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Generalidades sobre la atención geriátrica

Por Barbara Resnick, PhD, CRNP, Professor, OSAH, Sonya Ziporkin Gershowitz Chair in Gerontology, University of Maryland School of Nursing

Información:
para pacientes

Dado que los adultos mayores tienden a presentar numerosos trastornos y pueden tener problemas sociales o funcionales, utilizan una cantidad desproporcionadamente elevada de recursos para el cuidado de su salud. En los Estados Unidos, las personas ≥ 65 representan

  • > 40% de los días de ocupación de camas de hospital debido a trastornos agudos

  • > 30% de las prescripciones y de la compra de medicamentos de venta libre

  • $329 mil millones o casi el 44% del presupuesto nacional de salud

  • > 75% del presupuesto federal de salud

Los ancianos tienen más probabilidades de consultar con varios profesionales sanitarios y de cambiar de una institución a otra. La prestación de una atención completa e integrada en instituciones sanitarias específicas, lo que se denomina continuidad de la atención, es, por ende, muy importante en esta población. La comunicación entre los médicos de atención primaria, los especialistas, otros profesionales de la salud y los pacientes y miembros de sus familias, en particular cuando un paciente se traslada, resulta fundamental para asegurar que el paciente reciba la atención apropiada en todos los ámbitos. Los registros de salud electrónicos pueden ayudar a facilitar la comunicación.

Ámbitos para la atención sanitaria

Puede proporcionarse atención en los siguientes ámbitos:

  • Consultorio médico: las razones más frecuentes de consulta son los estudios diagnósticos de rutina y el tratamiento de problemas agudos y crónicos, promoción de la salud y prevención de enfermedades, y evaluación pre o posoperatoria.

  • En el domicilio del paciente: la atención domiciliaria (ver Atención domiciliaria) suele usarse especialmente después del alta hospitalaria, pero la hospitalización no es un prerrequisito. Además, un pequeño pero creciente número de profesionales de la salud ofrecen atención a los problemas agudos y crónicos y en ocasiones tratamiento de enfermedades terminales en el hogar del paciente.

  • Instituciones de atención crónica: estos centros incluyen vivienda asistida (ver Programas de vivienda asistida), hogares de reposo (ver Hogares de reposo), hogares de ancianos (ver Centro de enfermería especializada), y comunidades destinadas a la atención de la salud (ver Comunidades destinadas a la atención de la salud). La decisión de internar a un paciente en una de estas instituciones depende de los deseos y las necesidades del individuo y de la capacidad de la familia de satisfacerlas.

  • Instituciones de cuidados diurnos: estas insituciones proporcionan atención para resolver problemas médicos, de rehabilitación, cognitivos y de servicios sociales durante varias horas, algunos días de la semana.

  • Hospitales: sólo deben hospitalizarse los pacientes ancianos con enfermedad grave (ver Internación). La hospitalización propiamente dicha expone al paciente anciano a los riesgos asociados con el aislamiento, la inmovilidad, las pruebas de diagnóstico y los tratamientos.

  • Cuidados paliativos: los cuidados paliativos están destinados a los enfermos terminales (ver El paciente moribundo : Cuidados para enfermos terminales). Su objetivo es aliviar los síntomas y mantener al paciente cómodo más que curar su enfermedad. Los cuidados paliativos pueden proporcionarse en el domicilio, un hogar de ancianos o durante la hospitalización.

En general, debe implementarse el nivel de cuidado menos restrictivo que cubra las necesidades del paciente. Este abordaje conserva los recursos financieros del individuo y ayuda a preservar su independencia y sus capacidades funcionales.

Equipos geriátricos interdisciplinarios

Los equipos geriátricos interdisciplinarios están compuestos por médicos de diferentes disciplinas que proporcionan atención coordinada e integrada con objetivos establecidos en forma colectiva y comparten los recursos y las responsabilidades.

No todos los pacientes ancianos necesitan un equipo geriátrico interdisciplinario formal. Sin embargo, si el paciente tiene necesidades médicas, psicológicas y sociales complejas, un equipo de esta clase tiene más posibilidades de identificar dichas necesidades y de definir un plan de atención eficaz, que los médicos que trabajan en forma aislada. Si no es posible el cuidado interdisciplinario, una alternativa es el tratamiento por un geriatra o un médico de atención primaria con experiencia e interés en la medicina geriátrica.

Los equipos interdisciplinarios buscan asegurar los siguientes propósitos:

  • Que los pacientes puedan desplazarse en forma segura y fácilmente de una institución a otra y de un médico a otro

  • Que el profesional destinado a atender cada problema sea el más calificado

  • Que el paciente no reciba 2 veces el mismo tratamiento o se someta 2 veces a la misma prueba

Con el fin de crear, controlar o revisar el plan, los equipos interdisciplinarios deben comunicarse en forma abierta, libre y regular. Los miembros principales del equipo deben colaborar entre sí, con confianza y respeto por las contribuciones de los otros, y coordinar el plan terapéutico (p. ej., delegando tareas, compartiendo la información obtenida e implementando las medidas en forma conjunta). Los miembros del equipo deben trabajar juntos en el mismo sitio, de manera que la comunicación pueda llevarse a cabo de un modo informal y rápido.

Un equipo típico incluye médicos, enfermeros, farmacéuticos, asistentes sociales y a veces un nutricionista, un fisioterapeuta, un terapeuta ocupacional y un especialista en ética o en cuidados paliativos. Los miembros del equipo deben tener conocimientos sobre medicina geriátrica, estar familiarizados con el paciente y dedicados al trabajo en equipo y deben mantener una comunicación adecuada.

Para funcionar de manera eficaz, el equipo requiere una estructura formal. Los equipos deben establecer pasos para cumplir sus objetivos, mantener reuniones regulares (para analizar la estructura del equipo, el proceso y la comunicación) y controlar continuamente su progreso (por medio de medidas de control de calidad). El líder del equipo debe rotar en función de las necesidades del paciente; el cuidador principal es el responsable de informar los progresos del paciente. Por ejemplo, si la preocupación principal es la salud, un médico debe dirigir la reunión y presentarles al paciente y a su familia los miembros del equipo. Este médico define las enfermedades del paciente, las comunica al equipo (incluso los diagnósticos diferenciales), y explica la forma en que estos trastornos afectan el cuidado del paciente. Las opiniones del equipo se incorporan en las indicaciones médicas. El médico debe escribir las indicaciones en concordancia con las decisiones del equipo y comentarlas al paciente, los miembros de la familia y los cuidadores.

Si no se dispone o no es posible constituir un equipo interdisciplinario formal, puede utilizarse un equipo virtual. Estos equipos son dirigidos por el médico de atención primaria, aunque también puede ser organizado por un enfermero con experiencia, un coordinador o un administrador de casos. El equipo virtual utiliza las tecnologías informáticas (p. ej., artefactos portátiles, correos electrónicos, videoconferencias o teleconferencias) para comunicar y colaborar con los miembros del equipo en la comunidad o dentro del sistema de cuidado de la salud.

Participación del paciente y el cuidador

Los miembros del equipo médico deben tratar a los pacientes y a sus cuidadores como participantes activos del equipo de la siguiente manera:

  • Los pacientes y los cuidadores deben formar parte de las reuniones del equipo siempre que se considere apropiado.

  • Debe solicitarse al paciente que contribuya a definir los objetivos del equipo (instrucciones por adelantado, cuidados paliativos).

  • Los pacientes y los cuidadores deben formar parte de las conversaciones para decidir la utilización de tratamientos farmacológicos, rehabilitación, planes dietéticos y otras terapias.

  • Deben averiguarse las ideas y las preferencias del paciente, de manera de poder modificar la atención si el paciente no consume un fármaco en particular o cambia sus hábitos dietéticos.

Los pacientes y los médicos deben comunicarse en forma honesta para permitir al paciente opinar acerca de cada sugerencia. Los pacientes con deterioro cognitivo deben ser incluidos en la toma de decisiones, siempre que los médicos puedan ajustar su comunicación a un nivel que los pacientes puedan entender. La capacidad para tomar decisiones de atención médica (ver Capacidad (competencia) e incapacidad) es específica para cada decisión particular; pacientes que no son capaces de tomar decisiones complejas aún pueden ser capaces de decidir cuestiones menos complicadas.

Los cuidadores, incluso los miembros de la familia, pueden ayudar a través de la identificación de las expectativas realistas y poco realistas sobre la base de los hábitos y el estilo de vida del paciente. Los cuidadores también deben indicar la clase de cuidados que ellos pueden proporcionar.