Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Revisión de los trastornos medulares

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

Información:
para pacientes

Los trastornos de la médula espinal pueden producir una discapacidad neurológica permanente. Para algunos pacientes, esta discapacidad puede evitarse o minimizarse si la evaluación y el tratamiento son rápidos. Los trastornos de la médula espinal suelen ser el resultado de problemas extrínsecos a la médula (p. ej., la compresión secundaria a una estenosis espinal, una hernia de disco, un tumor, un absceso o un hematoma). Menos comúnmente, los trastornos son intrínsecos a la médula. Los trastornos intrínsecos incluyen el infarto (ver Infarto medular), la hemorragia, la mielitis transversa (ver Mielitis transversa aguda), la infección por HIV, la infección por poliovirus (ver Poliomielitis), la sífilis (que puede producir un tabes dorsal—ver Sífilis tardía o terciaria), los traumatismos (ver Traumatismos de columna), la deficiencia de vitamina B12 (que produce una degeneración combinada subaguda—ver Signos y síntomas), la enfermedad por descompresión (ver Enfermedad por descompresión), la lesión por un rayo (que puede producir una queraunoparálisis—ver Lesiones por rayos), la radioterapia (que puede causar una mielopatía), una cavidad siringomiélica (ver Cavidad siringomiélica de la médula espinal o el tronco encefálico) y un tumor medular (ver Tumores medulares). Las malformaciones arteriovenosas pueden ser extrínsecas o intrínsecas (ver Malformaciones arteriovenosas de la médula espinal). La deficiencia de cobre puede provocar una mielopatía similar a la causada por la deficiencia de vitamina B12. Las raíces nerviosas espinales por fuera de la médula espinal también pueden dañarse (ver Trastornos de las raíces nerviosas).

Anatomía

La médula espinal se extiende caudalmente desde el bulbo raquídeo hasta el foramen magno y termina en las vértebras lumbares superiores, habitualmente entre L1 y L2, donde forma el cono medular. En la región lumbosacra, las raíces nerviosas provenientes de los segmentos medulares inferiores descienden dentro de la columna vertebral en una vaina casi vertical, que forma la cola de caballo.

La sustancia blanca en la periferia de la médula contiene tractos ascendentes y descendentes de fibras nerviosas sensitivomotoras mielínicas. La sustancia gris central con forma de H está compuesta por los cuerpos celulares y las fibras amielínicas (ver figura Nervio espinal.). Las astas anteriores (ventrales) de la "H" contienen las neuronas motoras inferiores, que reciben impulsos de la corteza motora a través de los tractos corticoespinales descendentes y, a nivel local, de las neuronas internunciales y fibras aferentes de los husos musculares. Los axones de las neuronas motoras inferiores son las fibras eferentes de los nervios espinales. Las asta posteriores (dorsales) contienen fibras sensitivas que se originan en los cuerpos celulares de los ganglios de la raíz dorsal. La sustancia gris contiene también muchas neuronas internunciales que transportan impulsos motores, sensitivos o reflejos desde las raíces dorsales a las ventrales, de un lado de la médula al otro, o de un nivel de la médula a otro. El tracto espinotalámico transmite contralateralmente la sensibilidad termoalgésica en la médula espinal; la mayoría de los otros tractos transmiten la información del mismo lado. La médula está dividida en segmentos funcionales (niveles) correspondientes aproximadamente a las inserciones de los 31 pares de raíces de los nervios espinales.

Nervio espinal.

Signos y síntomas

La disfunción neurológica secundaria a los trastornos medulares ocurre en el segmento medular afectado ( ver Efectos de la disfunción medular según el nivel segmentario) y a todos los segmentos que se encuentran por debajo. La excepción es el síndrome medular central (ver Síndromes medulares), que puede respetar los segmentos que se encuentran por debajo.

Efectos de la disfunción medular según el nivel segmentario

Localización de la lesión*

Posibles efectos

En C5 y por debajo

Parálisis respiratoria

Cuadriplejía

Entre C5 y C6

Parálisis de las piernas, las muñecas y las manos

Debilidad de la abducción del hombro y la flexión del codo

Pérdida del reflejo bicipital

Pérdida del reflejo osteotendinoso braquiorradial

Entre C6 y C7

Parálisis de las piernas, las muñecas y las manos, pero habitualmente es posible el movimiento del hombro y la flexión del codo

Entre C7 y C8

Pérdida del reflejo tricipital

Parálisis de las piernas y las manos

En C8 a T1

Síndrome de Horner (contracción pupilar, ptosis, anhidrosis facial)

Parálisis de las piernas

Entre T1 y el cono medular

Parálisis de las piernas

*Las abreviaturas se refieren a las vértebras; la médula es más corta que la columna, de modo que, al descender por la columna, los segmentos medulares y los niveles vertebrales se desalinean cada vez más. En todos los niveles de la lesión medular, los reflejos osteotendinosos están alterados (inicialmente disminuidos y más tarde se tornan vivos) por debajo del nivel de la lesión, se pierde el control intestinal y vesical y se pierde la sensibilidad por debajo del nivel de la lesión.

Los trastornos medulares producen distintos patrones de déficits, dependiendo de qué tractos nerviosos dentro de la médula o qué raíces espinales fuera de ella estén dañados. Los trastornos que afectan los nervios espinales pero no directamente la médula producen alteraciones sensitivas o motoras sólo en las áreas inervadas por los nervios espinales afectados.

La disfunción medular produce paresia, pérdida de sensibilidad, alteraciones en los reflejos y disfunción neurovegetativa (p. ej., disfunción vesical, intestinal y eréctil; pérdida de sudoración). La disfunción puede ser parcial (incompleta). Las alteraciones autónomas y reflejas suelen ser los signos más objetivos de disfunción medular; las alteraciones sensitivas son las menos objetivas.

Síndromes medulares

Síndrome

Causa

Signos y síntomas

Síndrome medular anterior

Lesiones que afectan de manera desproporciona la médula anterior, habitualmente debidas a un infarto (p. ej., causado por la oclusión de la arteria espinal anterior)

Disfunción de todos los tractos excepto de las columnas posteriores; por lo tanto, respeto de la sensación de posición y de vibración

Síndrome de Brown-Séquard (raro)

Lesiones unilaterales de la médula espinal, habitualmente secundarias a un traumatismo penetrante

Paresia homolateral

Pérdida homolateral de la sensación de tacto, posición y vibración

Pérdida contralateral de la sensibilidad termoalgésica*

Síndrome medular central que afecta a la médula espinal cervical

Lesiones que afectan el centro de la médula espinal cervical, principalmente la sustancia gris central (incluidos los tractos espinotalámicos, que cruzan), causadas en esencia por un traumatismo, una cavidad siringomiélica o tumores en la médula espinal central

Paresia que tiende a ser más grave en las extremidades superiores que en las inferiores y las regiones sacras

Tendencia a perder la sensibilidad termoalgésica en una distribución en capa sobre la parte superior del cuello, los hombros y la parte superior del tronco, con la sensación de tacto leve, posición y vibración relativamente preservados (pérdida disociada de la sensibilidad)

Síndrome del cono medular

Lesiones alrededor de L1

Paresia distal de las piernas

Pérdida de sensibilidad perianal y perineal (anestesia en silla de montar)

Disfunción eréctil

Retención urinaria, polaquiuria o incontinencia

Incontinencia fecal

Esfínter anal hipotónico

Reflejo bulbocavernoso y de contracción anal anormales

Mielopatía transversal

Lesiones que afectan todos los tractos de la médula espinal en 1 niveles segmentarios o la mayoría de ellos

Déficits de todas las funciones mediadas por la médula espinal (porque todos los tractos están afectados en cierto grado)

*En ocasiones, sólo parte de un lado de la médula funcional mal (síndrome de Brown-Séquard parcial).

Las lesiones del tracto corticoespinal producen disfunción de la neurona motora superior. Las lesiones agudas graves (p. ej., infarto, lesiones traumáticas) producen un shock espinal con paresia flácida (hipotonía, hiporreflexia y ausencia de respuestas plantares extensoras). Después de días o semanas, la disfunción de la neurona motora superior evoluciona a una paresia espástica (hipertonía, hiperrefleixa y clono). Se presentan respuestas plantares extensoras y disfunción neurovegetativa. Una paresia flácida que dura más de algunas semanas sugiere una disfunción de la neurona motora inferior (p. ej., causada por un síndrome de Guillain-Barré).

Los síndromes medulares específicos incluyen la mielopatía sensitivomotora transversa, el síndrome de Brown-Séquard y los síndromes medular central, medular anterior y del cono medular (ver Síndromes medulares).

El síndrome de la cola de caballo, que incluye un daño de las raíces nerviosas en el extremo caudal de la médula, no es un síndrome medular. Sin embargo, imita al síndrome del cono medular y produce una paresia de la porción distal de las piernas y pérdida sensitiva en el periné y el ano y a su alrededor (anestesia en silla de montar), así como disfunción vesical, intestinal y pudenda (p. ej., retención urinaria, polaquiuria, incontinencia urinaria o fecal, disfunción eréctil, pérdida del tono rectal, reflejos bulbocavernoso y de contracción anal anormales). En el síndrome de la cola de caballo (a diferencia de la lesión de la médula espinal), el tono muscular y los reflejos tendinosos profundos están disminuidos en las piernas.

Diagnóstico

  • RM

Los déficits neurológicos en los niveles segmentarios sugieren un trastorno de la médula espinal. Los déficits similares, sobre todo si son unilaterales, pueden ser el resultado de trastornos de las raíces nerviosas o de los nervios periféricos, que suelen ser diferenciados por el cuadro clínico. El nivel y el patrón de la disfunción medular ayudan a determinar la presencia de una lesión medular pero no siempre el tipo de lesión.

La RM es el estudio por la imagen más preciso para los trastornos de la médula espinal; la RM muestra el parénquima medular, las lesiones de los tejidos blandos (p. ej., abscesos, hematomas, tumores, alteraciones que afectan los discos intervertebrales) y lesiones óseas (p. ej., erosión, cambios hipertróficos graves, colapso, fractura, subluxación, tumores). La mielografía con un colorante radiopaco seguida por una TC se utiliza con menor frecuencia. No es tan precisa como la RM y resulta más invasiva, pero puede conseguirse más rápido. Las radiografías simples pueden ayudar a detectar las lesiones óseas.

Recursos en este artículo