Insuficiencia venosa crónica y síndrome postrombótico

Revisión completa: ene 2026 PorJames D. Douketis, MD, McMaster University | Revisión de colegas realizada porJonathan G. Howlett, MD, Cumming School of Medicine, University of Calgary
Última actualización: ene 2026
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Vista para pacientes

La insuficiencia venosa crónica es el compromiso del retorno venoso, que a veces causa molestias en el miembro inferior, edema y cambios en la piel. El síndrome postrombótico (posflebítico) es la insuficiencia venosa crónica sintomática que aparece después de una trombosis venosa profunda. Las causas de la insuficiencia venosa crónica son las enfermedades que producen hipertensión venosa, en general debido a una lesión venosa o a una incompetencia de sus válvulas, como sucede, por ejemplo, después de una trombosis venosa profunda. El diagnóstico se basa en los antecedentes, el examen físico y la ecografía dúplex. El tratamiento consiste en compresión, cuidado de las heridas y, rara vez, cirugía. La prevención requiere un tratamiento adecuado de la TVP y el uso de medias de compresión.

Las estimaciones de prevalencia de la insuficiencia venosa crónica varían ampliamente, lo que refleja las diferencias en las poblaciones de estudio (1). El síndrome postrombótico puede afectar hasta al 50% de los pacientes con trombosis venosa profunda (TVP), y puede \afectar de manera significativa la calidad de vida. La gravedad del síndrome postrombótico puede abarcar desde edema leve de la pierna hasta úlceras venosas debilitantes en la pierna; aproximadamente del 5 al 23% de los pacientes desarrollará enfermedad moderada a grave. El síndrome postrombótico es más común en pacientes con trombosis venosa profunda más proximal y más extensa, como aquellos con compromiso de las venas femorales comunes y/o iliofemorales (2).

Referencias generales

  1. 1. Galanaud JP, Monreal M, Kahn SR. Epidemiology of the post-thrombotic syndrome. Thromb Res. 2018;164:100-109. doi:10.1016/j.thromres.2017.07.026

  2. 2. Rabinovich A, Kahn SR. How I treat the postthrombotic syndrome. Blood. 2018;131(20):2215-2222. doi:10.1182/blood-2018-01-785956

Etiología de la insuficiencia venosa crónica

El retorno venoso de los miembros inferiores depende de la contracción de los músculos de la pantorrilla para impulsar la sangre desde los sinusoides intramusculares (del sóleo) y las venas del gastrocnemio hacia y a través de las venas profundas. Las válvulas venosas dirigen la sangre en dirección proximal hacia el corazón. La insuficiencia venosa crónica se produce cuando la obstrucción venosa (p. ej., en la trombosis venosa profunda), la insuficiencia valvular venosa, la disfunción linfática o la disminución de la contracción de los músculos que rodean las venas (p. ej., debido a inmovilidad) reducen el flujo venoso anterógrado y aumentan la presión venosa (hipertensión venosa).

La acumulación de líquido en los miembros inferiores (p. ej., en la insuficiencia cardíaca derecha) también puede contribuir a través de la generación de hipertensión venosa. La hipertensión venosa prolongada produce edema tisular, inflamación e hipoxia, que provocan síntomas. La presión puede transmitirse a las venas superficiales si las válvulas en las venas perforantes, que conectan las venas profundas con las superficiales, no funcionan en forma adecuada.

Los factores de riesgo comunes para la insuficiencia venosa crónica incluyen (1):

Los casos idiopáticos a menudo pueden atribuirse a un antecedente de trombosis venosa profunda oculta.

El síndrome postrombótico es la insuficiencia venosa crónica sintomática que aparece después de una trombosis venosa profunda. Los factores de riesgo para el desarrollo de síndrome postrombótico en pacientes con TVP son la trombosis proximal, la trombosis venosa profunda homolateral recidivante y el índice de masa corporal (IMC) 22 kg/m2. La edad, el sexo femenino y la estrogenoterapia también se asocian con el síndrome.

Referencia de la etiología

  1. 1. Fukaya E, Kolluri R. Nonsurgical Management of Chronic Venous Insufficiency. N Engl J Med. 2024;391(24):2350-2359. doi:10.1056/NEJMcp2310224

Síntomas y signos de la insuficiencia venosa crónica

La insuficiencia venosa crónica clínicamente evidente puede no causar síntomas, pero siempre produce signos; el síndrome postrombótico casi siempre ocasiona síntomas. Ambos trastornos son preocupantes porque sus síntomas pueden simular los de la trombosis venosa profunda aguda y ambos pueden conducir a una reducción significativa de la actividad física y un gran deterioro de la calidad de vida.

Los síntomas incluyen sensación de plenitud, pesadez, molestia, calambre, dolor, cansancio y parestesias en las piernas; estos síntomas empeoran en posición de pie o durante la deambulación y se alivian con el reposo y la elevación del miembro. Los cambios en la piel pueden asociarse con prurito. Los signos se manifiestan en forma progresiva: en un principio, el paciente no presenta signos, luego desarrolla várices venosas (infrecuentes) y a continuación, edema dermatitis por estasis en los miembros inferiores y los tobillos, con úlceras o sin ellas (véase tabla ). La compresión de la pantorrilla puede desencadenar dolor.

Tabla
Tabla

La dermatitis por estasis venosa se caracteriza por un eritema, induración, estasis venosa, lipodermatoesclerosis (paniculitis subcutánea fibrosante), liquenificación y úlceras por estasis venosa. El eritema puede ser difícil de apreciar en la piel oscura.

Dermatitis por estasis (lesiones crónicas)
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La dermatitis por estasis crónica puede manifestarse con engrosamiento fibrótico de la piel e hiperpigmentación. Los cambios son característicos tanto en la piel de color claro (arriba) como en la piel de color oscuro (abajo), y aquí aparecen más pronunciados en la foto inferior.

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Las úlceras por estasis venosa pueden desarrollarse espontáneamente o después del rascado o la lesión de la piel afectada. En general, se localizan alrededor del maléolo medial, tienden a ser superficiales y húmedas y pueden ser malolientes (en especial cuando su cuidado es inadecuado) o dolorosas. No penetran en la fascia profunda. En cambio, las úlceras secundarias a la enfermedad arterial periférica finalmente dejan expuestos los tendones o el hueso.

Manifestaciones de la úlcera por estasis venosa
Úlcera temprana por estasis venosa

La estasis venosa incluye liquenificación e hiperpigmentación. Se desarrolla una úlcera poco profunda superior al maléolo medial.

La estasis venosa incluye liquenificación e hiperpigmentación. Se desarrolla una úlcera poco profunda superior al maléo

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Gran úlcera por estasis venosa

Esta gran úlcera de estasis venosa está rodeada por una induración amarronada.

Esta gran úlcera de estasis venosa está rodeada por una induración amarronada.

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Dermatitis por estasis (úlceras)

Las úlceras por estasis venosa se desarrollan como resultado de una dermatitis por estasis tratada en forma inadecuada; pueden ocurrir poco después de los primeros signos de la dermatitis por estasis.

Las úlceras por estasis venosa se desarrollan como resultado de una dermatitis por estasis tratada en forma inadecuada;

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Úlcera por estasis venosa curada

Roberto A. Penne-Casanova/SCIENCE PHOTO LIBRARY

El edema de la pierna tiende a ser unilateral o asimétrico; el edema bilateral es más frecuente en presencia de enfermedad sistémica (p. ej., insuficiencia cardíaca, hipoalbuminemia) o con ciertos fármacos (p. ej., bloqueantes de los canales de calcio).

En general, salvo que los miembros inferiores se cuiden en forma adecuada, los pacientes con cualquier manifestación de insuficiencia venosa crónica o síndrome postrombótico presentan riesgo de progresión a enfermedad más avanzada.

Diagnóstico de la insuficiencia venosa crónica

  • Anamnesis y examen físico

  • Ecografía para excluir trombosis venosa profunda

El diagnóstico suele basarse en los antecedentes y el examen físico. La puntuación de Villalta, un sistema de puntuación clínica que clasifica 5 síntomas (dolor, calambres, pesadez, prurito, parestesia) y 6 signos (edema, hiperpigmentación, endurecimiento, ectasia venosa, eritema blanqueable, dolor a la compresión de la pantorrilla) en una escala de 0 (ausente o mínimo) a 3 (grave) es una herramienta diagnóstica eficaz de la gravedad de la enfermedad (1, 2, 3, 4). Las puntuaciones entre 5 y 14 en dos consultas separadas por 6 meses indican una enfermedad entre leve y moderada, y las puntuaciones 15 indican enfermedad grave.

La ecografía dúplex del miembro inferior es fiable para excluir o confirmar la trombosis venosa profunda. La ausencia de edema y la reducción del índice tobillo-brazo sugieren una enfermedad arterial periférica en lugar de insuficiencia venosa crónica o síndrome postrombótico.

Referencias del diagnóstico

  1. 1. Kahn SR. Measurement properties of the Villalta scale to define and classify the severity of the post-thrombotic syndrome. J Thromb Haemost. 2009;7(5):884-888. doi:10.1111/j.1538-7836.2009.03339.x

  2. 2. Kahn SR, Comerota AJ, Cushman M, et al. The postthrombotic syndrome: evidence-based prevention, diagnosis, and treatment strategies: a scientific statement from the American Heart Association. Circulation. 2014;130(18):1636-1661. doi:10.1161/CIR.0000000000000130

  3. 3. Ng S, Rodger MA, Ghanima W, et al. External Validation of the Patient-Reported Villalta Scale for the Diagnosis of Postthrombotic Syndrome. Thromb Haemost. 2022;122(8):1379-1383. doi:10.1055/a-1738-1313

  4. 4. O'Donnell TF Jr, Passman MA, Marston WA, et al. Management of venous leg ulcers: clinical practice guidelines of the Society for Vascular Surgery ® and the American Venous Forum. J Vasc Surg. 2014;60(2 Suppl):3S-59S. doi:10.1016/j.jvs.2014.04.049

Tratamiento de la insuficiencia venosa crónica

  • Elevación

  • Compresión mediante vendajes, medias y/o dispositivos neumáticos

  • Entrenamiento de ejercicio

  • Tratamientos tópicos

  • Tratamiento de la infección secundaria, cuando está presente

  • A veces abordajes quirúrgicos y endovasculares

La pérdida de peso, la práctica regular de ejercicio y la reducción del sodio de la dieta pueden beneficiar a los pacientes con insuficiencia venosa crónica bilateral (1). La pérdida de peso también puede mejorar la hipertensión venosa al reducir la apnea del sueño concomitante y la insuficiencia cardíaca derecha. Los ejercicios de fortalecimiento de las piernas y el ejercicio aeróbico, preferiblemente en un programa supervisado, también pueden beneficiar a los pacientes con síndrome postrombótico (2).

La elevación de la pierna por encima del nivel de la aurícula derecha disminuye la hipertensión y el edema venoso, es apropriado en todos los pacientes y debe implementarse un mínimo de 3 veces al día durante ≥ 30 min. No obstante, muchos pacientes no pueden cumplir de manera fiable con este esquema durante el día.

La compresión se recomienda para el tratamiento y la prevención de los efectos de la insuficiencia venosa crónica (es decir, edema, úlceras venosas) y puede usarse en todos los pacientes (1, 2). Aunque los datos son mixtos sobre si las medias de compresión previenen el síndrome postrombótico, son útiles para reducir los síntomas de edema, dolor y tirantez que pueden ocurrir después de la trombosis venosa profunda (2).

En un principio, se colocan vendajes elásticos hasta que el edema y las úlceras se resuelven y el tamaño de la pierna se estabiliza y luego se colocan medias compresivas que pueden conseguirse en los comercios. Las medias que proporcionan 20 a 30 mmHg de presión circunferencial distal están indicadas para las várices más pequeñas y la insuficiencia venosa crónica leve; las de 30 a 40 mmHg están indicadas para las várices venosas más grandes y la enfermedad de moderada a grave. Con escasa frecuencia pueden utilizarse mayores presiones de compresión (p. ej., > 40 mmHg), pero estas podrían no tolerarse a largo plazo. Las medias deben colocarse al despertar, antes de que el edema de la pierna empeore con la actividad, y deben ejercer su presión máxima en los tobillos, con reducción gradual de la presión en dirección proximal. El cumplimiento de este tratamiento varía; muchos pacientes consideran las medias irritantes, restrictivas o estéticamente indeseables, y muchos pacientes tienen dificultad para ponérselas.

La compresión neumática intermitente emplea una bomba para inflar y desinflar de forma cíclica una especie de calza de plástico hueca. Esta comprime las piernas desde el exterior, lo que permite desplazar la sangre y el líquido de la porción inferior de las piernas. El tratamiento es eficaz para el síndrome postrombótico grave (2) y las úlceras por estasis venosa, pero es menos práctico que las medias compresivas para que los pacientes cumplan el tratamiento de forma continua.

Las opciones para el manejo de las úlceras venosas incluyen compresión, pentoxifilina por vía oral y tratamientos tópicos (2). No hay evidencia sólida de que un enfoque sea superior a otro, por lo que el manejo debe individualizarse. La participación de un especialista en cuidado de heridas puede ser útil para guiar el manejo. Una bota de Unna (vendajes impregnados con óxido de zinc) aplicada correctamente, cubierta por vendajes de compresión y cambiada semanalmente se asocia con cicatrización de úlceras en algunos pacientes (3, 4). Los vendajes oclusivos (p. ej., hidrocoloides como cloruro de aluminio) aportan un ambiente húmedo para la curación de la herida y promueven el crecimiento de tejido nuevo, por lo que pueden utilizarse para las úlceras con exudado leve a moderado, pero es probable que agreguen pocos beneficios sobre el vendaje de Unna simple. Los vendajes son absortivos, lo que determina que sean más apropiados para las lesiones con exudados más abundantes.

Otros fármacos cumplen una función escasa o nula en el tratamiento habitual de la insuficiencia venosa crónica (2), aunque muchos pacientes reciben aspirina, glucocorticoides tópicos o antibióticos. Los diuréticos deben reservarse para tratar la sobrecarga de volumen más que el edema local. Si se emplean, se prefieren las tiazidas y los antagonistas del receptor de mineralocorticoides frente a los diuréticos de asa, ya que pueden aumentar la distensibilidad venosa (1).

La cirugía (p. ej., ligadura venosa, fleboextracción, reconstrucción valvular) tiene una eficacia limitada (1). El injerto de piel autóloga o de piel cultivada a partir de queratinocitos epidérmicos o de fibroblastos dérmicos puede ser una opción para los pacientes con úlceras por estasis refractarias a todas las demás medidas (5); sin embargo, existe el riesgo de que el injerto pueda reulcerarse, especialmente si hay hipertensión venosa en curso. En pacientes con úlceras venosas refractarias, puede considerarse la reconstrucción de las válvulas venosas (2). Los procedimientos quirúrgicos de derivación venovenosa, así como la venoplastia endovascular con stent, son opciones para pacientes con síntomas graves.

Referencias del tratamiento

  1. 1. Fukaya E, Kolluri R. Nonsurgical Management of Chronic Venous Insufficiency. N Engl J Med. 2024;391(24):2350-2359. doi:10.1056/NEJMcp2310224

  2. 2. Kahn SR, Comerota AJ, Cushman M, et al. The postthrombotic syndrome: evidence-based prevention, diagnosis, and treatment strategies: a scientific statement from the American Heart Association [published correction appears in Circulation. 2015 Feb 24;131(8):e359]. Circulation. 2014;130(18):1636-1661. doi:10.1161/CIR.0000000000000130

  3. 3. Norman G, Westby MJ, Rithalia AD, Stubbs N, Soares MO, Dumville JC. Dressings and topical agents for treating venous leg ulcers. Cochrane Database Syst Rev. 2018;6(6):CD012583. doi:10.1002/14651858.CD012583.pub2

  4. 4. Paranhos T, Paiva CSB, Cardoso FCI, et al. Systematic review and meta-analysis of the efficacy of Unna boot in the treatment of venous leg ulcers. Wound Repair Regen. 2021;29(3):443-451. doi:10.1111/wrr.12903

  5. 5. Jones JE, Nelson EA, Al-Hity A. Skin grafting for venous leg ulcers. Cochrane Database Syst Rev. 2013;2013(1):CD001737. doi:10.1002/14651858.CD001737.pub4

Prevención de la insuficiencia venosa crónica

La prevención primaria de la insuficiencia venosa crónica implica profilaxis de TVP para quienes corren riesgo, una adecuada anticoagulación después de TVP y uso de medias de compresión durante un máximo de 2 años después de una TVP o un traumatismo venoso de extremidad inferior. Sin embargo, un metanálisis de ensayos aleatorizados que comparó medias de compresión con placebo (es decir, ninguna intrervención o medias de compresión simulada) no pudo mostrar una reducción significativa en el desarrollo de síndrome postrombótico (1).

Los cambios en el estilo de vida (p. ej., pérdida de peso, ejercicio regular) pueden disminuir el riesgo de insuficiencia venosa crónica al reducir la presión venosa de las extremidades inferiores (2).

Referencias de la prevención

  1. 1. Subbiah R, Aggarwal V, Zhao H, Kolluri R, Chatterjee S, Bashir R. Effect of compression stockings on post thrombotic syndrome in patients with deep vein thrombosis: a meta-analysis of randomised controlled trials. Lancet Haematol. 2016;3(6):e293-e300. doi:10.1016/S2352-3026(16)30017-5

  2. 2. Fukaya E, Kolluri R. Nonsurgical Management of Chronic Venous Insufficiency. N Engl J Med. 2024;391(24):2350-2359. doi:10.1056/NEJMcp2310224

Conceptos clave

  • Los cambios en la piel se basan en un proceso continuo desde la piel normal o venas ligeramente ectásicas hasta la dermatitis grave por estasis y la ulceración.

  • Los síntomas son más comunes en el síndrome postrombótico e incluyen pesadez, dolor y parestesias.

  • El diagnóstico se basa en la inspección, pero los pacientes deben someterse a ecografía para descartar una trombosis venosa profunda.

  • El tratamiento consiste en elevación y compresión; los medicamentos y la cirugía son generalmente ineficaces.

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