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Inmunodiagnóstico tumoral

Por Dmitry Gabrilovich, MD, PhD, Christopher M. Davis Professor in Cancer Research, Program Leader, Translational Tumor Immunology, The Wistar Institute

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Los antígenos asociados a tumores (AAT) pueden ayudar a diagnosticar diversos tumores y, en ocasiones, determinan la respuesta al tratamiento o la recurrencia. Un marcador tumoral ideal sería liberado sólo por el tejido tumoral, sería específico para un determinador tipo de tumor, sería detectable con bajas concentraciones de células tumorales, tendría una relación directa con la carga de células tumorales y estaría presente en todos los pacientes con el tumor. Sin embargo, aunque la mayoría de los tumores liberan macromoléculas antigénicas detectables a la circulación, ningún marcador tumoral reúne todos los requisitos para tener especificidad o sensibilidad suficientes para ser usado en el diagnóstico temprano o en programas masivos de detección sistemática de cáncer.

El antígeno carcinoembrionario (CEA) es un complejo proteína-polisacárido presente en los carcinomas de colon y en el intestino fetal normal, el páncreas y el hígado. Las concentraciones sanguíneas son altas en pacientes con carcinoma de colon, pero la especificidad es relativamente baja, porque se observan resultados positivos en grandes fumadores y en pacientes con cirrosis, colitis ulcerosa y otros cánceres (p. ej., mama, páncreas, vejiga, ovarios, cuello uterino). El control de las concentraciones de CEA puede ser útil para detectar la recurrencia del cáncer después de la resección del tumor si el paciente tenía, inicialmente, un CEA elevado y para refinar las estimaciones de pronóstico según el estadio.

La α-fetoproteína, un producto normal de las células hepáticas fetales, también está presente en el suero de pacientes con hepatoma primario, tumores de células germinativas no seminomatosos y, con frecuencia, carcinoma embrionario ovárico o testicular. En ocasiones, las concentraciones son útiles para estimar el pronóstico o, menos a menudo, para el diagnóstico.

La subunidad β de gonadotropina coriónica humana (β-hCG), medida por inmunoanálisis, es el principal marcador clínico en mujeres con neoplasias trofoblásticas gestacionales, un espectro de enfermedades que incluye la mola hidatiforme, la neoplasia trofoblástica gestacional no metastásica y la metastásica (Ver también Enfermedad trofoblástica gestacional), y en alrededor de dos tercios de los hombres con carcinomas embrionarios o coriocarcinomas testiculares. Se mide la subunidad β porque es específica de la hCG. Este marcador está presente en bajas concentraciones en individuos sanos. Las concentraciones aumentan durante el embarazo.

El antígeno prostático específico (PSA), una glucoproteína localizada en las células del epitelio de los conductos de la glándula prostática, puede detectarse en bajas concentraciones en el suero de hombres sanos. Utilizando un límite superior normal apropiado, los análisis con anticuerpos monoclonales detectan concentraciones séricas elevadas de PSA en alrededor del 90% de los pacientes con cáncer de próstata avanzado, aun en ausencia de enfermedad metastásica definida. Es más sensible que la fosfatasa ácida prostática. Sin embargo, como el PSA está elevado en otras enfermedades (p. ej., hipertrofia prostática benigna, prostatitis, instrumentación reciente del aparato urogenital), es menos específico. Puede utilizarse el PSA para confirmar las recidivas después del diagnóstico y el tratamiento del carcinoma de próstata.

El CA 125 es clínicamente útil para detectar, diagnosticar y controlar el tratamiento del cáncer de ovario, aunque cualquier proceso inflamatorio peritoneal y algunos otros cánceres pueden aumentar su concentración.

La β2-microglobulina suele estar aumentada en el mieloma múltiple y algunos linfomas. Su principal aplicación es para el pronóstico.

El estudio del CA 19-9 se desarrolló originalmente para detectar cáncer colorrectal, pero probó ser más sensible para el cáncer de páncreas. Se lo utiliza principalmente para valorar la respuesta al tratamiento en pacientes con cáncer de páncreas avanzado. El CA 19-9 también puede estar aumentado en otros cánceres digestivos, en particular cáncer de las vías biliares y algunos trastornos benignos de las vías biliares y colestásicos.

El CA 15-3 y el CA 27-29 están aumentados en la mayoría de los casos de cáncer de mama metastásico. Las concentraciones también pueden ser altas en otras enfermedades. Estos marcadores se utilizan, fundamentalmente, para controlar la respuesta al tratamiento.

La cromogranina A se utiliza como marcador de tumores carcinoides y otros tumores neuroendocrinos. La sensibilidad y la especificidad para tumores neuroendocrinos pueden superar el 75%, y la exactitud diagnóstica es más alta en tumores difusos que localizados. Puede haber aumento de las concentraciones en otros cánceres, como pulmón y próstata, y en algunos trastornos benignos (p. ej., hipertensión primaria, nefropatía crónica, gastritis atrófica crónica).

La tiroglobulina es producida por la tiroides y puede estar aumentada en diversos trastornos tiroideos. Se la utiliza principalmente después de la tiroidectomía completa para detectar cáncer de tiroides recurrente y controlar la respuesta al tratamiento en el cáncer de tiroides metastásico.

La TA-90 es una subunidad muy inmunógena de un antígeno asociado a tumores urinarios, que está presente en el 70% de los melanomas;sarcomas de partes blandas; y carcinomas de mama, colon y pulmón. Algunos estudios han mostrado que las concentraciones de TA-90 pueden predecir con exactitud la supervivencia y la presencia de enfermedad subclínica después del tratamiento quirúrgico del melanoma.