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Parotiditis

(Parotiditis epidémica)

Por Mary T. Caserta, MD, Professor of Pediatrics, Division of Infectious Diseases;Attending Physician, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester Medical Center

Información:
para pacientes

La parotiditis es una enfermedad viral sistémica aguda contagiosa que suele causar una hipertrofia dolorosa de las glándulas salivales, con mayor frecuencia, las parótidas. Las complicaciones de la infección incluyen orquitis, meningoencefalitis y pancreatitis. El diagnóstico suele basarse en la evaluación clínica y todos los casos deben informarse rápidamente a las autoridades de salud pública. El tratamiento consiste en medidas de apoyo. La vacunación resulta eficaz para la prevención.

El microorganismo causante, un paramixovirus, se disemina a través de gotas o de saliva. Es probable que el virus ingrese a través de la nariz o la boca El virus está en la saliva hasta 7 días antes de que aparezca la inflamación de la glándula salival con transmisibilidad máxima justo antes del desarrollo de la parotiditis. El virus también se encuentra en la sangre y la orina y, si está comprometido el sistema nervioso central (SNC), se detecta en el LCR. Un episodio suele conferir inmunidad permanente.

La parotididis es menos contagiosa que el sarampión y aparece sobre todo en poblaciones no vacunadas, aunque se informaron brotes epidémicos en poblaciones con inmunización adecuada, lo que puede deberse en parte a la combinación de una falla primaria de la vacuna (incapacidad para adquirir inmunidad después de la vacunación) y una disminución de la inmunidad. En 2006 se observó un resurgimiento de casos de parotiditis en los Estados Unidos, con 6.584 casos que se produjeron sobre todo en adultos jóvenes previamente vacunados. Dos brotes más pequeños ocurrieron en 2009 y 2010, uno con 3.000 casos, principalmente entre las personas de la escuela secundaria en una comunidad religiosa en la ciudad de Nueva York. En el primer semestre de 2014, se han producido 871 casos, muchos en los brotes de 4 universidades de los Estados Unidos.

Como se mencionó para el sarampión, la parotiditis puede ser importada, lo que puede promover la transmisión de la infección natural dentro del país, en especial en ámbitos muy poblados (p. ej., dormitorios universitarios) o comunidades cerradas (p. ej., comunidades judías ortodoxas). La incidencia máxima de parotiditis se ve a fines del invierno y principios de la primavera. La enfermedad puede presentarse a cualquier edad, pero es inusual en niños < 2 años, en particular en los < 1 año. Entre el 25 y el 30% de los pacientes no revela manifestaciones clínicas.

Signos y síntomas

Después de un período de incubación de entre 12 y 24 días, la mayoría de los pacientes presenta cefalea, anorexia, malestar general y febrícula o fiebre moderada. Las glándulas salivales se inflaman entre 12 y 24 horas más tarde, con fiebre de hasta 39,5 a 40°C que persiste 24 a 72 horas. La hipertrofia glandular es máxima hacia el segundo día y dura entre 5 y 7 días. Las glándulas comprometidas resultan en extremo dolorosas durante el período febril.

La parotiditis en general es bilateral, pero puede ser unilateral, sobre todo al inicio. El dolor durante la masticación o la deglución, en especial cuando se degluten líquidos ácidos como vinagre o zumos de frutas cítricas, es su síntoma más temprano. Luego se confirma la hinchazón, que supera los límites de la glándula parótida por delante y debajo de la oreja. En ocasiones, las glándulas submandibular y sublingual también se inflaman y, con menor frecuencia, la parótida es la única glándula afectada. El compromiso de la glándula submandibular aumenta el diámetro del cuello por debajo de la mandíbula y puede encontrarse edema supraesternal, tal vez debido a una obstrucción linfática por las glándulas salivales hipertróficas. Cuando las glándulas sublinguales están comprometidas, la lengua puede edematizarse. Las desembocaduras de los conductos de las glándulas afectadas en la boca están levemente edematizadas. La piel sobre las glándulas puede estar tensa y brillante.

Complicaciones

La parotiditis puede afectar a otros órganos además de las glándulas salivales, en particular en los pacientes pospuberales, como

  • Orquitis u ooforitis

  • Meningitis o encefalitis

  • Pancreatitis

Alrededor del 20% de los hombres pospuberales desarrolla una orquitis (inflamación testicular), en general unilateral, con dolor, dolor a la palpación, edema, eritema y calor en el escroto. La infección puede provocar cierto grado de atrofia testicular, pero la síntesis de testosterona y la fertilidad suelen quedar preservadas. En las mujeres, la ooforitis (compromiso gonadal) se ve con menor frecuencia, es menos dolorosa y no compromete la fertilidad.

La meningitis, que típicamente produce cefalea, vómitos, rigidez de nuca y pleocitosis en el LCR, se ve en el 1 al 10% de los pacientes con parotiditis (ver Generalidades sobre meningitis). mientras que la encefalitis, que se manifiesta con somnolencia, convulsiones o coma, se detecta en alrededor de 1/1.000 a 5.000 casos (ver Encefalitis). Aproximadamente el 50% de las infecciones del SNC por este virus no muestran hipertrofia de la glándula parótida.

La pancreatitis, que se manifiesta típicamente con náuseas, vómitos y dolor epigástrico de aparición súbita, puede aparecer hacia el final de la primera semana (ver Reseña sobre pancreatitis). Estos síntomas desaparecen en alrededor de 1 semana y a continuación el cuadro se resuelve completamente.

La prostatitis, la nefritis, la miocarditis, la hepatitis, la mastitis, la poliartritis, la sordera y el compromiso de las glándulas lagrimales son complicaciones muy raras. La inflamación de la glándula tiroides y el timo puede provocar edema supraesternal, pero la hinchazón esternal es más común durante el compromiso de la glándula submandibular con obstrucción del drenaje linfático.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

  • Detección del virus por cultivo tisular o transcripción inversa-PCR (RT-PCR)

  • Pruebas serológicas

La parotiditis se sospecha en pacientes con inflamación de las glándulas salivales y síntomas sistémicos característicos, en particular en presencia de inflamación de la glándula parótida o de un brote epidémico documentado de la enfermedad. Las pruebas de laboratorio no son necesarias para el diagnóstico, pero se recomiendan para mantener un control sanitario. Otras entidades pueden causar un compromiso glandular similar (ver Causas de hipertrofia de la glándula parótida y de otras glándulas salivales). La parotiditis también se sospecha en pacientes con meningitis aséptica de etiología desconocida o encefalitis durante un brote epidémico de parotiditis. La punción lumbar se considera necesaria en los pacientes con signos meníngeos.

Causas de hipertrofia de la glándula parótida y de otras glándulas salivales

Parotiditis bacteriana supurada

Parotiditis por HIV

Otras parotiditis virales

Trastornos metabólicos (p. ej., uremia, diabetes mellitus)

Síndrome de Mikulicz (hinchazón crónica y en general indolora de la glándula parótida y la glándula lagrimal de etiología desconocida que se asocia con tuberculosis, sarcoidosis, lupus eritematoso sistémico, leucemia y linfosarcoma)

Tumores malignos y benignos de las glándulas salivales

Hipertrofia de la parótida inducida por fármacos (p. ej., debido a yoduros, fenilbutazona o propiltiouracilo)

El diagnóstico de laboratorio es necesario si la enfermedad es

  • Unilateral

  • Recurrente

  • Ocurre en pacientes previamente inmunizados

  • Causa participación prominente de tejidos distintos de las glándulas salivales

La evaluación también se recomienda en los pacientes con parotiditis que dura 2 días y no se asocia con una etiología comprobada. La RT-PCR es el método preferido de diagnóstico; sin embargo, se pueden hacer pruebas serológicas de los sueros agudos y convalescientes por fijación del complemento o ensayos de inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA) y cultivo viral de la garganta, el LCR, y de vez en cuando la orina. En las poblaciones previamente inmunizados, las pruebas de IgM puede ser falsos negativos; por lo tanto, los ensayos de RT-PCR se deben hacer en muestras de saliva o en lavados de fauces tan temprano en el curso de la enfermedad como sea posible.

Por lo general, no son necesarios otros estudios de laboratorio. En la meningitis aséptica indiferenciada, un nivel de amilasa sérica elevada puede ser una pista útil en el diagnóstico de las paperas a pesar de la ausencia de la parotiditis. El recuento de leucocitos es inespecífico y puede ser normal, aunque en general revela leucopenia y neutropenia leve. En presencia de meningitis, la glucorraquia suele ser normal, pero en ocasiones oscila entre 20 y 40 mg/dL (entre 1,1 y 2,2 mmol/L), como en la meningitis bacteriana. La proteinorraquia también suele estar algo elevada.

Pronóstico

La parotiditis no complicada suele curar, aunque ocasionalmente pueden producirse recidivas hacia la segunda semana. El pronóstico de los pacientes con meningitis suele ser favorable; no obstante, pueden quedar secuelas permanentes, como sordera nerviosa unilateral (o rara vez bilateral) o parálisis facial. La encefalitis posinfecciosa, la ataxia cerebelosa aguda, la mielitis transversa y la polineuriris son raras.

Tratamiento

  • Tratamiento de apoyo

El tratamiento de la parotiditis y sus complicaciones es sintomático. El paciente debe ser aislado hasta que la hipertrofia glandular ceda. La dieta blanda reduce el dolor causado por la masticación. Deben evitarse las sustancias ácidas (p. ej., zumos de frutas ácidas) que causan molestias.

Los vómitos recurrentes debidos a pancreatitis pueden requerir hidratación por vía intravenosa. En presencia de orquitis, el reposo en cama y el sostén del escroto con algodón sobre una tira de esparadrapo o cinta adhesiva entre los muslos para reducir al mínimo la tensión o la aplicación de hielo suelen reducir el dolor. No se demostró que los corticoides aceleren la resolución de la orquitis.

Prevención

La vacuna a virus vivos atenuados contra la parotiditis (ver Vacuna contra Sarampión, Parotiditis y Rubéola y ver Cronograma de vacunación recomendado para los 0-6 años de edad) permite una prevención eficaz y no causa reacciones locales o sistémicas significativas. En los niños, se recomiendan 2 dosis de una vacuna que combina la inmunización contra la parotiditis, el sarampión y la rubéola.

  • La primera dosis a los 12 a 15 meses

  • La segunda dosis a los 4 años a 6 años

Los adultos nacidos durante o después de 1957 deben recibir 1 dosis, salvo que hayan tenido parotiditis diagnosticada por un profesional sanitario. Las mujeres embarazadas y los pacientes con inmunodeficiencias no deben recibir esta vacuna a virus vivos atenuados.

La vacunación posexposición no protege de la infección durante la exposición actual. La administración de inmunoglobulina contra parotiditis ya no está disponible y la inmunoglobulina sérica no resulta beneficiosa. Los Centers for Disease Control and Prevention ahora recomiendan el aislamiento de los pacientes infectados con precauciones estándar y contra gotitas respiratorias durante 5 días después de la aparición de la parotiditis. Los contactos susceptibles deben ser vacunados, pero esta intervención es poco probable que aborte un brote en curso. Los proveedores de salud no inmunes asintomáticos deben ser excusados del trabajo desde 11 días después de la exposición inicial hasta 25 días después de la última exposición.

Conceptos clave

  • La parotiditis causa una hipertrofia dolorosa de las glándulas salivales, con mayor frecuencia, las parótidas.

  • Los casos pueden ocurrir en personas vacunadas debido a la insuficiencia de la vacunación primaria o a una inmunidad menguante.

  • Alrededor de los 20% de los varones pospúberes infectados desarrollan orquitis, habitualmente unilateral; puede ocurrir cierto grado de atrofia testicular, pero la síntesis de testosterona y la fertilidad suelen quedar preservadas.

  • Otras complicaciones incluyen meningoencefalitis y pancreatitis.

  • El diagnóstico con pruebas de laboratorio se realiza principalmente con propósitos de salud pública y cuando las manifestaciones de la enfermedad son atípicas, como ausencia de parotiditis, parotiditis unilateral o recidivante, parotiditis en pacientes previamente vacunados o compromiso importante de otros tejidos además de las glándulas salivales.

  • La vacunación universal es imprescindible a menos que esté contraindicada (p. ej., por el embarazo o inmunosupresión grave).

Recursos en este artículo