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Absceso epidural intracraneano y empiema subdural

Por John E. Greenlee, MD, Neurology Service, George E. Wahlen VAHCS, Salt Lake City;Department of Neurology, University of Utah School of Medicine

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El absceso epidural es una colección de pus entre la duramadre y el cráneo. El empiema subdural es una colección de pus entre la duramadre y la aracnoides subyacente. Los síntomas del absceso epidural incluyen fiebre, dolor de cabeza, vómitos, ya veces el letargo, los déficit neurológicos focales, convulsiones o coma. Los síntomas del empiema subdural incluyen fiebre, vómitos, alteración de la conciencia y el desarrollo rápido de signos neurológicos que sugieren la afectación generalizada de un hemisferio cerebral. El diagnóstico se efectúa mediante RM o, si esta no está disponible, TC con contraste. El tratamiento es con drenaje quirúrgico y antibióticos.

Etiología

El absceso epidural craneano y el empiema subdural suelen ser complicaciones de la sinusitis (especialmente frontal, etmoidal o esfenoidal), pero pueden producirse tras infecciones óticas, traumatismo o cirugía de cráneo y, pocas veces, bacteriemia. Los patógenos son similares a aquellos que producen el absceso encefálico (ver Absceso cerebral : Etiología). En los niños < 5 años, la causa habitual es la meningitis bacteriana; porque la meningitis infantil es ahora infrecuente, es poco usual el empiema subdural en la infancia.

Complicaciones

El absceso epidural se puede extender en el espacio subdural para causar empiema subdural. Tanto el absceso epidural como el empiema subdural pueden progresar hasta la meningitis, la trombosis venosa cortical o el absceso cerebral. El empiema subdural puede propagarse con rapidez para infectar todo el hemisferio cerebral.

Signos y síntomas

Fiebre, cefalea, somnolencia, déficits neurológicos focales (que a menudo indican un empiema subdural cuando los déficits que se desarrollan rápidamente sugieren afectación difusa de un hemisferio cerebral) y convulsiones que suelen evolucionar en varios días. Los pacientes con absceso epidural intracraneano también pueden desarrollar un absceso subperióstico y osteomielitis del hueso frontal (tumor hinchado de Pott) y los pacientes con empiema subdural desarrollan signos meníngeos. En el absceso epidural y el empiema subdural, son frecuentes los vómitos y el edema de papila. Sin tratamiento, ocurren rápidamente el coma y la muerte.

Diagnóstico

  • RM con contraste

El diagnóstico se realiza mediante RM o, si esta no está disponible, TC con contraste. Se cultivan muestras de sangre y piezas quirúrgicas para aerobios y anaerobios.

La punción lumbar brinda poca información útil y puede precipitar la herniación transtentorial. Cuando se sospecha un absceso epidural intracraneano o un empiema subdural (p. ej., sobre la base de la duración de los síntomas de varios días, los déficits focales o los factores de riesgo) en pacientes con signos meníngeos, está contraindicada la punción lumbar hasta que las neuroimágenes descarten una lesión ocupante. En los lactantes, una punción subdural puede ser diagnóstica y aliviar la presión.

Tratamiento

  • Drenaje quirúrgico

  • Antibióticos

Debe realizarse el drenaje quirúrgico de urgencia del absceso epidural o el empiema subdural y cualquier sinusitis subyacente. Mientras se esperan los resultados de los cultivos, la cobertura antibiótica es la misma que para el absceso cerebral excepto en los niños pequeños, que pueden requerir antibióticos para cualquier meningitis asociada (ver Antibióticos iniciales para la meningitis bacteriana aguda y Dosificaciones de antibióticos IV comunes para las meningitis bacterianas agudas*). Pueden ser necesarios anticonvulsivos y medidas para reducir la presión intracraneana.