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Deficiencia y toxicidad del yodo

Por Larry E. Johnson, MD, PhD, Associate Professor of Geriatrics and Family and Preventive Medicine;Attending Physician, University of Arkansas for Medical Sciences;Central Arkansas Veterans Healthcare System

Información:
para pacientes

En el organismo, el yodo (I) interviene principalmente en la síntesis de dos hormonas tiroideas: tiroxina (T4) y triyodotironina (T3).

La mayor parte del yodo ambiental y de la dieta está en forma de yoduro. En los adultos, aproximadamente el 80% del yoduro es captado por la glándula tiroides. Una pequeña cantidad entra en la atmósfera y, a través de la lluvia, ingresa en el agua del suelo y en el suelo cerca del mar. Por lo tanto, las personas que viven lejos del mar y en altitudes elevadas tienen un riesgo mayor de sufrir deficiencia de yodo. La fortificación de la sal de mesa con yoduro (en general, con 70 mcg/g), ayuda a garantizar una ingestión adecuada (150 mcg/día). Los requerimientos son mayores para las mujeres embarazadas (220 mcg/día) y las que amamantan (290 mcg/día).

Deficiencia de yodo

La deficiencia de yodo es rara en las áreas donde se utilizada sal yodada, pero es frecuente en todo el mundo. La deficiencia de yodo se produce cuando la ingestión de yoduro es < 20 mcg/día.

Signos y síntomas de deficiencia de yodo

En la deficiencia de yodo leve o moderada, la glándula tiroides, bajo la influencia de la hormona tiroideo estimulante (TSH), se hipertrofia y concentra el yodo en su interior; esto causa un bocio coloide. En general, los pacientes siguen eutiroideos; no obstante, la deficiencia grave de yodo en los adultos puede causar hipotiroidismo (mixedema endémico). Esto puede disminuir la fertilidad y aumentar el riesgo de feto muerto, aborto espontáneo y mortalidad prenatal e infantil.

La deficiencia de yodo materna grave retrasa el creecimiento fetal y el desarrollo cerebral. A veces, esto causa defectos congénitos y, en los lactantes, cretinismo, que puede acompañarse de discapacidad intelectual, sordomudez, dificultad en la marcha, baja talla y, en ocasiones, hipotiroidismo.

Diagnóstico de la deficiencia de yodo

  • Evaluación de la estrucutra y función tiroideas

El diagnóstico de la deficiencia de yodo en niños y adultos se basa en la función tiroidea, el examen del bocio y los estudios de imágenes que permiten identificar anomalías en la estructura y función tiroideas. Deben medirse los niveles de TSH en todos los recién nacidos.

Tratamiento de la deficiencia de yodo

  • Yodo con o sin levotiroxina

Los lactantes con deficiencia de yodo reciben levotiroxina, 3 mcg/kg por vía oral 1 vez por día durante una semana más yoduro, 50 a 90 mcg por vía oral una vez por día durante varias semanas para recuperar de manera rápida el estado eutiroideo.

Los niños reciben yoduro en dosis de 90 a 120 mcg una vez por día.

Los adultos deben recibir yoduro, en dosis de 150 mcg, una vez por día. La deficiencia de yodo también puede tratarse con levotiroxina.

Deben monitorizarse los niveles séricos de TSH en todos los pacientes hasta normalizar los niveles (es decir, < 5 μIU/mL).

intoxicación con yodo

La intoxicación crónica puede desarrollarse cuando la ingestión es > 1,1 mg/día. La mayoría de las personas que ingieren cantidades excesivas de yoduro permanecen eutiroideas. Algunas personas que ingieren cantidades excesivas de yoduro, sobre todo quienes antes tenían un consumo insuficiente, desarrollan hipertiroidismo (fenómeno de Jod-Basedow). Paradójicamente, la captación excesiva de yoduro por la tiroides puede inhibir la síntesis de hormona tiroidea (efecto de Wolff-Chaikoff). Por lo tanto, la intoxicación con yoduro puede, eventualmente, causar bocio, hipotiroidismo o mixedema.

Cantidades muy grandes de yoduro pueden causar un sabor metálico en la boca, aumento de la salivación, irritación gastrointestinal y lesiones cutáneas acneiformes. En los pacientes expuestos con frecuencia a grandes cantidades de sustancias de contraste yodadas o a la amiodarona, también debe controlarse la función tiroidea.

El diagnóstico de la intoxicación por yodo suele basarse en los resultados de las pruebas de función tiroidea y en los estudios por imágenes, que se correlacionan con los datos clínicos. La excreción de yodo puede ser más específica, aunque no suele medirse.

El tratamiento de la intoxicación por yodo consiste en la corrección de las anomalías tiroideas y, si la ingestión es excesiva, modificaciones en la dieta.