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Absceso epidural espinal

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

Información:
para pacientes

Un absceso epidural espinal es una acumulación de pus en el espacio epidural que puede comprimir mecánicamente la médula espinal.

Los abscesos epidurales espinales suelen aparecer en las regiones torácicas o lumbares. Muchas veces se presenta una infección subyacente; puede ser remota (p. ej., endocarditis, forúnculo, absceso dentario) o contigua (p. ej., osteomielitis vertebral, úlcera por presión, absceso retroperitoneal). En alrededor de un tercio de los casos, no es posible determinar la causa. El microorganismo causal más frecuente es el germen Staphylococcus aureus, seguido por la Escherichia coli y los anaerobios mixtos. En ocasiones, la causa es un absceso tuberculoso de la columna torácica (enfermedad de Pott). Pocas veces, aparece un absceso similar en el espacio subdural.

Signos y síntomas

Los síntomas comienzan con dolor dorsal local o radicular y sensibilidad a la percusión, que puede ser intensa; el dolor puede empeorar al recostarse. La fiebre es frecuente. Puede aparecer una compresión medular; la compresión de las raíces espinales lumbares puede producir un síndrome de la cola de caballo, con déficits neurológicos semejantes a los del síndrome del cono medular (p. ej., paresia de las piernas, anestesia en silla de montar, disfunción vesical e intestinal). Los déficits progresan en horas a días. .

Diagnosis

  • RM

Dado que el tratamiento rápido es necesario para prevenir o minimizar los déficits neurológicos, los médicos deben considerar este diagnóstico si los pacientes tienen dolor dorsal no traumático importante, sobre todo cuando hay sensibilidad focal a la percusión sobre la columna vertebral, o si tienen fiebre o han tenido una infección o un procedimiento dental reciente. Los déficits neurológicos característicos son más específicos, pero pueden ocurrir más tarde, por lo que el retraso de imágenes hasta que estos déficits neurológicos están presentes puede hacer más probable un resultado desfavorable.

El diagnóstico se hace con una RM; se puede obtener una mielografía seguida por una TC cuando no se cuenta con una RM. Se cultivan las muestras de sangre y de las zonas infectadas. La punción lumbar está contraindicada porque puede desencadenar una herniación medular si el absceso produce una obstrucción completa del flujo de LCR. Las radiografías simples no están indicadas de rutina, pero muestran una osteomielitis en un tercio de los pacientes. La VSG está elevada, pero este hallazgo es inespecífico.

Tratamiento

  • Antibióticos

  • Si el absceso produce un compromiso neurológico, drenaje inmediato

Los antibióticos con aspiración con aguja parenteral o sin ella pueden ser suficientes; sin embargo, los abscesos que producen compromiso neurológico (p. ej., paresia, disfunción intestinal o vesical) se drenan con cirugía de inmediato. El pus se tiñe con Gram y se cultiva. Mientras se esperan los resultados del cultivo, se administran antibióticos para cubrir los estafilococos y los anaerobios como sucede con un absceso encefálico (ver Absceso cerebral : Tratamiento). Si el absceso se desarrolla después de un procedimiento neuroquirúrgico, se agrega un aminoglucósido para cubrir las bacterias gramnegativas.