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Síndrome de fatiga crónica

Por Stephen Gluckman, MD, Professor of Medicine, Perelman School of Medicine at The University of Pennsylvania

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El síndrome de fatiga crónica (SFC) es un síndrome de cansancio que altera la vida, dura > 6 meses, es inexplicable y está acompañado de una serie de síntomas asociados. El tratamiento incluye la validación de la discapacidad del paciente, el tratamiento de síntomas específicos, la terapia cognitivo-conductual y un programa de ejercicio graduado.

Aunque hasta el 25% de las personas informan sentirse crónicamente cansadas (ver Cansancio), sólo el 0,5% de ellas cumplen con los criterios para tener SFC. Aunque el término síndrome de fatiga crónica se utilizó por primera vez en 1988, la enfermedad ha sido bien descrita por lo menos desde mediados de 1700, pero ha tenido diferentes denominaciones (p. ej., febrícula, neurastenia, brucelosis crónica, síndrome de esfuerzo). El SFC es más frecuente entre las mujeres jóvenes y de mediana edad, pero ha sido descrito en todas las edades, incluidos los niños, y en ambos sexos.

El SFC no es simulación (fingir síntomas intencionalmente). El SFC comparte muchas características con la fibromialgia (ver Fibromialgia), tales como trastornos del sueño, nubosidad mental, fatiga, dolor y la exacerbación de síntomas con la actividad.

Etiología

Su etiología es desconocida. No se ha establecido una causa infecciosa, hormonal, inmunológica o psiquiátrica. Entre las muchas causas infecciosas propuestas, el virus de Epstein-Barr, la enfermedad de Lyme, la candidiasis y el citomegalovirus, se ha demostrado que no causan el SFC. Del mismo modo no hay indicadores alérgicos ni inmunosupresión. Se han informado varias anormalidades inmunológicas menores. Estas anormalidades incluyen concentraciones bajas de IgG, IgG anormal, disminución de la proliferación linfocítica, concentraciones bajas de interferón-γ en respuesta a los mitógenos, citotoxicidad deficiente de las células NK (natural killer), autoanticuerpos circulantes y complejos inmunes y muchos otros hallazgos inmunológicos. Sin embargo, no hay patrones reproducibles compatibles o fiables de alteraciones inmunitarias; y ninguno proporciona sensibilidad y especificidad adecuadas para definir el SFC.

Los familiares de los pacientes con SFC tienen un riesgo mayor de desarrollar el síndrome, lo que sugiere un componente genético o una exposición ambiental en común. Estudios recientes han identificado algunos marcadores genéticos que pueden predisponer al SFC. Algunos investigadores consideran que eventualmente se mostrará que la etiología es multifactorial, que incluyen una predisposición genética, exposición a microbios, toxinas y otros traumatismos físicos y/o traumas emocionales.

Signos y síntomas

Antes de la aparición del síndrome de fatiga crónica, la mayoría de los pacientes tienen un alto funcionamiento y rendimiento.

El comienzo suele ser repentino y muchos pacientes refieren una enfermedad similar a las virales con adenopatía, fatiga extrema, fiebre y síntomas respiratorios superiores. El síndrome inicial se resuelve, pero parece desencadenar una fatiga severa prolongada, que interfiere con las actividades diarias, y muchas de las otras características del síndrome (ver Criterios diagnósticos para el síndrome de fatiga crónica). Los pacientes también son inusualmente sensibles a los esfuerzos de la actividad física y a los fármacos. La depresión es frecuente y suele asociarse con el agravamiento de síntomas.

El examen físico es normal, sin signos objetivos de debilidad muscular, artritis, neuropatía ni organomegalia. Sin embargo, algunos pacientes tienen fiebre de baja intensidad, faringitis no exudativa y/o ganglios linfáticos palpables o dolorosos a la palpación (pero no inflamados). Cualquier hallazgo físico anormal debe ser evaluado y se deben descartar diagnósticos alternativos que causan fatiga crónica antes de concluir en el diagnóstico de síndrome de fatiga crónica.

Criterios diagnósticos para el síndrome de fatiga crónica

Fatiga crónica inexplicable, persistente o recidivante con todas las siguientes características:

  • Duración de 6 meses

  • Es nuevo o tiene un comienzo preciso

  • No es debido al esfuerzo continuo

  • No se alivia sustancialmente con el reposo

  • Reduce considerablemente las actividades ocupacionales, educativas, sociales o personales

Al menos 4 de las siguientes características por 6 meses*:

  • Deterioro de la memoria reciente (informada por el paciente) lo suficientemente grave como para reducir las actividades ocupacionales, educativas, sociales o personales de manera significativa

  • Odinofagia

  • Fiebre de baja intensidad

  • Ganglios linfáticos cervicales o axilares sensibles a la palpación, agrandados y dolorosos

  • Mialgias

  • Dolor abdominal

  • Dolor poliarticular sin tumefacción o dolor de las articulaciones (artralgia)

  • Cefaleas que son nuevas en cuanto al tipo, el patrón o la intensidad

  • Sueño no reparador

  • Malestar posterior al esfuerzo que dura > 24 h

  • Dificultades cognitivas (sobre todo con la concentración y el sueño)

*No debe preceder a la fatiga.

Datos de los Centers for Disease Control and Prevention, los National Institutes of Health y el International Chronic Fatigue Study Group.

Diagnóstico

  • Criterios clínicos

El diagnóstico se basa en la anamnesis característica combinada con un examen físico normal y resultados de pruebas de laboratorio normales. La definición de caso de los CDC es a veces útil, pero es principalmente una herramienta epidemiológica y de investigación y no debe aplicarse estrictamente a los pacientes individuales.

Las pruebas se dirigen a la sospecha de causas no relacionadas con el SFC sobre la base de los hallazgos clínicos. Si no hay una causa evidente o sospechada, un análisis de laboratorio razonable incluye hemograma completo y medición de electrolitos, BUN, creatinina, eritrosedimentación y TSH. Si está indicado por los hallazgos clínicos, las pruebas adicionales pueden incluir radiografía de tórax y pruebas de insuficiencia suprarrenal. Pruebas serológicas para infecciones, anticuerpos antinucleares y neuroimágenes no están indicadas sin evidencia objetiva de enfermedad en el examen (es decir, no sólo las quejas subjetivas) o en las pruebas básicas; en tales casos, la probabilidad previa a la prueba es baja y por tanto el riesgo de resultados falsos positivos es alto (y también el tratamiento y/o pruebas de confirmación innecesarios).

Pronóstico

La mayoría de los pacientes mejora con el tiempo, pero ese tiempo es típicamente años y la mejora suele ser sólo parcial. Cierta evidencia indica que el diagnóstico y la intervención temprana mejora el pronóstico.

Tratamiento

  • Terapia cognitivo-conductual

  • Ejercicio gradual

  • Medicamentos para la depresión, el sueño o dolor si está indicado

Para proporcionar una atención eficaz, los médicos deben reconocer y aceptar la validez de los síntomas de los pacientes. Cualquiera que sea la causa subyacente, estos pacientes sufren y desean fervientemente el retorno a su estado de salud previo. Sin embargo, los pacientes tienen que replantearse las expectativas. Tienen que aceptar y adaptarse a su discapacidad, centrándose en lo que todavía pueden hacer en lugar de lamentar lo que no pueden hacer.

La terapia cognitivo-conductual y un programa de ejercicios gradual son las únicas intervenciones que demostraron ser beneficiosas. La depresión debe ser tratada con antidepresivos y/o derivación psiquiátrica. Los trastornos del sueño se deben tratar de manera agresiva con técnicas de relajación y mejores hábitos del sueño (ver Higiene del sueño). Si estas medidas no son eficaces, drogas hipnóticas y/o la derivación a un especialista del sueño puede ser necesario. Los pacientes con dolor (por lo general debido a un componente de fibromialgia) pueden ser tratados con ciertos fármacos tales como pregabalina, duloxetina, amitriptilina o gabapentina. La fisioterapia también suele ser útil. Los tratamientos no probados o refutados, como antivirales, inmunosupresores, dietas de eliminación y extracciones de amalgama, deben evitarse.

Conceptos clave

  • El síndrome de fatiga crónica (SFC) es la fatiga que altera la vida, dura > 6 meses y normalmente afecta a personas previamente sanas y activas; no es simulación.

  • La etiología es incierta pero probablemente implica múltiples factores, que incluyen la susceptibilidad genética, la exposición microbiana y factores ambientales y psicológicos.

  • Diagnosticar SFC sobre la base de los síntomas característicos en pacientes con un examen normal y los resultados de pruebas de laboratorio básicas normales; los criterios de los CDC pueden ser útiles, pero no se aplican estrictamente a los pacientes individuales.

  • Validar los síntomas de los pacientes, alentarlos a aceptar y acomodarse a sus discapacidades, y tratarlos con terapia cognitivo-conductual y programa de ejercicios gradual.

  • Utilizar medicamentos según sea necesario para tratar los síntomas específicos (p. ej., dolor, depresión, insomnio).

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