reciba la reseña con el plan oficial.

A otra institución de salud

Cuando un paciente se traslada a un hogar de ancianos o a otra institución, debe enviarse un resumen por escrito junto con el paciente y debe transmitirse una copia completa por vía electrónica a la institución que recibe al individuo. El resumen debe incluir información precisa y completa sobre los siguientes elementos:

  • Estado mental y funcional del paciente

  • Horarios en los que el paciente recibió los últimos fármacos

  • Listado de fármacos y dosis que recibe el paciente en la actualidad

  • Alergias a fármacos documentadas

  • Instrucciones por adelantado, incluso acerca de la reanimación

  • Contactos familiares y grupos de apoyo del paciente

  • Citas y pruebas para el seguimiento

  • Nombres y números telefónicos de un enfermero y un médico que puedan proporcionar información adicional

El paciente debe llevar consigo una copia de la historia clínica (tanto médica como social) durante el traslado, que también puede enviarse por vía electrónica a la institución receptora con el fin de asegurar la transmisión de toda la información.

La comunicación eficaz entre los miembros del personal ayuda a asegurar continuidad en la atención. Por ejemplo, el enfermero puede llamar a la institución receptora que va a atender al paciente después del alta para revisar brevemente la información antes de trasladar al paciente, y hablar con el enfermero que lo atenderá.

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