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Ojo rojo

(Enrojecimiento ocular)

Por Kathryn Colby, MD, PhD, Professor and Chair, Department of Ophthalmology and Visual Science, The University of Chicago Medicine & Biological Sciences

Información:
para pacientes

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El ojo rojo se refiere a un aspecto rojo del ojo abierto, que refleja dilatación de los vasos oculares superficiales.

Fisiopatología

La dilatación de los vasos oculares superficiales puede ser el resultado de

  • Infección

  • Alergia

  • Inflamación (no infecciosa)

  • Presión intraocular elevada (menos frecuente)

Pueden estar afectados distintos componentes oculares, principalmente la conjuntiva, pero también el tracto uveal, la epiesclerótica y la esclerótica.

Etiología

Las causas más frecuentes de ojo rojo incluyen

  • Conjuntivitis infecciosa

  • Conjuntivitis alérgica

Las abrasiones corneanas y los cuerpos extraños son causas frecuentes (véase Algunas causas de ojo rojo). Aunque el ojo está rojo, los pacientes suelen presentarse refiriendo una lesión o dolor ocular. Sin embargo, es posible que en los niños pequeños y los lactantes no se cuente con esta información.

Algunas causas de ojo rojo

Causa

Hallazgos sugestivos

Abordaje diagnóstico

Trastornos conjuntivales y epiescleritis*

Conjuntivitis alérgica o estacional

Prurito bilateral importante, posiblemente edema conjuntival (quemosis)

Alergias conocidas u otras características de alergias (p. ej., recurrencias estacionales, rinorrea)

A veces, uso de agentes oftálmicos tópicos (sobre todo neomicina)

Evaluación clínica

Conjuntivitis química (por sustancias irritantes)

Exposición a sustancias potencialmente irritantes (p. ej., polvo, humo, amoníaco, cloro, fosgeno)

Evaluación clínica

Epiescleritis

Enrojecimiento focal unilateral, irritación leve, lagrimeo leve

Evaluación clínica

Conjuntivitis infecciosa

Sensación de raspado, fotosensibilidad

A veces, secreción mucopurulenta, edema palpebral o folículos sobre la conjuntiva tarsal

Evaluación clínica

Hemorragia subconjuntival

Parche rojo focal asintomático o enrojecimiento confluente

Posiblemente, traumatismo o maniobra de Valsava previos

A menudo antecedentes de uso de anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios (p. ej., aspirina, AINE, warfarina)

Evaluación clínica

Conjuntivitis vernal

Prurito intenso, secreción fibrosa

Por lo general varones preadolescentes o adolescentes

Otros trastornos atópicos

Aumento en primavera y disminución en invierno

Evaluación clínica

Trastornos de la córnea

Queratitis por lentes de contacto

Uso prolongado de lentes de contacto, lagrimeo, edema corneano

Evaluación clínica

Abrasión o cuerpo extraño corneano

Inicio después de una lesión (pero es posible que este antecedente no sea aparente en lactantes o niños pequeños)

Sensación de cuerpo extraño

Lesión en la tinción con fluoresceína

Evaluación clínica

Úlcera de córnea

Con frecuencia, opacidad grisácea sobre la córnea seguida por un cráter visible

Posiblemente, antecedentes de dormir usando lentes de contacto

Cultivo de la úlcera (raspados realizados por un oftalmólogo)

Queratoconjuntivitis epidémica (queratitis por adenovirus), si es moderada a grave

Secreción acuosa abundante

Con frecuencia, edema palpebral, adenomegalia preauricular, quemosis (protrusión de la conjuntiva)

En ocasiones pérdida transitoria grave de la visión

Patrón punteado en la tinción con fluoresceína

Evaluación clínica

Queratitis por herpes simple

Inicio después de una conjuntivitis, ampollas sobre el párpado

Lesiones corneanas dendríticas clásicas en la tinción con fluoresceína

Unilateral

Evaluación clínica

Cultivo para virus cuando el diagnóstico no está claro

Herpes zóster oftálmico

Vesículas y costras unilaterales sobre una base eritematosa en distribución de V1, que afectan a veces la punta de la nariz

Edema palpebral

Ojo rojo

Puede asociarse con uveítis

Posiblemente, dolor intenso

Evaluación clínica

Cultivo para virus cuando el diagnóstico no está claro

Otros trastornos

Glaucoma agudo de ángulo cerrado o estrecho

Dolor ocular intenso

Cefaleas, náuseas, vómitos, halos alrededor de las luces

Córnea turbia (producida por edema), eritema conjuntival pronunciado

Disminución de la agudeza visual

Presión intraocular habitualmente > 40 mm Hg

Tonometría y gonioscopia

Uveítis anterior

Dolor ocular, fotopsia

Rubor ciliar (enrojecimiento más concentrado y a menudo confluente alrededor de la córnea)

Con frecuencia, algún factor de riesgo (p. ej., trastorno autoinmunitario, traumatismo contuso en los días anteriores)

Posiblemente disminución de la agudeza visual o pus en la cámara anterior (hipopión)

Células e inflamación en el examen con la lámpara de hendidura

Evaluación clínica

Escleritis

Dolor intenso, se describe a menudo como taladrante

Fotofobia, lagrimeo

Parches rojos o violáceos debajo de la conjuntiva bulbar

Edema de la esclerótica

Sensibilidad a la palpación del globo ocular. Con frecuencia, antecedente de enfermedad autoinmunitaria

A menudo, antecedentes de trastornos autoinmunitarios

Evaluación clínica

Otros estudios complementarios realizados por el oftalmólogo o conjuntamente con él

*A menos que se describa de otro modo, suele caracterizarse por una sensación de prurito o raspado, lagrimeo, enrojecimiento difuso y a menudo fotosensibilidad, pero sin cambios en la visión y sin dolor ni verdadera fotofobia.

A menos que se describa de otro modo, suele caracterizarse por lagrimeo, dolor y fotofobia verdadera. La visión está afectada si la lesión compromete el eje visual.

V1= división oftálmica del nervo trigémino.

Evaluación

La mayoría de los trastornos pueden ser diagnosticados por un médico generalista.

Anamnesis

Antecedentes de enfermedad actual: deben investigar el inicio y la duración del enrojecimiento y la presencia de cualquier cambio visual, prurito, sensación de raspado, dolor o secreción. Se registra el tipo y la intensidad del dolor, que incluye si empeora con la luz (fotofobia). El médico debe determinar si la secreción es acuosa o purulenta. Otras preguntas evalúan los antecedentes de lesiones, que incluyen la exposición a sustancias irritantes y la utilización de lentes de contacto (p. ej., posible uso excesivo, como durante el sueño). Se investigan episodios previos de dolor o enrojecimiento ocular y sus patrones temporales.

Revisión por aparatos y sistemas: debe buscar síntomas que sugieren posibles causas, incluidos cefalea, náuseas, vómitos y halos alrededor de las luces (glaucoma agudo de ángulo estrecho); congestión nasal y estornudos (alergias, infección de vías aéreas superiores) y tos, odinofagia y malestar general (infección de vías aéreas superiores).

Antecedentes médicos: incluyen preguntas sobre alergias conocidas y trastornos autoinmunitarios. Los antecedentes farmacológicos deben indagar específicamente sobre el uso reciente de agentes oftálmicos tópicos (incluidos los fármacos de venta libre), que pueden producir sensibilización.

Examen físico

El examen general debe incluir una exploración de cabeza y cuello para detectar signos de trastornos asociados (p. ej., infección de vías aéreas supriores, rinitis alérgica, erupción de herpes zóster).

El examen ocular incluye una medición formal de la agudeza visual y suele requerir una linterna, tinción con fluoresceína y lámpara de hendidura.

Se mide la mejor agudeza visual con corrección. Se evalúa el tamaño y la reactividad de las pupilas. Se presenta fotofobia verdadera (a veces denominada fotofobia consensual) cuando al aplicar una luz en el ojo no afectado se produce dolor en el ojo afectado cuando éste permanece cerrado. Se evalúan los movimientos extraoculares, y se inspecciona el ojo y los tejidos periorbitarios en busca de vesículas. Se tiñen las córneas con fluoresceína y se examinan con amplificación. Cuando se encuentra una abrasión corneana, se evierte el párpado y se lo examina en busca de cuerpos extraños ocultos. Es mejor realizar la inspección de las estructuras oculares y la córnea utilizando una lámpara de hendidura, la que también se usa para examinar la cámara anterior a fin de detectar células, inflamación y pus (hipopión). Se mide la presión ocular usando un tonómetro, aunque puede ser permisible omitir esta prueba si no existen síntomas ni signos que sugieran un trastorno distinto de la conjuntivitis.

Signos de alarma

Los siguientes hallazgos son particularmente preocupantes:

  • Dolor intenso súbito y vómitos

  • Erupción de herpes zóster

  • Disminución de la agudeza visual

  • Un cráter en la córnea

  • Lesión corneana dendrítica ramificada

  • Presión ocular > 40 mm Hg

  • Falta de emblanquecimiento con un colirio de fenilefrina

Interpretación de los hallazgos

Los trastornos conjuntivales y la epiescleritis se diferencian de otras causas de ojo rojo por la ausencia de dolor, la fotofobia y la tinción corneana. Entre estos trastornos, la epiescleritis se diferencia por su focalidad, y la hemorragia subconjuntival suele diferenciarse por la ausencia de lagrimeo, el prurito y la fotosensibilidad. Los criterios clínicos no distinguen con precisión la conjuntivitis viral de la bacteriana.

Los trastornos corneanos se diferencian de otras causas de ojo rojo (y habitualmente entre ellos) por medio de la tinción con fluoresceína. Estos trastornos también se caracterizan por dolor y fotofobia. Cuando la instilación de un colirio anestésico ocular (p. ej., proparacaína al 0,5%) realizada antes de la tonometría y en condiciones ideales antes de la instilación de fluoresceína alivia completamente el dolor, es probable que la causa esté limitada a la córnea. Si se presenta dolor que no se alivia con un anestésico ocular, la causa puede ser uveítis anterior, glaucoma o escleritis. Como los pacientes pueden tener una uveítis anterior secundaria a lesiones corneanas, la persistencia del dolor después de la instilación del anestésico no descarta una lesión de la córnea.

La uveítis anterior, el glaucoma, el glaucoma agudo de ángulo estrecho y la escleritis habitualmente pueden diferenciarse de otras causas de ojo rojo por la presencia de dolor y la ausencia de tinción de la córnea. La uveítis anterior es probable en pacientes con dolor, fotofobia verdadera, ausencia de tinción con fluoresceína de la córnea y presión intraocular normal; se diagnostica definitivamente sobre la base de la presencia de células e inflamación en la cámara anterior. Sin embargo, puede ser difícil para el médico generalista discernir basándose en estos hallazgos. El glaucoma agudo de ángulo estrecho habitualmente puede ser reconocido por el inicio súbito de sus síntomas graves y característicos, pero la tonometría es definitiva.

Las instilación de fenilefrina al 2,5% produce emblanquecimiento del ojo rojo a menos que la causa sea una escleritis. Se instila fenilefrina para dilatar la pupila en los pacientes que necesitan una evaluación retiniana minuciosa. Sin embargo, no debe utilizarse en pacientes con:

  • Sospecha de glaucoma agudo de ángulo estrecho

  • Antecedente de glaucoma de ángulo estrecho

  • Una cámara anterior estrecha

Estudios complementarios

No suelen ser necesarios estudios complementarios. Los cultivos para virus pueden ayudar si se sospecha herpes simple o herpes zóster y el diagnóstico no es claro desde el punto de vista clínico. Las úlceras de córnea son cultivadas por un oftalmólogo. Se realiza una gonioscopia en pacientes con glaucoma. Los estudios para trastornos autoinmunitarios pueden ser útiles en pacientes que presentan uveítis sin ninguna causa obvia (p. ej., traumatismo). Aquellos con escleritis se someten a otros estudios ordenados por un oftalmólogo.

Tratamiento

Se trata la causa. El ojo rojo propiamente dicho no requiere tratamiento. No se recomiendan los vasoconstrictores tópicos.

Conceptos clave

  • La mayoría de los casos son causados por conjuntivitis.

  • El dolor y la fotofobia verdadera sugieren otros diagnósticos más graves.

  • En pacientes con dolor, es fundamental realizar examen con lámpara de hendidura con tinción de fluoresceína y una tonometría.

  • La persistencia de dolor a pesar de la aplicación de un anestésico local en un paciente con un examen normal con fluoresceína sugiere uveítis anterior, escleritis o glaucoma agudo de ángulo estrecho. No deben omitirse estos diagnósticos.

Recursos en este artículo