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Reseña sobre trastornos esofágicos y de la deglución

Por Michael C. DiMarino, MD, Clinical Assistant Professor of Medicine, Division of Gastroenterology and Hepatology, Department of Medicine, Thomas Jefferson University

Información:
para pacientes

El aparato de la deglución está formado por la faringe, el esfínter esofágico superior (cricofaríngeo), el cuerpo del esófago y el esfínter esofágico inferior (EEI). El tercio superior del esófago y las estructuras proximales a éste están compuestas por músculo esquelético; el segmento distal del esófago y el EEI, por músculo liso. Estos componentes actúan como un sistema integrado que transporta material de la boca al estómago e impide su reflujo hacia el esófago. La obstrucción física o los trastornos que interfieren con la función motora (trastornos de motilidad, –ver Trastornos de la motilidad esofágica) pueden afectar el sistema.

La anamnesis del paciente sugiere el diagnóstico casi el 80% de las veces. En los trastornos esofágicos, los únicos hallazgos físicos son linfadenopatías cervicales y supraclaviculares causadas por metástatis, tumefacciones del cuello causadas por grandes divertítulos faríngeos o bocio y prolongación del tiempo de deglución (el tiempo transcurrido desde la acción de deglutir hasta el sonido del bolo de líquido y aire que ingresa en el estómago —normalmente 12 seg— auscultado con el estetoscopio sobre el epigastrio). Observar al paciente mientras deglute puede ayudar a diagnosticar una aspiración o regurgitación nasal. La mayoría de los trastornos esofágicos requieren pruebas específicas para el diagnóstico.