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Pulpitis

Por James T. Ubertalli, DMD, Assistant Clinical Professor;Private Practice, Tufts University School of Dental Medicine;Hingham, MA

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La pulpitis es la inflamación de la pulpa dentaria producida por caries sin tratar, traumatismos o múltiples arreglos. Su síntoma principal es el dolor. El diagnóstico se basa en los hallazgos clínicos y se confirma mediante rayos X. El tratamiento implica la eliminación del tejido necrótico, la curación del tejido dental dañado y, a veces, la realización de un tratamiento de conducto o la extracción del diente.

La pulpitis puede producirse cuando

  • Las caries progresan hacia la dentina

  • Un diente requiere varios procedimientos invasivos

  • Los traumatismos destruyen los linfáticos y la irrigación de la pulpa

La pulpitis se designa como

  • Reversible: la pulpitis comienza como una inflamación limitada, y el diente puede salvarse con un simple arreglo.

  • Irreversible: cuando el edema dentro de la cavidad cerrada de la dentina compromete la circulación, haciendo que la pulpa se necrose y se predisponga a la infección.

Complicaciones

Las secuelas infecciosas de la pulpitis incluyen la periodontitis apical, el absceso periapical, la celulitis y la osteomielitis de la mandíbula. La diseminación desde los dientes maxilares puede producir sinusitis purulenta, meningitis, absceso cerebral, celulitis orbitaria y trombosis de los senos cavernosos. La diseminación desde los dientes mandibulares puede producir una angina de Ludwig, abscesos parafaríngeos, mediastinitis, pericarditis, empiema y tromboflebitis yugular.

Signos y síntomas

En la pulpitis reversible, el dolor aparece cuando se aplica un estímulo en el diente (en general, frío o dulce). Una vez retirado el estímulo, el dolor cesa en 1 o 2 minutos.

En la pulpitis irreversible, el dolor aparece espontáneamente o dura unos minutos después de que el estímulo ha cesado. Un paciente puede tener dificultades en localizar el diente en el cual se origina el dolor, hasta confundir los arcos maxilar y mandibular (pero no los lados izquierdo y derecho de la boca). Luego, el dolor puede cesar por varios días debido a la necrosis de la pulpa. Cuando la necrosis pulpar se ha completado, la pulpa ya no responde al calor o al frío, pero suele responder a la percusión. A medida que progresa la infección y se extiende a través del foramen apical, el diente se vuelve exquisitamente sensible a la presión o la percusión. Un absceso periapical (dentoalveolar) eleva el diente de su alvéolo y la pieza dental se siente "más alta" cuando el paciente muerde.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

  • A veces, rayos X

El diagnóstico se basa en los antecedentes y el examen físico, que hace uso de un estímulo (aplicación de calor, frío y/o percusión). Los dentistas también pueden utilizar un probador pulpar eléctrico, que indica si la pulpa está viva pero no si está sana. Si el paciente siente la pequeña carga eléctrica entregada al diente, la pulpa está viva.

Los rayos X determinan si la inflamación se ha extendido más allá del ápice del diente y ayudan a excluir otras enfermedades.

Tratamiento

  • Perforación y obturación en la pulpitis reversible

  • Tratamiento de conducto y corona o extracción en la pulpitis irreversible

  • Antibióticos (p. ej., amoxicilina) para la infección

En la pulpitis reversible, la vitalidad de la pulpa puede conservarse si se trata el diente, mediante la curación de la caries.

La pulpitis irreversible, y sus secuelas requieren tratamiento endodóntico (tratamiento de conducto) o extracción. En el tratamiento endodóntico, se realiza una abertura en el diente y se extrae la pulpa. El conducto radicular se desbrida, se lima y se llena con gutapercha. Después de tratar el conducto, la curación se manifiesta clínicamente por la resolución de los síntomas y radiográficamente por una imagen radiolúcida en el área de la raíz en un período de meses. Si el paciente tiene síntomas sistémicos de infección (p. ej., fiebre), se indican antibióticos orales (amoxicilina 500 mg cada 8 hs; para los pacientes alérgicos a la penicilina, clindamicina 150 mg o 300 mg cada 6 horas). Si los síntomas persisten o empeoran, en general se repite el tratamiento del conducto si quedó omitida una raíz, pero deben considerarse diagnósticos alternativos (p. ej., trastorno temporomandibular, fractura dental oculta, trastornos neurológicos).

Rara vez, después de usar un perforador o una turbina de aire comprimido en un diente para un tratamiento de conducto o una extracción, puede aparecer un enfisema subcutáneo o mediastínico. Estos dispositivos fuerzan aire hacia los tejidos alrededor del alvéolo dentario y disecan los planos fasciales. La aparición de una hinchazón aguda de la mandíbula o el cuello con crépito característico de la piel a la palpación es diagnóstica. En general, no se requiere tratamiento, aunque a veces se administra profilaxis antibiótica.

Conceptos clave

  • La pulpitis es la inflamación de la pulpa dentaria producida por caries profundas, traumatismos o arreglos dentales extensos.

  • A veces, se desarrolla infección (p. ej., absceso periapical, celulitis, osteomielitis).

  • La pulpitis puede ser reversible o irreversible.

  • En la pulpitis reversible, la pulpa no está necrótica, un estímulo frío o dulce provoca dolor que suele durar 1 o 2 segundos, y la reparación sólo requiere la perforación y el relleno.

  • En la pulpitis irreversible, la pulpa se está convirtiendo en necrótica, un estímulo frío o dulce causa dolor que dura típicamente minutos, y se requiere tratamiento de conducto o extracción.

  • La necrosis pulpar es una etapa posterior de la pulpitis irreversible; la pulpa no responde al frío o al calor, pero a menudo responde a la percusión, y se requiere tratamiento de conducto o extracción.