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Diplopía

(Visión doble)

Por Kathryn Colby, MD, PhD, Professor and Chair, Department of Ophthalmology and Visual Science, The University of Chicago Medicine & Biological Sciences

Información:
para pacientes

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La diplopía es la percepción de 2 imágenes de un único objeto. Puede ser monoocular o binocular. La diplopía monoocular se presenta cuando un solo ojo está abierto. La diplopía binocular desaparece cuando se cierra cualquiera de los dos ojos.

Etiología

La diplopía monoocular puede ocurrir cuando algo distorsiona la transmisión de la luz a través del ojo hasta la retina. Puede haber > 2 imágenes. Una de las imágenes es de calidad normal (p. ej., brillo, contraste, claridad); las demás, de calidad inferior. Las causas más frecuentes de diplopía monoocular son

  • Catarata

  • Problemas en la forma de la córnea, como queratocono o irregularidad superficial

  • Defecto de refracción no corregido, habitualmente astigmatismo

Otras causas incluyen cicatrices corneanas y cristalino luxado. Los síntomas también pueden representar simulación.

La diplopía binocular sugiere una alineación desconjugada de los ojos. Existen sólo 2 imágenes que son de igual calidad. Existen muchas causas posibles de diplopía binocular (véase Algunas causas de diplopía binocular). Las más frecuentes son

  • Parálisis de nervios craneanos (III, IV o VI)

  • Miastenia grave

  • Infiltración de la órbita (p. ej., oftalmopatía infiltrativa tiroidea, seudotumor orbitario)

Más comúnmente, los ojos están mal alineados a causa de un trastorno que afecta los nervios craneanos que inervan los músculos extraoculares (pares craneanos III, IV o VI). Estas parálisis pueden ser aisladas e idiopáticas o el resultado de distintos trastornos que afectan los núcleos de los nervios craneanos o uno o más nervios infranucleares. Otras causas involucran la interferencia mecánica con el movimiento ocular o un trastorno generalizado de la transmisión neuromuscular.

Algunas causas de diplopía binocular

Causa

Hallazgos sugestivos

Abordaje diagnóstico

Trastornos que afectan los nervios craneanos que inervan los músculos extraoculares*

Enfermedad cerebrovascular que afecta la protuberancia o el mesencéfalo

Pacientes ancianos, factores de riesgo (p. ej., hipertensión, aterosclerosis, diabetes)

A veces, oftalmoplejía internuclear u otros déficits

Ausencia de dolor

RM

Lesión compresiva (p. ej., aneurisma, tumor)

Con frecuencia, dolor (súbito cuando es causado por un aneurisma) y otros déficits neurológicos

Imágenes inmediatas (TC, RM)

Idiopática (habitualmente, microvascular)

Se presenta en forma aislada (sin otras manifestaciones)

Derivación al oftalmólogo para comprobar otros déficits

En la diplopía aislada, observación hasta la resolución espontánea

Estudios por imágenes (RM, TC) si no se resuelve en varias semanas

Lesiones inflamatorias o infecciosas (p. ej., sinusitis, absceso, trombosis del seno cavernoso)

Dolor constante

A veces, fiebre o síntomas sistémicos, cambios sensitivos faciales, exoftalmía

TC o RM

Encefalopatía de Wernicke

Antecedentes de alcoholismo importante, ataxia, confusión

Diagnóstico clínico

Interferencia mecánica con el movimiento monoocular

La enfermedad de Graves (oftalmopatía invasora por lo general asociads al hipertiroidismo)

Síntomas locales: dolor ocular, exoftalmos, lagrimeo, ojos secos, irritación, fotofobia, debilidad de los músculos oculares que produce diplopía, pérdida visual producida por la compresión del nervio óptico

Síntomas sistémicos: palpitaciones, ansiedad, aumento del apetito, pérdida de peso, insomnio, bocio, mixedema pretibial

A veces, las anomalías oculares preceden a la disfunción tiroidea

Pruebas de la función tiroidea

Miositis orbitaria

Dolor ocular constante que empeora con el movimiento ocular, proptosis, a veces inyección

RM

Traumatismo (p. ej., fractura, hematoma)

Signos de traumatismo externo; evidente por la anamnesis

TC o RM

Tumores (cerca de la base del cráneo o cerca de los senos paranasales o la órbita)

Con frecuencia, dolor (no relacionado con el movimiento ocular), exoftalmía unilateral; a veces, otras manifestaciones neurológicas

TC o RM

Trastornos de la transmisión neuromuscular

Botulismo

A veces precedido por síntomas digestivos

Debilidad descendente, disfunción de otros nervios craneanos, pupilas dilatadas, sensibilidad normal

Examen de toxina en suero y heces

Síndrome de Guillain-Barré variante de Miller Fisher

Ataxia, hiporreflexia

Punción lumbar

Esclerosis múltiple

Síntomas neurológicos migratorios intermitentes, que incluyen parestesias o debilidad de las extremidades, alteraciones visuales, disfunción urinaria

A veces, oftalmoplejía internuclear

RM de cerebro y médula espinal

Miastenia grave

Diplopía intermitente, a menudo con ptosis, síntomas bulbares, debilidad que empeora con el uso repetido del músculo

Prueba de edrofonio

*La presencia de dolor varía según la causa.

El dolor está a menudo presente.

Típicamente indoloro.

Evaluación

Anamnesis

Antecedentes de la enfermedad actual: deben determinar si la diplopía afecta uno o ambos ojos, si es intermitente o constante, y si las imágenes están separadas en sentido vertical u horizontal. Se registra cualquier dolor asociado, y si ocurre con el movimiento ocular o sin él.

La Revisión por aparatos y sistemas: debe buscar síntomas de otra disfunción de nervios craneanos, como anomalías visuales (II nervio craneano); entumecimiento de frente y mejilla (V nervio craneano); debilidad facial (VII nervio craneano); mareos, hipoacusia o dificultades en la marcha (VIII nervio craneano) y dificultades deglutorias o fonatorias (IX y XII nervios craneanos). Deben investigarse otros síntomas neurológicos, como debilidad y anomalías sensitivas, señalando si son intermitentes o constantes. Se determina si existen síntomas no neurológicos de causas potenciales que incluyan náuseas, vómitos y diarrea (botulismo); palpitaciones, sensibilidad al calor y pérdida de peso (enfermedad de Graves) y dificultad con el control vesical (esclerosis múltiple).

Antecedentes médicos: deben investigar la presencia de hipertensión o diabetes conocidas; ateroesclerosis, sobre todo enfermedad cerebrovascular y alcoholismo.

Examen físico

El examen comienza con una revisión de los signos vitales para detectar fiebre y la aparición general de signos de toxicidad (p. ej., postración, confusión).

El examen ocular comienza con la observación de la posición inicial de los ojos, seguida por la medición de la agudeza visual (con corrección) en cada ojo y ambos a la vez, lo que también ayuda a determinar si la diplopía es mono o binocular. El examen ocular debe señalar la presencia de protrusión de uno o ambos ojos, ptosis palpebral, anomalías pupilares y movimiento ocular desconjugado y nistagmo durante las pruebas de motilidad ocular. Debe realizarse una oftalmoscopia, anotando sobre todo cualquier anomalía del cristalino (p. ej., catarata, desplazamiento) y la retina (p. ej., desprendimiento).

Se evalúa la motilidad ocular haciendo que el paciente deje la cabeza quieta y siga el dedo del examinador, que se mueve hasta la mirada extrema a derecha, izquierda, arriba, abajo, diagonalmente a ambos lados, y por último, hacia adentro, hacia la nariz del paciente (convergencia). Sin embargo, una paresia leve de la motilidad ocular suficiente como para producir diplopía puede escapar a la detección con este examen.

Si la diplopía ocurre en una dirección de la mirada, es posible determinar qué ojo produce cada imagen repitiendo el examen con un vidrio rojo tapando uno de los ojos del paciente. La imagen más periférica se origina en el ojo parético; es decir, cuando la imagen más periférica es roja, el vidrio rojo está cubriendo el ojo parético. Si no contamos con un vidrio rojo, a veces es posible identificar el ojo parético haciendo que el paciente cierre cada ojo. El ojo parético es aquel que, al cerrarlo, elimina la imagen más periférica.

Se evalúan los otros nervios craneanos y se completa el resto del examen neurológico, que incluye la fuerza, la sensibilidad, los reflejos, la función cerebelosa y la observación de la marcha.

Los componentes no neuroftalmológicos importantes del examen incluyen palpación del cuello para detectar bocio e inspección de las piernas para mixedema pretibial (enfermedad de Graves).

Signos de alarma

Los siguientes signos son particularmente preocupantes:

  • Déficit de más de un nervio craneano

  • Afectación pupilar de cualquier grado

  • Cualquier síntoma o signo neurológico fuera de la diplopía

  • Dolor

  • Exoftalmía

Interpretación de los hallazgos

Los hallazgos a veces sugieren el nervio craneano afectado.

  • III: ptosis palpebral, desviación de la mirada hacia afuera y abajo, a veces dilatación pupilar

  • IV: diplopía vertical que empeora con la mirada hacia abajo (el paciente inclina la cabeza para mejorar la visión)

  • VI: ojo desviado hacia adentro, diplopía que empeora con la mirada hacia afuera (el paciente gira la cabeza para mejorar la visión)

Otros hallazgos ayudan a sugerir una causa (véase Algunas causas de diplopía binocular).

La diplopía intermitente sugiere un trastorno neurológico que aumenta y disminuye, como miastenia grave o esclerosis múltiple o el desenmascaramiento de una foria (desviación ocular) latente. Los pacientes con foria latente no tienen ninguna otra manifestación neurológica.

La oftalmoplejía internuclear es el resultado de una lesión del tronco encefálico en el fascículo longitudinal medio. La oftalmoplejía internuclear se manifiesta en la examen de la mirada conjugada horizontal con diplopía, debilidad de la aducción del lado afectado (habitualmente no puede aducirse el ojo más allá de la línea media) y nistagmo del ojo contralateral. Sin embargo, el ojo afectado aduce normalmente con el examen de la convergencia (que no necesita un fascículo longitudinal medio intacto).

El dolor sugiere una lesión compresiva o un trastorno inflamatorio.

Estudios complementarios

Los pacientes con diplopía monoocular son derivados a un oftalmólogo para evaluar la patología; de antemano, no se necesita otro examen.

En la diplopía binocular, los pacientes con parálisis unilateral de un único nervio craneano, respuesta fotomotora normal y sin signos ni síntomas habitualmente pueden ser observados sin realizar estudios complementarios durante algunas semanas. Puede realizarse una evaluación oftalmológica para controlar al paciente y ayudar a delinear mejor el déficit.

La mayoría de los otros pacientes necesitan neuroimágenes con RM para detectar anomalías orbitarias, craneanas o del SNC. Puede sustituirse por una TC cuando existe la sospecha de un cuerpo extraño metálico intraocular o cuando la RM está contraindicada por alguna otra causa o no se encuentra disponible. Las imágenes deben obtenerse de inmediato cuando los hallazgos sugieren infección, aneurisma o un accidente cerebrovascular agudo (< 3 h).

Los pacientes que presentan manifestaciones de enfermedad de Graves deben realizar pruebas tiroideas (concentraciones de tiroxina [T4] y tirotrofina [TSH] en suero). Deben considerarse firmemente los estudios para miastenia grave y esclerosis múltiple en los pacientes con diplopía intermitente.

Tratamiento

El tratamiento es el del trastorno subyacente.

Conceptos clave

  • La parálisis aislada de un nervio craneano respeto de la pupila en pacientes sin otros síntomas puede resolverse de forma espontánea.

  • Se necesitan estudios de imágenes en los pacientes que presentan signos de alarma.

  • La debilidad focal (en cualquier músculo) puede indicar un trastorno de la transmisión neuromuscular.

Recursos en este artículo