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Exposición prenatal a fármacos

Por Nicholas Jospe, MD, Professor of Pediatrics, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

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El alcohol y las drogas ilícitas son tóxicos para la placenta y el feto en desarrollo, y pueden causar síndromes congénitos y síntomas de abstinencia. Los fármacos de venta bajo receta también pueden tener efectos adversos sobre el feto (ver Algunos fármacos con efectos adversos durante el embarazo). Para los efectos del tabaquismo, ver Factores de riesgo para complicaciones durante el embarazo : Exposición a teratógenos.

Aunque algunas sustancias tóxicas usadas por la madre no son ilegales, muchas lo son. En cualquier caso, debe evaluarse la situación del hogar para determinar si el recién nacido recibirá los cuidados adecuados después del alta. Con la ayuda de familiares, amigos y visitadoras de enfermería, la madre puede ser capaz de cuidar a su hijo. De lo contrario, lo mejor puede ser una guarda sustituta o un plan de cuidados alternativo.

Alcohol

La exposición intrauterina a alcohol aumenta el riesgo de aborto espontáneo, disminuye el peso de nacimiento y puede causar el síndrome de alcoholismo fetal, una constelación de alteraciones físicas y cognitivas variables. En el momento del nacimiento, puede identificarse a los recién nacidos con síndrome de alcoholismo fetal por la talla baja y un conjunto típico de rasgos faciales, como microcefalia, microftalmía, hendituras palpebrales cortas, epicanto, región facial media pequeña o plana, surco nasolabial plano y elongado, labio superior delgado y micrognatia. También pueden ser evidentes surcos palmares anormales, defectos cardíacos y contracturas articulares. Después del nacimiento, se manifiestan los déficits cognitivos. La manifestación más grave es la discapacidad intelectual grave, considerada un efecto teratogénico del alcohol dado el alto número de hijos de mujeres alcohólicas con deterioro intelectual; el síndrome de alcoholismo fetal puede ser la causa más frecuente de discapacidad intelectual no hereditaria. No hay ningún hallazgo físico o cognitivo aislado patognomónico; los grados menores de consumo de alcohol causan manifestaciones menos graves, y el diagnóstico de los casos leves puede ser difícil debido a la expresión parcial. A menudo, es difícil distinguir los efectos del alcohol sobre el feto en desarrollo de los de otras exposiciones (p. ej., tabaco, otras drogas) y factores (p. ej., desnutrición, falta de asistencia sanitaria, violencia) que afectan a las mujeres que beben en exceso.

El diagnóstico se realiza en recién nacidos con hallazgos característicos hijos de madres que consumieron alcohol en forma excesiva durante el embarazo.

Como se desconoce en qué momento del embarazo el alcohol tiene mayor probabilidad de dañar al feto y si hay un límite inferior de consumo de alcohol que sea completamente seguro, debe recomendarse a las embarazadas que eviten toda ingesta de alcohol. Es preciso investigar manifestaciones sutiles del trastorno en los hermanos de un recién nacido con diagnóstico de síndrome de alcoholismo fetal.

Anfetaminas

La exposición prenatal a anfetaminas tiene efectos sutiles persistentes sobre la estructura y la función encefálica del recién nacido. Algunos estudios mostraron menor volumen del caudado, el putamen y el globo pálido (componentes anatómicos del encéfalo) en los niños expuestos a metanfetamina, mientras que otros estudios no han confirmado de manera uniforme estos hallazgos. Otras investigaciones indican que la exposición prenatal a metanfetamina puede asociarse con patrones neuroconductuales anormales o con retrasto del crecimiento fetal, pero estos hallazgos aún no están totalmente establecidos.

Barbitúricos

El abuso materno prolongado de barbitúricos puede causar abstinencia neonatal que se manifiesta por temblores, irritabilidad y desasosiego, que a menudo no aparecen hasta los 7-10 días posparto, después de que el recién nacido ha recibido el alta. Puede requerirse sedación con fenobarbital en dosis de 0,75 a 1,5 mg/kg VO o IM cada 6 horas, que después se reduce en forma gradual durante algunos días o semanas, lo que depende de la duración de los síntomas.

Cocaína

La cocaína inhibe la recaptación de los neurotransmisores noradrenalina y adrenalina; atraviesa la placenta y causa vasoconstricción e hipertensión en el feto. El abuso de cocaína durante el embarazo se asocia con una tasa más alta de desprendimiento prematuro de placenta y aborto espontáneo, causada quizá por reducción del flujo sanguíneo materno al lecho vascular placentario; el desprendimiento prematuro de placenta también puede provocar muerte fetal intrauterina o daño neurológico si el recién nacido sobrevive. Los recién nacidos de madres adictas tienen bajo peso de nacimiento, menor longitud corporal y perímetro cefálico, y puntuaciones de Apgar más bajas. Puede haber infartos cerebrales, y las anomalías raras asociadas con consumo prenatal de cocaína son amputaciones de miembros, malformaciones urogenitales (como el síndrome del abdomen en ciruela pasa) y atresia o necrosis intestinal. Todas son causadas por alteraciones vasculares, presumiblemente secundarias a isquemia local por vasoconstricción intensa de las arterias fetales provocada por la cocaína. Además, también se ha observado un patrón de efectos neuroconductuales leves, como disminución de la atención y el estado de alerta, CI más bajo y alteración de las aptitudes motoras gruesas y finas.

Algunos recién nacidos pueden mostrar síntomas de abstinencia si la madre consumió cocaína poco antes del parto, pero los síntomas son menos frecuentes y menos graves que los de la abstinencia de opiáceos, y los signos y el tratamiento son los mismos.

Marihuana

La marihuana no parece aumentar en forma consistente el riesgo de malformaciones congénitas, retraso del crecimiento fetal ni de alteraciones neuroconductuales posnatales. Sin embargo, las mujeres que consumen marihuana durante el embarazo a menudo también consumen alcohol, cigarrillos o ambos, lo que puede provocar problemas fetales.

Opiáceos

La exposición intrauterina a opiáceos puede causar abstinencia en el momento del parto. Debe observarse al recién nacido de una mujer adicta a opiáceos para detectar síntomas de abstinencia, que suelen aparecer dentro de las 72 horas del parto. Los signos característicos de abstinencia son irritabilidad, temblores, hipertonía, vómitos, diarrea, sudoración, convulsiones e hiperventilación que causa alcalosis respiratoria. La exposición prenatal a benzodiazepinas puede provocar efectos similares.

Los síntomas de abstinencia leves se tratan con algunos días de cuidados que consisten en envolver y tranquilizar al niño para aliviar la hiperexcitación física y alimentarlo con frecuencia para reducir la inquietud. Con paciencia, la mayoría de los problemas se resuelven en no más de una semana. Los síntomas graves pueden controlarse diluyendo tintura de opio (que contiene 10 mg de morfina/mL) 25 veces en agua y administrando 2 gotas (0,1 mL)/kg VO cada 4 horas. La dosis puede aumentarse en 0,1 mL/kg cada 4 horas según sea necesario. El fenobarbital en dosis de 0,75 a 1,5 mg/kg VO cada 6 horas también puede controlar los síntomas de abstinencia. El tratamiento se reduce en forma gradual y se suspende en varios días o semanas a medida que remiten los síntomas.

La incidencia de síndrome de muerte súbita del lactante es mayor en hijos de mujeres adictas a opiáceos pero, aun así, es < 10/1.000 lactantes, de manera que no se recomienda el uso de monitores cardiorrespiratorios domiciliarios en estos lactantes.