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Fístula arteriovenosa

Por James D. Douketis, MD, Professor, Department of Medicine, Division of General Internal Medicine;Associate Director, Clinical Teaching Unit, and Staff Physician, Clinical Thromboembolism and General Internal Medicine Services, McMaster University;St. Joseph's Hospital

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Una fistula arteriovenosa es una comunicación anormal entre una arteria y una vena.

Una fístula arteriovenosa puede ser congénita (que en general afecta a vasos más pequeños) o adquirida como consecuencia de un traumatismo (p. ej., una herida de arma de fuego o de arma blanca) o la erosión de un aneurisma arterial en una vena adyacente.

La fístula puede causar signos y síntomas de insuficiencia arterial (p. ej., úlcera debido a la reducción del flujo arterial o a isquemia) o insuficiencia venosa crónica ocasionada por el aumento de la presión del flujo arterial en la venas comprometidas (edema periférico, várices venosas, pigmentación por estasis). Las embolias (p. ej., las que causan úlceras) pueden proceder de la circulación venosa e ingresar en la arterial, aunque las diferencias de presión hacen que sea improbable. Si la fístula está cerca de la superficie, puede palparse un tumor y el área afectada suele estar comprometida y caliente, con venas superficiales distendidas y a menudo pulsátiles. Asimismo, puede palparse un frémito sobre la fístula y es posible auscultar un soplo intenso continuo (en maquinaria), que se acentúa durante la sístole. Rara vez, si una proporción significativa del gasto cardíaco circula a través de la fístula hacia las cavidades cardíacas derechas, se produce una insuficiencia cardíaca derecha de alto gasto.

Las fístulas congénitas no requieren tratamiento, salvo que aparezcan complicaciones graves (p. ej., alargamiento de la pierna en un niño en vías de crecimiento). Cuando se considera necesario, deben implementarse técnicas para colocar espirales o tapones en los vasos y ocluir la fístula. El tratamiento rara vez logra resultados completamente exitosos, pero las complicaciones suelen poder controlarse. En general, las fístulas adquiridas presentan una conexión grande y pueden tratarse de manera eficaz con cirugía.