Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Comportamiento suicida en niños y adolescentes

Por Josephine Elia, MD, Professor of Psychiatry and Human Behavior, Professor of Pediatrics, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University, Nemours Alfred I. duPont Hospital for Children

Información:
para pacientes

(Ver también Conducta suicida.)

El comportamiento suicida incluye suicidio, intento de suicidio (por lo menos con algún intento de morir) y gestos suicidas; la ideación suicida consiste en pensamientos y planes acerca del suicidio. Por lo general, se requiere derivación psiquiátrica.

En los últimos años, las tasas de suicidio de jóvenes han declinado después de más de una década de aumento sostenido, sólo para comenzar a aumentar otra vez. No se conocen claramente los motivos de estas fluctuaciones. Numerosos expertos consideran que uno de los factores pueden ser las tasas cambiantes con las que se prescriben antidepresivos (ver Trastornos depresivos en niños y adolescentes : El riesgo de suicidio y los antidepresivos). Algunos expertos postulan que los antidepresivos ejercen efectos paradójicos, que determinan que los niños y los adolescentes hablen más acerca de sentimientos suicidas, pero disminuyen la probabilidad de que se suiciden. No obstante, aunque raro en niños prepúberes, el suicidio es la segunda o tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 19 años de edad y sigue siendo una preocupación sanitaria considerable.

Etiología

En los niños y adolescentes, el riesgo de la conducta suicida es influenciado por la presencia de otros trastornos mentales y otros trastornos que afectan el cerebro, los antecedentes familiares, factores psicosociales y factores ambientales (ver Factores de riesgo para comportamiento suicida en niños y adolescentes).

Factores de riesgo para comportamiento suicida en niños y adolescentes

Tipo

Ejemplos

Los trastornos mentales y los trastornos físicos que afectan el cerebro

Trastornos del estado de ánimo* (p. ej., depresión unipolar o bipolar)

Esquizofrenia

Consumo de alcohol y/o de sustancias

en adolescentes

Tendencias impulsivas y agresivas (trastornos de conducta)

Intentos previos de suicidio

Lesión encefálica traumática

Trastorno por estrés postraumático (TEPT)

Antecedentes familiares

Antecedentes familiares de conducta suicida

Madre con un trastorno del estado de ánimo

Padre con un historial de problemas con la policía

Mala comunicación con los padres

Factores psicosociales

Medidas disciplinarias recientes (más comúnmente, suspensión en la escuela)

Pérdida interpersonal (pérdida de una novia o novio, sobre todo en los niños); separación de los padres)

Las dificultades en la escuela

El aislamiento social (en particular no trabajar o ir a la universidad)

Minorías en hogar con movilidad ascendente

Víctima de acoso

Informes de suicidio en los medios de comunicación (suicidio imitador)

Factores ambientales

Fácil acceso a métodos letales (p. ej., armas de fuego)

Barreras o estigmas asociados con el acceso a servicios de salud mental

*Se presentan trastornos del estado de ánimo en más de la mitad de los adolescentes suicidas.

Casi la mitad de los suicidios consumados se producen después de una acción disciplinaria reciente.

Otros factores que contribuyen pueden ser la falta de estructura y límites, que generan un sentimiento abrumador de falta de dirección, e intensa presión parental para triunfar acompañada de la sensación de no cumplir las expectativas. Un motivo frecuente para un intento de suicidio es tratar de manipular o castigar a otros con la fantasía "Verás cómo lo sientes cuando haya muerto".

Los factores de protección incluyen

  • La atención clínica eficaz para trastornos mentales, físicos y trastornos por consumo de sustancias

  • Fácil acceso a las intervenciones clínicas

  • Soporte familiar y comunitario (conectividad)

  • Las habilidades en la resolución de conflictos

  • Las creencias culturales y religiosas que desalientan el suicidio

Tratamiento

  • La intervención en la crisis, que posiblemente incluye la hospitalización

  • Psicoterapia

  • Posiblemente, fármacos para tratar los trastornos de base, por lo general combinados con psicoterapia.

  • Derivación psiquiátrica

Todo intento de suicidio es un asunto grave que requiere intervención reflexiva y apropiada. Una vez que se elimina la amenaza inmediata para la vida, debe tomarse una decisión acerca de la necesidad de hospitalización. La decisión implica equilibrar el grado de riesgo con la capacidad de la familia para suministrar apoyo. La hospitalización (aun en una sala médica o pediátrica abierta con enfermería especial) es la forma más segura de protección a corto plazo y suele estar indicada si se sospecha depresión o psicosis.

La letalidad del intento de suicido puede evaluarse en función de lo siguiente:

  • Grado de anticipación demostrado (p. ej., escribir una nota de suicidio)

  • Pasos adoptados para prevenir el descubrimiento

  • Método empleado (p. ej., las armas de fuego son más letales que las pastillas)

  • Grado de lesión sufrida

  • Circunstancias o factores precipitantes inmediatos que rodean el intento

  • Estado mental en el momento del episodio (la agitación aguda es especialmente preocupante)

  • Alta reciente de la atención hospitalaria

  • Interrupción reciente de drogas psicoactivas

Pueden estar indicados fármacos para cualquier trastorno de base (p. ej., depresión, trastorno bipolar o de conducta, psicosis), pero no pueden prevenir el suicidio. El uso de antidepresivos puede aumentar el riesgo de suicidio en algunos adolescentes (ver Trastornos depresivos en niños y adolescentes : El riesgo de suicidio y los antidepresivos). Debe controlarse cuidadosamente el uso de fármacos, y sólo deben suministrarse cantidades subletales.

Por lo general, se requiere derivación psiquiátrica para tratamiento farmacológico apropiado y psicoterapia. Puede preferirse la terapia cognitivo conductual para la prevención del suicidio y la terapia conductual dialéctica. El tratamiento es más exitoso si el médico de atención primaria continúa participando.

Es esencial reconstruir la moral y restablecer el equilibrio emocional dentro de la familia. Una respuesta parental negativa o de falta de apoyo es una preocupación grave y puede sugerir la necesidad de una intervención más intensiva, incluida la institucionalización. Es más probable un resultado positivo si la familia muestra amor y preocupación.

Prevención

Los incidentes suicidas suelen ser precedidos de cambios de conducta (p. ej., estado de ánimo abatido, baja autoestima, alteraciones del sueño y el apetito, incapacidad de concentrarse, inasistencias no jusitificadas a la escuela, síntomas somáticos y preocupación suicida), que a menudo motivan una consulta médica del niño o el adolescente. Afirmaciones como "Ojalá nunca hubiera nacido” o “Me gustaría dormirme y no despertar nunca” deben ser tomadas con seriedad, como posibles indicaciones de una intención suicida. Una amenaza o un intento de suicidio representa una comunicación importante acerca de la intensidad de la desesperación que experimenta el paciente.

El reconocimiento temprano de los factores de riesgo mencionados antes puede ayudar a prevenir un intento de suicidio. En respuesta a estos indicios tempranos, a amenazas o intentos de suicidio o a adopción de conductas de alto riesgo, es apropiada una intervención enérgica. Debe interrogarse directamente a los adolescentes acerca de sus sentimientos de infelicidad o autodestructivos; este interrogatorio directo puede disminuir el riesgo de suicidio. Un médico no debe tranquilizar al paciente sin fundamentos, porque puede minar la credibilidad del médico y reducir aún más la autoestima del adolescente.

Está evaluándose la eficacia de los programas de prevención del suicidio. Los programas más eficaces son aquellos que se esfuerzan por garantizar que el niño tenga un medio enriquecedor y contenedor, acceso fácil a servicios de salud mental y un contexto social que se caracterice por el respeto a las diferencias individuales, raciales y culturales. En los Estados Unidos, la SPRC Suicide Prevention Resource Center enumera algunos de los programas, y la National Suicide Prevention Lifeline (1-800-273-TALK) proporciona intervención de crisis para las personas que amenazan con el suicidio.

Autolesiones no suicidas

Las conductas autolesivas no suicidas pueden incluir arañazos superficiales, cortarse o quemarse la piel (con cigarrillos o rizadores), así como apuñalarse, golpearse, y frotado repetido de la piel con una goma de borrar o sal.

En algunas comunidades, las conductas autolesivas se extienden de repente como una moda y después disminuyen gradualmente con el tiempo. A menudo, este tipo de conductas se asocia con abuso de sustancias ilícitas y sugieren gran angustia del adolescente.

En muchos adolescentes, estos comportamientos no indican tendencias suicidas, sino que son acciones de autocastigo que puedan sentir que se merecen; estos comportamientos se utilizan para atraer la atención de los padres o personas significativas, expresar la ira, o identificarse con un grupo de compañeros. Sin embargo, estos adolescentes, especialmente aquellos que han utilizado varios métodos de autolesión, tienen un mayor riesgo de suicidio.

Todas las conductas autolesivas deben ser evaluadas por un médico con experiencia con adolescentes perturbados para evaluar si existe riesgo de ideación suicida y a fin de identificar la angustia de base que lleva a adoptarlas.

Recursos en este artículo