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Aspectos generales de la conjuntivitis

Por Melvin I. Roat, MD, FACS, Clinical Associate Professor, Wills Eye Institute, Department of Ophthalmology, Jefferson Medical College, Thomas Jefferson University

Información:
para pacientes

La inflamación conjuntival ocurre normalmente por infección, alergia o irritación. Los síntomas son hiperemia conjuntival, secreción ocular y, según la etiología, malestar y prurito. El diagnóstico es clínico; a veces están indicados los cultivos. El tratamiento depende de la etiología y puede consistir en antibióticos tópicos, antihistamínicos, estabilizadores de los mastocitos y corticoides.

La conjuntivitis infecciosa, normalmente viral o bacteriana, es contagiosa. Pocas veces existen infecciones mixtas o sin patógeno identificable. Numerosas sustancias pueden producir una conjuntivitis alérgica (ver CONJUNTIVITIS ALÉRGICA). La irritación conjuntival no alérgica puede ser el resultado de cuerpos extraños, viento, polvo, humo, gases, vapores químicos y otros tipos de polución ambiental, o a luz ultravioleta intensa de arcos eléctricos, lámparas solares y el reflejo de la nieve.

La conjuntivitis suele ser aguda, aunque tanto en casos infecciosos como alérgicos puede ser crónica. Entre las enfermedades que causan conjuntivitis crónica, se encuentran el ectropión, el entropión, la blefaritis y la dacriocistitis crónica (ver Trastornos palpebrales y lagrimales).

Signos y síntomas

Cualquier causa de inflamación produce lagrimeo o secreción y dilatación vascular conjuntival difusa. La secreción puede hacer que los ojos se peguen por la noche. La secreción espesa puede enturbiar la visión, pero una vez que se elimina la secreción, no debe estar afectada la agudeza visual.

El prurito y la secreción acuosa predominan en la conjuntivitis alérgica (ver CONJUNTIVITIS ALÉRGICA). La quemosis y la hiperplasia papilar también sugieren conjuntivitis alérgica. La irritación o sensación de cuerpo extraño, la fotofobia y la secreción apuntan a la conjuntivitis infecciosa (ver Conjuntivitis viral); la secreción purulenta sugiere una causa bacteriana (ver CONJUNTIVITIS BACTERIANA AGUDA y ver Conjuntivitis de inclusión del adulto). El dolor ocular intenso es propio de la escleritis (ver Escleritis).

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

  • A veces, cultivo

Normalmente, el diagnóstico se hace por la anamnesis y el examen (véase también Características diferenciadoras en la conjuntivitis aguda), que habitualmente incluye examen con lámpara de hendidura con tinción de fluoresceína de la córnea y, si se sospecha glaucoma, medición de la presión intraocular. Es especialmente importante la desinfección meticulosa del equipo que toca el ojo después del examen de los pacientes que podrían tener conjuntivitis.

Otros trastornos pueden producir ojo rojo (ver Ojo rojo). El dolor profundo en el ojo afectado cuando se hace brillar una luz en el ojo no afectado (fotofobia verdadera) no ocurre en la conjuntivitis no complicada y sugiere un trastorno de la córnea o de la uvea anterior. La hiperemia conjuntival periquerática (a veces descrita como rubor ciliar) es producida por vasos profundos, rectos y finos dilatados que irradian de 1 a 3 mm desde el limbo, sin hiperemia importante de las conjuntivas bulbar ni tarsal. El rubor ciliar ocurre con uveítis (ver Aspectos generales de la uveítis), glaucoma agudo (ver Aspectos generales del glaucoma) y algunos tipos de queratitis (ver Enfermedades de la córnea) pero no con la conjuntivitis no complicada.

Perlas y errores

  • Sospechar otra causa de ojos rojos (p. ej., uveítis, glaucoma, queratitis) si los pacientes tienen cierta fotofobia, pérdida de visión, o rubor ciliar y no tienen secreción ni lagrimeo importantes.

La causa de conjuntivitis es sugerida por los hallazgos clínicos. Sin embargo, están indicados los cultivos en los pacientes con síntomas graves, inmunocomprometidos, con un ojo vulnerable (p. ej., después de un trasplante de córnea, en la exoftalmía debida a enfermedad de Graves) o cuando hay una mala respuesta a la terapia inicial.

La diferenciación clínica entre la conjuntivitis infecciosa, viral y bacteriana no es muy precisa. Sin embargo, si la anamnesis y el examen sugieren fuertemente una conjuntivitis viral, es apropiado inicialmente no indicar antibióticos. Los antibióticos pueden ser prescritos más adelante cuando el cuadro clínico cambia o cuando persisten los síntomas.

Características diferenciadoras en la conjuntivitis aguda

Etiología

Secreción/tipo celular

Edema palpebral

Afectación ganglionar

Prurito

Bacteriana

Purulenta/leucocitos polimorfonucleares

Moderado

Habitualmente ninguna

Ninguno

Viral

Células claras/mononucleares

Mínimo

A menudo presente

Ninguno

Alérgica

Clara, mucoide, viscosa/eosinófilos

Moderado a grave

Ninguna

Leve a intenso

Tratamiento

  • Prevenir la propagación

  • Tratamiento de los síntomas

La mayoría de las conjuntivitis infecciosas son muy contagiosas y se transmiten a través de gotitas, fómites e inoculación mano-ojo. Para evitar el contagio, el médico debe lavarse las manos a conciencia y desinfectar el instrumental después de estudiar a un paciente. Los pacientes también deben lavarse las manos cuidadosamente tras tocarse los ojos o las secreciones nasales, así como evitar tocarse el ojo sano después del infectado, compartir toallas o almohadas y nadar en piscinas. Hay que lavar la secreción de los ojos, que deben permanecer sin tapar. Los niños pequeños con conjuntivitis deben faltar el colegio para evitar la diseminación. Las compresas frías aplicadas en los ojos pueden ayudar a aliviar el ardor y el prurito local. Para algunas infecciones se utilizan antibióticos.

Conceptos clave

  • La conjuntivitis ocurre normalmente por infección, alergia o irritación.

  • La conjuntivitis infecciosa es generalmente muy contagiosa.

  • Los hallazgos típicos son enrojecimiento (sin rubor ciliar) y secreción, sin dolor ni pérdida de la visión importantes.

  • El diagnóstico es habitualmente clínico.

  • El tratamiento consiste en medidas para prevenir la propagación y en el tratamiento de la causa (a veces antibióticos).

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