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Osteoesclerosis

Por David D. Sherry, MD, Professor of Pediatrics;Director, Clinical Rheumatology, University of Pennsylvania;The Children's Hospital of Philadelphia ; Frank Pessler, MD, PhD, Helmholtz Centre for Infection Research, Braunschweig, Germany

Información:
para pacientes

La osteoesclerosis es un tipo de osteopetrosis que involucra el endurecimiento anormal de los huesos, con aumento de la densidad esquelética y escasa alteración del modelado; en algunos tipos, la invasión ósea de la cavidad medular produce citopenias.

Osteopetrosis con manifestaciones tardías (enfermedad de Albers-Schönberg)

Este tipo de osteopetrosis es autosómica dominante, benigna y diferida (tarda); se manifiesta durante la infancia, la adolescencia o al comienzo de la adultez. El gen CLCN7 defectuoso codifica un canal de cloruro que aparentemente es importante para la función de los osteoclastos. Este tipo es bastante frecuente y tiene una amplia distribución étnica y geográfica. Las personas afectadas pueden ser asintomáticas; por lo general, no hay alteración de la salud general. Sin embargo, la parálisis facial y la sordera pueden ocurrir debido al atrapamiento de los nervios craneanos. Las proliferaciones óseas pueden reducir la cavidad ósea y causar citopenias que van desde la anemia a la pancitopenia. Puede producirse la hematopoyesis extramedular, que conduce a hepatoesplenomegalia; el consiguiente hiperesplenismo puede empeorar la anemia.

Desde el punto de vista radiológico, el esqueleto suele ser normal en el momento del nacimiento. Sin embargo, la esclerosis ósea se torna cada vez más evidente a medida que los niños crecen, y el diagnóstico se basa en las radiografías realizadas por motivos no relacionados. El compromiso óseo es generalizado, pero en parches. La bóveda craneal es densa, y los senos pueden estar obliterados. La esclerosis de la lámina terminal vertebral causa el aspecto característico en camiseta de rugby (bandas horizontales).

Algunos pacientes requieren transfusión o esplenectomía para tratar la anemia.

Osteopetrosis con manifestaciones precoces

Este tipo de osteopetrosis es autosómica recesiva, maligna y congénita, y se manifiesta durante la lactancia. Es infrecuente, suele ser letal y a menudo se debe a una mutación del gen TCIRG1 asociado a los osteoclastos. La proliferación ósea oblitera progresivamente la cavidad ósea y causa pancitopenia grave. Los primeros síntomas son retraso de crecimiento, hematomas espontáneos, sangrado anormal y anemia. Más adelante, sobrevienen parálisis del segundo, tercer y séptimo pares craneales y hepatoesplenomegalia. La insuficiencia de la médula ósea (anemia, infección fulminante o hemorragia) por lo general causa la muerte durante el primer año de vida.

El diagnóstico se sospecha por la presencia de proliferación ósea en el contexto de la anemia, sangrado inusual y escaso crecimiento. Por lo general, se realizan radiografías simples, junto con hemograma completo y pruebas de coagulación. El aumento general de la densidad ósea es la característica predominante en las radiografías. Las radiografías penetradas de huesos largos muestran bandas transversales en las regiones metafisarias y estriaciones longitudinales en las diáfisis. A medida que progresa el trastorno, los extremos de los huesos largos, en particular proximal del húmero y distal del fémur, adoptan forma de matraz. Se forman endohuesos (hueso dentro de un hueso) característicos en las vértebras, la pelvis y los huesos tubulares. El cráneo presenta engrosamiento, y la columna tiene aspecto de camiseta de rugby.

El trasplante de médula ósea con injertos de hermanos HLA-idénticos ha dado excelentes resultados. En cambio, el pronóstico es malo en caso de injertos con incompatibilidad HLA. En algunos casos, son eficaces la prednisona, el calcitriol y el interferón-γ.

Osteopetrosis con acidosis tubular renal

Este tipo de osteopetrosis es autosómico recesivo. El defecto genético consiste en mutaciones del gen que codifica la anhidrasa carbónica II. Causa debilidad, talla baja y retraso del crecimiento. Los huesos impresionan densos en las radiografías, y se observan calcificaciones cerebrales; hay acidosis tubular renal y disminución de la actividad de la anhidrasa carbónica de los eritrocitos. El trasplante de médula ósea cura la osteopetrosis, pero no ejerce ningún efecto sobre la acidosis tubular renal. El tratamiento de mantenimiento consiste en suplementación de bicarbonato y electrolitos para corregir las pérdidas renales.

Picnodisostosis

Este trastorno autosómico recesivo es causado por mutaciones de pérdida de función del gen que codifica la catepsina K, una proteasa derivada de osteoclastos importante en la degradación de la matriz ósea extracelular. La talla baja se torna evidente en la primera infancia; la talla adulta es 150 cm (5 pies). Otras manifestaciones son aumento de tamaño del cráneo, manos y pies cortos y anchos, falanges terminales escleróticas cortas, disfrofia ungueal y retención de los dientes primarios. Durante la lactancia, suelen reconocerse escleróticas azules (por una deficiencia del tejido conectivo que permite ver a su través los vasos subyacentes). Las personas afectadas se parecen mucho entre sí; tienen cara pequeña, micrognatia y dientes con caries y mal ubicados. El cráneo sobresale, y la fontanela anterior permanece permeable. Las fracturas patológicas son una complicación.

El diagnóstico se sospecha por la presencia de escleróticas azules, baja estatura y rasgos esqueléticos característicos. Por lo general, se realizan radiografías simples. La esclerosis ósea aparece en las radiografías durante la infancia, pero no se observan estriaciones óseas ni endohuesos (hueso dentro del hueso). Los huesos faciales y los senos paranasales son hipoplásicos, y el ángulo mandibular es obtuso. Las clavículas pueden ser delgadas, y sus porciones laterales pueden estar hipodesarrolladas; las falanges distales son rudimentarias.

Se ha recurrido a cirugía plástica para corregir deformidades graves de la cara y la mandíbula.