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Gingivitis

Por James T. Ubertalli, DMD, Assistant Clinical Professor;Private Practice, Tufts University School of Dental Medicine;Hingham, MA

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La gingivitis es la inflamación de las encías que causa sangrado, edema, rubor, exudado o cambios en el contorno normal, y, ocasionalmente, malestar. El diagnóstico depende de la inspección. El tratamiento implica la limpieza profesional de los dientes y la higiente intensa en el hogar. Los casos avanzados pueden requerir antibióticos o cirugía.

Normalmente, las encías están firmes, bien adaptadas a los dientes, y contorneadas. La encía queratinizada cerca de las coronas tiene un color rosado punteado. Este tejido debe llenar todo el espacio entre las coronas. La encía más allá de las coronas, llamada mucosa alveolar, no está queratinizada, está bien vascularizada, roja, móvil y se continúa con la mucosa yugal. Con un abatelenguas, se comprimen las encías en el área normal, que no debe drenar sangre o pus.

La inflamación o gingivitis es el problema gingival más común, y puede evolucionar hacia la periodontitis (ver Periodontitis).

Etiología

La causa más común de gingivitis es la mala higiene bucal.

La mala higiene permite que la placa se acumule entre la encía y los dientes; la gingivitis no aparece en las áreas sin dientes. La irritación debida a la placa profundiza la grieta (surco) entre los dientes y la encía, creando bolsillos gingivales. Estos bolsillos contienen bacterias que pueden provocar gingivitis y caries de la raíz. Otros factores locales, como la mala oclusión, el sarro, la retención de comidas, arreglos dentales mal hechos, y la xerostomía, juegan un papel secundario.

Causas sistémicas

La gingivitis también es común en la pubertad, durante la menstruación, el embarazo y la menopausia, presumiblemente por los cambios hormonales. De manera similar, los anticonceptivos orales (o inyectables) pueden exacerbar la inflamación.

La gingivitis puede ser un signo temprano de un trastorno sistémico, especialmente aquellos que afectan la respuesta a la infección (p. ej., diabetes, sida, deficiencia vitamínica, leucopenia), y más si aparece en pacientes con mínima placa dental. Algunos pacientes con enfermedad de Crohn tienen un área en empedrado de hipertrofia granulomatosa gingival cuando se producen los episodios intestinales. La exposición a metales pesados (p. ej., plomo o bismuto) puede causar gingivitis y una línea oscura en el borde de las encías. La deficiencia grave de niacina (pelagra) o de vitamina C (escorbuto) puede causar gingivitis; estas deficiencias son raras en los Estados Unidos.

Signos y síntomas

La gingivitis simple primero causa una profundización del surco entre el diente y la encía, seguido de una banda de encía roja inflamada en uno o más dientes, con edema de las papilas interdentarias y sangrado fácil de inducir. En general no hay dolor. La inflamación puede resolver, mantenerse superficial durante años, o progresar ocasionalmente a una periodontitis.

La pericoronitis es la inflamación aguda y dolorosa del colgajo gingival (opérculo) sobre un diente parcialmente erupcionado, en general alrededor del tercer molar mandibular (muela del juicio). La infección es común, y puede producirse un absceso o celulitis. La pericoronitis a menudo recurre cuando restos de comida quedan atrapados por debajo del colgajo. El colgajo gingival desaparece cuando el diente está completamente erupcionado. Muchos terceros molares no entran en erupción y se denominan retenidos.

La gingivitis descamativa puede aparecer durante la menopausia. Se caracteriza por la presencia de un tejido gingival rojo y doloroso que sangra fácilmente. Antes de la descamación, pueden aparecer vesículas. Las encías son suaves porque faltan las células queratinizadas que resisten la abrasión de las comidas. Una lesión gingival similar puede asociarse con el pénfigo vulgar, el penfigoide ampollar, el penfigoide benigno de la membrana mucosa, o el liquen plano atrófico.

Durante el embarazo, es probable que aparezca un edema, especialmente de las papilas interdentarias. El crecimiento gingival rojizo y blando, pediculado a menudo aparece en las papilas interdentarias durante el primer trimestre, y puede persistir durante todo el embarazo, con reducción después del nacimiento o con persistencia del cuadro. Estas proliferaciones son granulomas piógenos que se refieren a veces como tumores del embarazo. Se desarrollan rápidamente y luego permanecen estáticos. En general hay un irritante subyacente, como un cálculo o una reparación dental con bordes ásperos. También pueden ocurrir en hombres y en mujeres no embarazadas.

La diabetes descontrolada puede exagerar los efectos de los irritantes gingivales, lo que aumenta la frecuencia de sobreinfección secundaria y los abscesos gingivales agudos.

En la leucemia, las encías pueden engrosarse con un infiltrado leucémico y presentar signos clínicos de edema, dolor y sangrado fácil.

En el escorbuto, las encías están inflamadas, hiperplásicas e ingurgitadas, y sangran con facilidad. Pueden aparecer petequias y equimosis en toda la boca.

En la pelagra, las encías están inflamadas, sangran fácilmente, y son susceptibles de sobreinfectarse. Además, los labios están enrojecidos y erosionados, la boca se siente escaldada, la lengua está lisa y rojo brillante, y puede tener ulceraciones.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

El hallazgo de un tejido eritematoso y friable en la línea de las encías confirma el diagnóstico. Para detectar una enfermedad gingival temprana, algunos dentistas a menudo miden la profundidad de los bolsillos alrededor de cada diente. La profundidad normal es < 3 mm; los bolsillos más profundos muestran riesgo de gingivitis y periodontitis.

Tratamiento

  • Una buena higiene bucal y limpieza profesional regular

La gingivitis simple se controla mediante una apropiada higiene bucal con o sin enjuague antibacteriano. También se requiere cureteado o limpieza profesional a mano o con instrumental ultrasónico. Si es apropiado, debe darse nueva forma a los arreglos mal acabados o remplazarlos por nuevos y eliminar los irritantes locales. Si existe algún exceso de encía, debe eliminarse. Los fármacos que causan hiperplasia gingival deben interrumpirse, si es posible; si no, se debe mejorar el cepillado y la limpieza cotidiana y frecuentar más al dentista para limpieza (al menos cada 3 meses) para reducir la hiperplasia. Los tumores del embarazo deben extirparse.

El tratamiento de la pericoronitis consiste en

  • La extirpación de los restos debajo de los colgajos gingivales

  • Enjuagues con solución salina, peróxido de hidrógeno al 1,5%, o clorhexidina al 0,12%

  • Extracción, especialmente si los episodios recidivan

Si aparece una infección grave, pueden darse antibióticos el día anterior a la extracción y continuar durante la curación. Un régimen común es amoxicilina, 500 mg vía oral cada 6 h por 10 días (o hasta 3 días después de que la inflamación haya cedido). Los abscesos asociados con pericoronitis requieren incisión y drenaje, el desbridamiento del colgajo periodontal y de las raíces, o la extracción.

En la gingivitis causada por trastornos sistémicos, el tratamiento debe dirigirse a la causa. En la gingivitis descamativa durante la menopausia, la administración secuencial de estrógenos y progestágenos puede ser útil, pero los efectos adversos de esta terapia (ver Menopausia : Hormonoterapia) limitan sus indicaciones. También, los dentistas pueden indicar enjuagues con corticoides o pasta dental con corticoides que se aplica directamente sobre las encías. La gingivitis causada por pénfigo vulgar (ver Pénfigo vulgar) y trastornos mucocutáneos similares pueden requerir tratamiento con corticoides sistémicos.

Prevención

La eliminación diaria de la placa con hilo dental y un correcto cepillado y la limpieza profesional periódica cada 6 meses o 1 año ayudan a minimizar la gingivitis. Los pacientes con trastornos sistémicos que predisponen a la gingivitis requieren limpieza profesional más frecuente (cada 2 semanas a cada tres meses).

Conceptos clave

  • La gingivitis es causada principalmente por la falta de higiene oral, pero a veces es debido a los cambios hormonales (p. ej., el embarazo, la menopausia) o ciertos trastornos sistémicos (p. ej., diabetes, sida).

  • La limpieza profesional con o sin un enjuague antibacteriano es por lo general un tratamiento adecuado.

  • Deben tratarse también las causas sistémicas.

Gingivitis ulcerosa necrosante aguda (GUNA)

(Fusoespiroquetosis; boca de trinchera; infección o angina de Vincent)

La gingivitis ulcerativa necrosante aguda es una infección dolorosa de las encías. Los síntomas son dolor agudo, sangrado y aliento de olor nauseabundo. El diagnóstico se basa en los hallazgos clínicos. El tratamiento es un delicado desbridamiento, la mejoría de la higiene bucal, enjuagues bucales, terapia de sostén y, si debe postergarse el desbridamiento, antibióticos.

La gingivitis ulcerativa necrosante aguda (GUNA) aparece con mayor frecuencia en los fumadores y en pacientes debilitados que se encuentran bajo estrés. Otros factores de riesgo son una mala higiene bucal, deficiencias nutricionales y privación del sueño.

Signos y síntomas

El inicio, generalmente repentino, puede estar acompañado por malestar general y fiebre. El motivo de consulta principal es la presencia de encías dolorosas y sangrantes de comienzo agudo; salivación excesiva; y un aliento nauseabundo (cacosmia bucal o fetor oris). Hay úlceras, que son patognomónicas, y se localizan sobre las papilas dentales y en los bordes de las encías. Estas úlceras tienen una apariencia característica en sacabocados y están cubiertas por una seudomembrana grisácea. Lesiones similares sobre la mucosa yugal y las amígdalas son raras. La deglución y el habla pueden ser dolorosos. A menudo se encuentran linfadenopatías regionales.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

Rara vez están afectados los tejidos amigdalinos y faríngeos, y deben descartarse la difteria o la infección debida a agranulocitosis mediante cultivo de fauces y hemograma completo, si las manifestaciones en las encías no responden con rapidez al tratamiento convencional.

Tratamiento

  • Desbridamiento

  • Buches y enjuagues (p. ej., peróxido de hidrógeno, clorhexidina)

  • Mejorar la higiene bucal

  • A veces antibióticos orales

El tratamiento consiste en un delicado desbridamiento con un escarificador manual o ultrasónico. El desbridamiento se realiza durante varios días. El paciente debe usar un cepillo de dientes suave o una tela para limpiar los dientes. Los buches y enjuagues a intervalos horarios con solución salina normal tibia o 2 veces al día con peróxido de hidrógeno al 1,5% o clorhexidina al 0,12% pueden ser útiles los primeros días después del desbridamiento inicial. Las medidas de sostén inicial incluyen mejorar la higiene bucal (realizada suavemente al principio), una adecuada nutrición, una elevada ingesta de líquidos, descanso, analgésicos según necesidad, y evitar la irritación (p. ej., la provocada por fumar o por comidas picantes o muy calientes). En general se observa una marcada mejoría dentro de las 24 a 48 h, después de las cuales puede completarse el desbridamiento. Si las maniobras de desbridamiento deben postergarse (p. ej., si no están disponibles un odontólogo o el instrumental necesario), los antibióticos orales (como amoxicilina 500 mg cada 8 horas, eritromicina 250 mg cada 6 horas, o tetraciclinas 250 mg cada 6 h) proporcionan un alivio rápido y pueden administrarse hasta 72 h después de que los síntomas resuelvan. Si el contorno gingival se invierte (o sea, si las puntas de las papilas se pierden) durante la fase aguda, finalmente se requiere cirugía para evitar la periodontitis.

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