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Síndrome del dolor miofascial

Por Noshir R. Mehta, DMD, MDS, MS, Tufts University School of Dental Medicine

Información:
para pacientes

El síndrome del dolor miofascial (antes conocido como síndrome de dolor y disfunción miofascial) puede aparecer en pacientes con una articulación temporomandibular normal. Es causado por tensión, cansancio o espasmos en los músculos masticadores (pterigoideos medial o interno y lateral o externo, temporal y masetero). Los síntomas incluyen bruxismo, dolor espontáneo y a la palpación en y alrededor del aparato masticador o referido a otras localizaciones en la cabeza y el cuello, y a menudo, anomalías en la movilidad mandibular. El diagnóstico se basa en la anamnesis y el examen físico. El tratamiento conservador suele ser efectivo, e incluye analgésicos, relajación muscular, modificación de los hábitos de vida y una férula bucal.

Este es el síndrome más común en la región temporomandibular. Es más usual en mujeres y tiene una distribución etaria bimodal, cerca de los 20 años y alrededor de la menopausia.

El espasmo muscular que causa este síndrome se produce por bruxismo nocturno (apretar o rechinar los dientes por la noche—ver Bruxismo). No está de todo claro si el bruxismo es causado por un contacto dentario irregular, estrés emocional o trastornos del sueño. El bruxismo en general tiene una etiología multifactorial. El síndrome del dolor miofascial no está limitado a los músculos masticadores. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, y compromete más comúnmente los músculos del cuello y la espalda.

Signos y síntomas

Los síntomas incluyen dolor espontáneo y a la palpación de los músculos masticadores y a menudo dolor y limitación de la excursión mandibular. Tanto el bruxismo nocturno como los trastornos respiratorios del sueño (como la apnea obstructiva del sueño y el síndrome de resistencia de la vía aérea superior-ver Apnea obstructiva del sueño) pueden producir cefalea que es más intensa al despertar y poco a poco desaparece durante el día. Tal dolor debe distinguirse de la arteritis de células gigantes (ver Arteritis de células gigantes). Los síntomas diurnos, como fatiga de los músculos mandibulares, dolor mandibular, y cefaleas, pueden empeorar si el bruxismo continúa durante el día.

La mandíbula se desvía cuando la boca se abre pero, en general, no tan repentinamente o siempre en el mismo punto de apertura como en la alteración interna de la articulación temporomandibular (ver Alteración interna de la articulación temporomandibular). Si ejerce una leve presión, el examinador puede abrir la boca del paciente otros 1 a 3 mm más allá de la apertura máxima.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

  • A veces polisomnografía

Un simple estudio puede ayudar al diagnóstico: se colocan dos o tres bajalenguas entre los molares posteriores de cada lado y se le pide al paciente que cierre la boca suavemente. La modificación producida en el espacio articular puede suavizar los síntomas. La radiografía no suele ayudar al diagnóstico, excepto para descartar la artritis. Si se sospecha una arteritis de células gigantes, debe medirse la eritrosedimentación.

La polisomnografía se debe hacer si se sospecha de trastornos respiratorios del sueño.

Tratamiento

  • Analgésicos leves

  • Férula o protector bucal

  • Se puede considerar un ansiolítico en el momento de ir a dormir

  • Fisioterapia

Una férula plástica o un protector bucal indicados por un dentista pueden mantener los dientes separados y evitar los daños causados por el bruxismo. Existen férulas cómodas moldeables por el calor que se venden en muchas tiendas de deportes o farmacias; sin embargo, estos tipos de férulas deben utilizarse por tiempos breves y como elementos diagnósticos a corto plazo. Debido a que los dientes pueden moverse, se recomiendan los protectores bucales realizados y adaptados por un dentista.

Las dosis bajas de una benzodiazepina al acostarse suelen ser eficaces para las exacerbaciones agudas y un alivio temporal de los síntomas; sin embargo, en pacientes con trastornos del sueño asociados, como la apnea del sueño, los ansiolíticos y relajantes musculares se deben utilizar con precaución, ya que pueden agravar estas condiciones. Están indicados los analgésicos suaves, como los AINE o el paracetamol. La ciclobenzaprina puede ayudar a la relajación muscular en algunas personas. Como la condición es crónica, no deben usarse opiáceos, excepto por breves períodos en las exacerbaciones agudas.

El paciente debe aprender a dejar de rechinar los dientes cuando está despierto. Deben evitarse las comidas duras y la goma de mascar. La fisioterapia, la retroalimentación para mejorar la relajación y el asesoramiento ayudan a algunos pacientes. También puede intentarse el tratamiento con estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS—ver Medidas de rehabilitación para el tratamiento del dolor y la inflamación : Estimulación eléctrica) y la técnica de “rociar y estirar”, en la que se estira la mandíbula abierta después de que la piel sobre el área dolorida ha sido rociada con hielo o con algún refrigerante de piel, como el cloruro de etilo. La toxina botulínica se ha usado recientemente con éxito para aliviar el espasmo muscular en el síndrome doloroso miofascial. La mayoría de los pacientes, aún sin tratamiento, dejan de tener síntomas dentro de los 2 o 3 años.

Conceptos clave

  • El síndrome de dolor miofascial es causa más frecuente de dolor temporomandibular que la alteración de la articulación temporomandibular.

  • El bruxismo nocturno produce tensión, fatiga, y espasmo de los músculos masticatorios.

  • Los pacientes presentan dolor espontáneo y a la palpación de los músculos masticadores, limitación dolorosa de la excursión mandibular, y a veces cefalea.

  • Puede ser útil el uso nocturno de férulas o protectores bucales y una benzodiazepina, junto con analgésicos no opioides.