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Fractura-luxación de la parte media del pie (lesiones de Lisfranc)

Por Danielle Campagne, MD , Assistant Clinical Professor, Department of Emergency Medicine, University of San Francisco - Fresno

Información:
para pacientes

(Fractura-luxación de Lisfranc)

Una lesión de Lisfranc es una fractura y/o luxación de la parte media del pie que interrumpe una o más articulaciones tarsometatarsianas. El diagnóstico se realiza mediante radiografía y a menudo TC. El tratamiento requiere la derivación a un cirujano ortopédico y la reducción general abierta y fijación interna o, a veces la fusión de la parte media del pie.

Estas lesiones son frecuentes. El mecanismo habitual es un golpe directo o una fuerza de torsión indirecta aplicada a un pie en flexión plantar (p. ej., caer sobre un pie en flexión plantar).

El complejo de la articulación de Lisfranc se compone de las 5 articulaciones tarsometatarsianas que conectan la parte delantera del pie y la parte media del pie. Existen múltiples ligamentos en este complejo. El propio ligamento de Lisfranc es el ligamento que une la base del segundo metatarsiano con el primer cuneiforme. Las lesiones del complejo de Lisfranc varían ampliamente en gravedad desde torceduras hasta luxación de una o más articulaciones tarsometatarsianas con o sin fractura. Cuando se produce la fractura, a menudo afecta ael segundo metatarsiano. Las lesiones de Lisfranc a menudo causan la inestabilidad de la parte media del pie.

Fracturas de la base del segundo metatarsiano con luxación de la articulación tarsometatarsiana.

La fractura de la base del segundo metatarsiano puede afectar una o más de las articulaciones tarsometatarsianas. En esta figura, la fractura del segundo metatarsiano desplaza del tercero al quinto metatarsiano lateralmente.

La gravedad varía ampliamente. Algunas lesiones causan solo leve hinchazón y dolor en la parte media del pie; otras causan dolor intenso en los tejidos blandos e hinchazón, deformidad, un hematoma en la planta de la parte media del pie, y a veces parestesias. El pie puede parecer acortado.

Las complicaciones (p. ej., la artrosis, el síndrome compartimental) pueden ser graves y la discapacidad crónica es común.

Diagnóstico

  • Radiografía

  • A veces, tomografía computarizada (TC)

Se toman radiografías anteroposterior, lateral, y oblicua de los pies, pero los hallazgos puede ser sutiles, lo que lleva a un diagnóstico erróneo. Hasta un 20% de estas fracturas pasa inadvertida en la presentación inicial.

Las radiografías pueden mostrar una fractura en la base del segundo metatarsiano o fracturas conminutas del cuneiforme, pero es posible que no muestren una alteración de la articulación tarsometatarsiana, que debe sospecharse aunque no se confirme radiológicamente. Normalmente en esta articulación, la cara medial del segundo cuneiforme se alinea directamente con la cara medial del segundo metatarsiano. Pueden ser necesarias proyecciones adicionales comparativas o TC para identificar la sección de la articulación.

Perlas y errores

  • Si la parte media del pie esta muy hinchada e hipersensible, examinar de cerca la radiografía para determinar si la cara medial del segundo cuneiforme se alinea directamente con la cara medial del segundo metatarsiano.

Si no es posible obtener TC, se puede obtener radiografía de estrés. Las radiografías se toman mientras el pie está bajo estrés (p. ej., el paciente está de pie). El peso corporal del paciente puede hacer que el espacio entre el primero y el segundo metatarsiano se ensanche, lo que facilita bastante el diagnóstico. Sin embargo, la TC es más sensible que las radiografías de estrés y se prefiere en los casos dudosos.

Tratamiento

  • Consulta ortopédica

  • Por lo general, reducción abierta y fijación interna (RAFI) o, a veces fusión de la parte media del pie

Las luxaciones a menudo se reducen espontáneamente. Sin embargo, debido a que estas lesiones suelen comprometer la función del pie y causan dolor residual y artritis, los pacientes deben ser remitidos de inmediato a un especialista en ortopedia, por lo general para cirugía. En forma habitual, el tratamiento definitivo es la RAFI o fusión de la parte media del pie.

Por lo general, después de la RAFI, se suele realizar TC o RM para confirmar el alineamiento correcto.

Si no se considera necesaria la cirugía, los pacientes se inmovilizan, sin carga de peso durante ≥ 6 semanas.

Conceptos clave

  • Las lesiones de Lisfranc implican la sección de ≥ 1 ligamento que estabiliza la parte media del pie, lo que a veces afecta ≥ 1 articulación tarsometatarsiana.

  • Las complicaciones (p. ej., síndrome compartimental, dolor crónico, discapacidad) pueden ser graves.

  • Debido a que los resultados de las radiografías pueden ser sutiles, pueden ser necesarias radiografías de estrés o TC.

  • Derivar a los pacientes a un cirujano ortopédico; por lo general, se requiere RAFI o fusión de la parte media del pie.

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