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Tumores óseos metastásicos

Por Michael J. Joyce, MD, Associate Clinical Professor, Orthopaedic Surgery;Orthopaedic Surgeon, Case Western Reserve University ;Cleveland Clinic

Información:
para pacientes

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Cualquier neoplasia puede dar metástasis en huesos, pero los más frecuentes son los carcinomas, en especial originados en las siguientes áreas:

  • Mama

  • Pulmón

  • Próstata

  • Riñón

  • Tiroides

  • Colon

El cáncer de próstata en el hombre y el cáncer de mama en la mujer son los tipos de cáncer más frecuentes. El de pulmón es la causa de muerte por cáncer más frecuente en ambos sexos. El cáncer de mama es la neoplasia que da metástasis ósea con más frecuencia. Las metástasis óseas pueden afectar cualquier hueso. Las metástasis óseas no son frecuentes en huesos distales al antebrazo o a la pantorrilla, pero si se presentan en estos sitios, con frecuencia se trata de cáncer de pulmón o de riñón.

Signos y síntomas

Las metástasis se manifiestan como dolor óseo, aunque pueden ser asintomáticas durante algún tiempo. Las metástasis óseas pueden causar síntomas antes de la sospecha del tumor primario, o pueden presentarse en pacientes con diagnóstico de cáncer conocido.

Diagnóstico

  • Radiografía

  • Gammagrafía con radionúclidos para identificar todas las metástasis

  • Evaluación clínica y estudios para diagnosticar el tumor primario (si se desconoce)

  • A menudo, biopsia si el tumor primario se desconoce

Debe considerarse un tumor óseo metastásico en todo paciente con dolor óseo inexplicable, en particular en aquellos que tienen

  • Neoplasia conocida

  • Dolor en más de un sitio

  • Hallazgos en estudios por la imagen que sugieren metástasis

El cáncer de próstata suele ser blástico, el cáncer de pulmón es lítico y el cáncer de mama puede ser blástico o lítico.

La TC y la RM son muy sensibles para las metástasis específicas. Sin embargo, si se sospechan metástasis, suele hacerse una gammagrafía con radionúclidos de todo el cuerpo, que no es tan sensible. La gammagrafía ósea es más sensible que la radiografía simple para metástasis óseas tempranas y asintomáticas, y puede utilizarse para estudiar todo el cuerpo. Las lesiones encontradas en este estudio se presumen como metástasis si el paciente tiene un cáncer primario conocido. Deben sospecharse metástasis en pacientes con lesiones múltiples en gammagrafía ósea. Si bien en un paciente con diagnóstico de cáncer una lesión ósea única se sospecha como metástasis, puede que no lo sea; debe realizarse una biopsia con aguja de la lesión para confirmar el diagnóstico. En la actualidad se utiliza la PET para la exploración de casi todo el cuerpo para algunos tumores; es más específica para las metástasis óseas que la gammagrafía ósea con radionúclidos y puede identificar muchas metástasis extraesqueléticas.

Si se sospechan metástasis óseas en presencia de múltiples lesiones líticas, la evaluación del tumor primario puede comenzar con una evaluación clínica de cáncer primario (en especial en mama, próstata y tiroides), radiografía de tórax, mamografía y medición de antígeno prostático específico. Una TC inicial de tórax, abdomen y pelvis puede revelar el tumor primario. Sin embargo, si se sospecha un tumor metastásico y no se ha diagnosticado el tumor primario, es necesaria una biopsia de hueso, en especial una con aguja fina o una histopatológica. La biopsia con tinción inmunohistológica puede orientar hacia el tipo de tumor primario.

Tratamiento

  • Generalmente, radioterapia

  • Cirugía para estabilizar el hueso en riesgo de fractura patológica

  • Quiroplastia o vertebroplastia en ciertas fracturas vertebrales dolorosas

El tratamiento depende del tipo de tejido involucrado. La modalidad de tratamiento más frecuente es la radioterapia, combinada con quimioterapia selectiva o terapia hormonal. El uso temprano de radiación (30 Gy) y bisfosfonatos (p. ej., zoledronato, pamidronato) retarda la destrucción ósea. Algunos tumores tienen mayor probabilidad de curación después de la radioterapia; p. ej., las lesiones blásticas de cáncer de próstata y de mama tienen mayor probabilidad de curación que las lesiones líticas destructivas del cáncer de pulmón y del carcinoma de células renales. Los fármacos utilizados para tratar el ligando del receptor activador del factor nuclear kappa-B (RANKL) están siendo utilizados para reducir la destrucción ósea.

Si la destrucción ósea es extensa y produce una fractura inminente o real, debe realizarse la fijación quirúrgica o resección y la reconstrucción para estabilizar y minimizar la morbilidad. Una vez que se ha eliminado el cáncer primario y queda una única metástasis ósea (en especial si la lesión metastásica aparece 1 año después del tumor primario), la resección en bloque combinada con radioterapia o quimioterapia rara vez puede ser curativa. La introducción de metacrilato de metilo en la columna (cifoplastia o vertebroplastia) alivia el dolor y expande y estabiliza las fracturas por compresión que no tienen extensión al tejido blando epidural.

Conceptos clave

  • Los carcinomas de mama, pulmón y próstata son las fuentes más comunes de tumores óseos metastásicos.

  • Se deben sospechar metástasis óseas en pacientes con cáncer conocido, cuando el dolor aparece en más de un sitio, o cuando los resultados de los estudios de imagen sugieren metástasis.

  • Se debe hacer biopsia de hueso si el tumor primario se desconoce luego de la evaluación clínica y radiológica

  • Con frecuencia se utiliza radioterapia y un bifosfonato para retardar la destrucción ósea.

  • Las fracturas patológicas pueden requerir tratamiento con cirugía, cifoplastia, o vertebraplastia.