Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Tumores medulares

Por Roy A. Patchell, MD, , Director, Neuro Oncology, National Brain Tumor Center, Capital Institute for Neurosciences at Capital Health

Información:
para pacientes

1 iOS Android

Los tumores medulares pueden aparecer en el parénquima de la médula espinal, y destruir directamente el tejido, o por fuera del parénquima medular, lo que a menudo comprime la médula o las raíces nerviosas. Sus síntomas consisten en un dolor dorsal progresivo y en déficits neurológicos atribuibles a la médula espinal o las raíces nerviosas. El diagnóstico se realiza mediante RM. Su tratamiento puede incluir los corticoides, la resección quirúrgica y la radioterapia.

Los tumores de la médula espinal pueden ser intramedulares (dentro del parénquima medular) o extramedulares (fuera del parénquima).

Tumores intramedulares

Los más frecuentes son los gliomas (p. ej., ependimomas, astrocitomas de bajo grado). Los tumores intramedulares infiltran y destruyen el parénquima medular; pueden extenderse sobre múltiples segmentos de la médula espinal o producir una dilatación siringomiélica (ver Cavidad siringomiélica de la médula espinal o el tronco encefálico).

Tumores extramedulares

Estos tumores pueden ser intra o extradurales. La mayoría de los tumores intradurales son benignos, habitualmente meningiomas y neurofibromas, que representan los tumores medulares primarios más frecuentes. La mayoría de los tumores extradurales son metastásicos, en general originados en carcinomas de los pulmones, las mamas, la próstata, los riñones o el tiroides o en un linfoma (p. ej., linfoma de Hodgkin, linfosarcoma, reticulosarcoma).

Los tumores intra y extradurales producen un daño neurológico al comprimir la médula espinal o las raíces nerviosas. La mayoría de los tumores extradurales invaden y destruyen el hueso antes de comprimir la médula.

Signos y síntomas

El dolor es un síntoma precoz, sobre todo en los tumores extradurales. Es progresivo, no se relaciona con la actividad y empeora con el decúbito. Puede afectar la espalda o irradiarse a lo largo de la distribución sensitiva de un dermatoma particular (dolor radicular). En general, finalmente aparecen déficits neurológicos por afección de la médula espinal. Entre los ejemplos más frecuentes están la debilidad espástica, la incontinencia y la disfunción de algunos o de todos los tractos sensitivos en un segmento particular de la médula espinal y por debajo. Los déficits suelen ser bilaterales.

Muchos pacientes con tumores extramedulares consultan con dolor, pero algunos acuden con un déficit de la parte distal de los miembros inferiores o déficits neurológicos segmentarios, síntomas de compresión de la médula espinal o una combinación de ellos. Los síntomas de esta última tienden a empeorar rápidamente y conducen a una paraplejía y a la pérdida del control intestinal y vesical. Los síntomas de compresión de las raíces nerviosas también son frecuentes e incluyen dolor y parestesias seguidos por pérdida sensitiva, debilidad muscular y, si la compresión es crónica, atrofia muscular, que se presenta a lo largo de la distribución de las raíces afectadas.

Diagnóstico

  • RM

Los pacientes que presentan déficits neurológicos segmentarios o en los que se sospecha una compresión de la médula espinal necesitan un diagnóstico y un tratamiento de urgencia.

Las siguientes características sugieren tumores medulares:

  • Un dolor dorsal o radicular progresivo, inexplicable o nocturno

  • Déficits neurológicos segmentarios

  • Déficits neurológicos no explicados atribuibles a la médula espinal o a las raíces nerviosas

  • Un dolor dorsal no explicado en pacientes con tumores primarios de los pulmones, las mamas, la próstata, los riñones o la tiroides o en los que presentan un linfoma

El diagnóstico se realiza mediante una RM del área afectada de la médula espinal. La TC con mielografía es una alternativa, pero resulta menos precisa.

Si la RM no muestra un tumor de la médula espinal, los médicos deben considerar otras masas medulares (p. ej., abscesos, malformaciones arteriovenosas—ver Malformaciones arteriovenosas de la médula espinal) y tumores paravertebrales. Las radiografías de la columna vertebral, tomadas por otras razones, pueden mostrar destrucción ósea, ensanchamiento de los pedículos vertebrales o distorsión de los tejidos paraespinales, sobre todo cuando el tumor es metastásico.

Tratamiento

  • Corticoides

  • Resección, radioterapia o ambas

En los pacientes con déficits neurológicos, se empieza de inmediato la administración de corticoides (p. ej., dexametasona 100 mg IV, luego 10 mg VO 4 veces al día) para reducir el edema medular y preservar la función. Los tumores que comprimen la médula espinal reciben tratamiento lo antes posible.

Algunos tumores medulares primarios bien localizados pueden requerir resección quirúrgica. Los déficits resuelven más o menos en la mitad de estos pacientes. Cuando no sea posible esta alternativa, se recurre a la radioterapia, con descompresión quirúrgica o sin ella. También suele realizarse la resección quirúrgica de los tumores extradurales metastásicos compresivos accediendo desde el cuerpo vertebral y, a continuación, se administra radioterapia. Los tumores extradurales metastásicos no compresivos pueden tratarse con radioterapia aislada, pero a veces requieren su resección si este método resulta ineficaz.

Conceptos clave

  • Los tumores de la médula espinal pueden ser intramedulares (dentro del parénquima medular) o extramedulares (fuera del parénquima).

  • Los tumores extramedulares pueden ser intradurales o extradurales.

  • La mayoría de los tumores intradurales son meningiomas y neurofibromas benignos, que representan los tumores medulares primarios más frecuentes; la mayoría de los tumores extradurales son metastásicos.

  • Administrar corticosteroides a los pacientes con déficits neurológicos.

  • Extirpar quirúrgicamente los tumores de la médula espinal o utilizar la radioterapia.