Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Drogodependencia y farmacodependencia

Por Patrick G. O’Connor, MD, MPH, Professor of Medicine; Chief, Section of General Internal Medicine, Yale University School of Medicine

Información:
para pacientes

En general, la gente progresa de la experimentación al consumo ocasional y luego a la dependencia. Esta progresión es compleja y sólo se comprende en parte. El proceso depende de la interacción entre la droga, el usuario y el ambiente.

Fármaco

Los psicofármacos utilizados con frecuencia varían en cuanto a su potencial para crear dependencia.

Usuario

Las características físicas predisponentes del usuario (que incluyen probablemente la predisposición genética), las características personales y las circunstancias (p. ej., la coexistencia de otros trastornos) influyen en el desarrollo de la drogodependencia. Por ejemplo, la tristeza, la angustia emocional que sintomáticamente se alivia con el fármaco y un sentido de alienación social pueden conducir a un mayor consumo y dependencia o adicción. Los trastornos psiquiátricos aumentan el riesgo de convertirse en farmacodependiente.

Los pacientes con dolor crónico (p. ej., lumbar, dolor debido a la drepanocitosis, neuropático, fibromialgia) a menudo requieren opiáceos para el alivio; muchos de ellos se convierten en dependientes, y algunos se vuelven adictos. Sin embargo, en muchos de estos pacientes los medicamentos no opiáceos y otros tratamientos (ver Dolor crónico) no son adecuados para aliviar el dolor y el sufrimiento.

A pesar de haberse buscado con empeño, existen escasas diferencias probadas entre la susceptibilidad bioquímica o fisiológica y la predisposición personal de aquellos que se convierten en adictos o dependientes y quienes no lo son. No obstante, se ha observado una menor respuesta orgánica al alcohol entre parientes de personas alcohólicas. En consecuencia, necesitan beber más para obtener el efecto deseado.

En modelos animales se ha detectado un sustrato neurológico para la tendencia a buscar más drogas y otro tipo de estímulos; así, en estos estudios se observa que la autoadministración de drogas como opiáceos, cocaína, anfetaminas, nicotina y benzodiazepinas se asocia con una potenciación de la transmisión dopaminérgica en circuitos específicos del mesencéfalo y la corteza cerebral. Estos hallazgos sugieren la existencia en el cerebro de los mamíferos de una vía cerebral de recompensa que involucra a la dopamina. Sin embargo, no hay datos suficientes de que los alucinógenos y los cannabinoides activen este sistema, y no todo el que experimenta estas recompensas se convierte en dependiente o adicto.

Algunos científicos especializados en el comportamiento describieron una personalidad adictiva, pero hay pocos datos científicos que apoyan este concepto.

Ambiente

Los factores culturales y sociales incluyen la presión de los pares o grupos y el estrés ambiental (sobre todo si se acompaña de sentimientos de impotencia para lograr un cambio o para alcanzar metas).

Sin querer, los médicos pueden contribuir al consumo nocivo de psicofármacos por recetarlos de manera diligente para aliviar el estrés o en forma excesiva al ser manipulados por sus pacientes. Muchos factores sociales y los medios de comunicación pueden contribuir a la expectativa de que los fármacos pueden aliviar con seguridad todo sufrimiento y satisfacer todas las necesidades.