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Toxoplasmosis congénita

Por Mary T. Caserta, MD, Professor of Pediatrics, Division of Infectious Diseases;Attending Physician, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester Medical Center

Información:
para pacientes

(ver Toxoplasmosis).

La toxoplasmosis congénita es causada por contagio transplacentario de Toxoplasma gondii. Las manifestaciones, si las hay, son prematurez, retraso del crecimiento intrauterino, ictericia, hepatoesplenomegalia, miocarditis, exantema, coriorretinitis, hidrocefalia, calcificaciones intracraneales, microcefalia y convulsiones. El diagnóstico se realiza por investigación serológica. El tratamiento consiste en pirimetamina, sulfadiazina y leucovorina.

El parásito Toxoplasma gondii se puede encontrar en todo el mundo, y causa infección congénita en alrededor de 1/10.000 a 80/10.000 nacidos vivos.

Etiología

Con raras excepciones, la toxoplasmosis congénita se debe a infección primaria de la madre durante el embarazo. Principalmente, la infección por T. gondii es causada,por ingestión de carne inadecuadamente cocinada que contiene quistes o por la ingestión de ovoquistes provenientes de los alimentos o el agua contaminados con heces de gatos. La tasa de transmisión al feto es más alta en las mujeres infectadas en etapas gestacionales tardías. Sin embargo, las mujeres infectadas en etapas más tempranas de la gestación suelen presentar enfermedad más grave. En términos generales, del 30 al 40% de las mujeres infectadas durante el embarazo tiene un hijo con infección congénita.

Signos y síntomas

En general, las embarazadas infectadas por T. gondii no tienen manifestaciones clínicas, aunque algunas pueden presentar un síndrome leve similar a la mononucleosis, linfadenopatías regionales o, en ocasiones, coriorretinitis. De modo similar, los recién nacidos infectados suelen ser asintomáticos en el momento del nacimiento, pero las manifestaciones pueden consistir en

  • Prematurez

  • Retraso del crecimiento intrauterino

  • Ictericia

  • Hepatoesplenomegalia

  • Miocarditis

  • Neumonitis

  • Diversos exantemas

El compromiso neurológico, a menudo notorio, incluye coriorretinitis, hidrocefalia, calcificaciones intracraneales, microcefalia y convulsiones. La tríada clásica de hallazgos consiste en coriorretinitis, hidrocefalia y calcificaciones intracraneales.

Diagnóstico

  • Determinación seriada de IgG (para infección materna)

  • PCR en líquido amniótico (para infección fetal)

  • Investigación serológica, estudios por la imagen cerebrales, análisis de LCR y evaluación oftalmológica (para infección neonatal) y pruebas de PCR de distintos líquidos o tejidos orgánicos

La investigación serológica es importante para diagnosticar infección materna y congénita. Se debe sospechar la infección materna si las mujeres presentan un síndrome similar a la mononucleosis y una prueba de virus Epstein-Barr y citomegalovirus (anticuerpos o PCR) negativa, adenopatías regionales aisladas no secundarias a otra causa (p. ej., HIV) o coriorretinitis. La seroconversión o un aumento 4 veces de los títulos de IgG entre la fase aguda y de convalecencia sugieren infección materna aguda. Sin embargo, pueden detectarse anticuerpos IgG maternos en el lactante durante el primer año de vida. El análisis del líquido amniótico por PCR está surgiendo como el método de elección para el diagnóstico de infección fetal. Hay muchas otras pruebas serológicas, algunas de las cuales sólo se realizan en laboratorios de referencia. Las más confiables son la prueba del colorante de Sabin-Feldman, la prueba anticuerpos con inmunofluorescencia indirecta (IFA) y el análisis de aglutinación directa. Las pruebas para aislar el microorganismo consisten en inoculación en ratones y cultivo tisular, pero estas pruebas no suelen realizarse porque con costosas, no muy sensibles y la obtención de resultados puede demandar semanas.

En caso de presunta toxoplasmosis congénita, deben efectuarse pruebas serológicas, RM o TC cerebral, análisis de LCR y un examen oftálmico completo por un oftalmólogo. Las alteraciones del LCR son xantocromía, pleocitosis e hiperproteinorraquia. Se inspecciona la placenta para detectar signos característicos de infección por T. gondii. Los hallazgos de laboratorio inespecíficos son trombocitopenia, linfocitosis, monocitosis, eosinofilia y aumento de transaminasas. Las pruebas de PCR de líquidos orgánicos, incluido el LCR, y tejidos también se puede hacer para confirmar la infección.

Pronóstico

Algunos niños tienen una evolución fulminante con muerte temprana, mientras que otros presentan secuelas neurológicas a largo plazo. En ocasiones, las manifestaciones neurológicas (p. ej., coriorretinitis, discapacidad intelectual, sordera, convulsiones) aparecen años más tarde en niños que impresionaban normales en el momento del nacimiento. En consecuencia, aquellos con toxoplasmosis congénita deben ser controlados estrictamente más allá del período neonatal.

Tratamiento

  • En ocasiones, espiramicina en embarazadas

  • Pirimetamina, sulfadiazina y leucovorina

Datos limitados sugieren que el tratamiento de las mujeres infectadas durante el embarazo puede resultar beneficioso para el feto. Se ha usado espiramicina (disponible en los Estados Unidos con autorización especial de la FDA) para prevenir la transmisión maternofetal pero no provee tratamiento al feto. En etapas más tardías del embarazo, se han usado pirimetamina y sulfamidas para tratar al feto infectado.

El tratamiento de los recién nacidos sintomáticos y asintomáticos puede mejorar el pronóstico. Por lo tanto, el tratamiento comienza con pirimetamina (dosis de ataque inicial de 2 mg/kg VO 1 vez al día durante 2 días, seguida de 1 mg/kg VO 1 vez al día, máximo 25 mg) y leucovorina (10 mg VO 3 veces/semana). La sulfadiazina (50 mg/kg VO 2 veces al día, máximo 4 g) se inicia después de que la ictericia neonatal ha resuelto. Después de los primeros 6 meses de tratamiento, se continúa con sulfadiazina y leucovorina en la misma dosis, pero se administra pirimetamina con menos frecuencia (sólo lunes, miércoles y viernes). Este esquema prosigue durante por lo menos 6 meses más. Todos los tratamientos deben ser supervisados por un experto. La administración de corticoides es controvertida y debe determinarse en forma individualizada pero puede considerarse para la coriorretinitis activa o si las proteínas del LCR son > 1 g/dL.

Prevención

Las embarazadas deben ser asesoradas para evitar el contacto con los sanitarios de los gatos y otras zonas contaminadas por heces de gato. Debe cocinarse completamente la carne antes de consumirla, y hay que lavarse las manos después de manipular carne o productos alimenticios no lavados. Las mujeres con riesgo de infección primaria (p. ej., aquellas expuestas con frecuencia a heces de gato) deben ser evaluadas durante el embarazo. Debe asesorarse a las embarazadas infectadas durante el primero o el segundo trimestre sobre los tratamientos existentes.

Conceptos clave

  • La toxoplasmosis congénita es generalmente debida a una infección materna primaria adquirida durante el embarazo; la infección previa es de bajo riesgo.

  • Pueden estar afectados muchos órganos, incluidos corazón, hígado, pulmones y SNC; la tríada clásica de hallazgos consiste en coriorretinitis, hidrocefalia y calcificaciones intracraneales.

  • Algunos niños tienen una evolución fulminante con muerte temprana, mientras que otros presentan secuelas neurológicas a largo plazo (que pueden no desarrollarse durante varios años).

  • Realizar el análisis de PCR de líquido amniótico (para la infección fetal) o de líquidos orgánicos (incluido LCR) y tejidos para la infección neonatal; también pueden utilizarse las pruebas serológicas.

  • Realizar una RM o TC del cerebro.

  • Puede ser útil la pirimetamina, la sulfadiazina y la leucovorina.

  • Las embarazadas deben evitar el contacto con los sanitarios de los gatos y otras zonas contaminadas por heces de gato.

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