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trastorno de ansiedad por separación

Por Josephine Elia, MD, Professor of Psychiatry and Human Behavior, Professor of Pediatrics, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University, Nemours Alfred I. duPont Hospital for Children

Información:
para pacientes

El trastorno de ansiedad por separación es un temor persistente, intenso e inadecuado para el nivel de desarrollo ante la separación de un figura de apego importante (en general, la madre). Los niños afectados intentan de manera desesperada evitar estas separaciones. Cuando la separación es forzada, estos niños muestran una preocupación angustiante por la reunificación. El diagnóstico se basa en la anamnesis. El tratamiento consiste en terapia conductista para el niño y la familia y, en casos graves, ISRS.

La ansiedad por separación es una emoción normal en niños de alrededor de 8 a 24 meses (ver Trastorno de ansiedad por la separación y ante extraños : Ansiedad por la separación (angustia del octavo mes)); por lo general, se resuelve a medida que los niños desarrollan una sensación de permanencia del objeto y se dan cuenta de que sus padres regresarán. En algunos niños, la ansiedad por separación persiste después de este período o reaparece más adelante; puede ser lo bastante grave para ser considerada un trastorno. El trastorno de ansiedad por separación suele aparecer en niños más pequeños y es raro después de la pubertad.

Signos y síntomas

Al igual que el trastorno de ansiedad social, el trastorno de ansiedad por separación suele manifestarse por rechazo escolar (o preescolar).

Por lo general, se producen escenas dramáticas en el momento de la separación. Estas escenas de separación suelen ser dolorosas tanto para el niño como para la figura de apego (en general, la madre, pero puede ser cualquiera de los progenitores o un cuidador). Los niños suelen llorar e implorar con tanta desesperación que el progenitor no puede dejarlo, lo que da origen a escenas prolongadas que son difíciles de interrumpir. Cuando están separados, los niños se fijan en la figura de apego y suelen preocuparse de que sufra lesiones (p. ej., en un accidente automovilístico, por una enfermedad grave). Los niños pueden negarse a dormir solos e incluso pueden insistir en estar siempre en la misma habitación que la figura de apego.

A menudo, los niños presentan síntomas somáticos (p. ej., cefalea, epigastralgia).

El comportamiento del niño suele ser normal en presencia de la figura de apego. En ocasiones, este comportamiento normal da una falsa impresión de que el problema es menor. Sin embargo, algunos niños tienen la preocupación excesiva y persistente sobre la pérdida de la figura de apego (p. ej., a la enfermedad, el secuestro o la muerte).

A menudo, la ansiedad por separación se complica por la ansiedad del progenitor, que exacerba la del niño, con el consiguiente círculo vicioso que sólo puede ser interrumpido con tratamiento sensible y apropiado del progenitor y el niño simultáneamente.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

El diagnóstico se basa en la anamnesis y la observación de las escenas de separación. Las manifestaciones deben estar presentes ≥ 4 semanas y causar angustia significativa o poner en peligro el funcionamiento (p. ej., los niños no pueden participar en actividades sociales o escolares apropiadas para su edad).

Tratamiento

  • Terapia conductista

  • Rara vez, ansiolíticos

El tratamiento consiste en terapia conductista que refuerza de manera sistemática las separaciones regulares. Las escenas de despedida deben ser lo más breves posibles, y es preciso enseñar a la figura de apego a responder a las protestas con total naturalidad. Puede ser útil ayudar a los niños a formar un vínculo con alguno de los adultos del centro preescolar o la escuela.

En casos extremos, los niños pueden beneficiarse con un ansiolítico, como un ISRS (ver Fármacos para el tratamiento a largo plazo de la ansiedad y otros desórdenes). Sin embargo, el trastorno de ansiedad por separación suele afectar a niños de tan solo 3 años, y la experiencia con estos fármacos en niños muy pequeños es limitada.

Los niños tratados de manera exitosa son proclives a recaídas después de vacaciones y ausencias de la escuela. Teniendo en cuenta estas recaídas, suele recomendarse a los padres que planifiquen separaciones regulares durante estos períodos para ayudar a que el niño siga acostumbrado a estar lejos de ellos.