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CONJUNTIVITIS ALÉRGICA

(Conjuntivitis atópica, queratoconjuntivitis atópica, conjuntivitis de la fiebra del heno, conjuntivitis alérgica perenne, conjuntivitis alérgica estacional, queratoconjuntivitis vernal)

Por Melvin I. Roat, MD, FACS, Clinical Associate Professor, Wills Eye Institute, Department of Ophthalmology, Jefferson Medical College, Thomas Jefferson University

Información:
para pacientes

La conjuntivitis alérgica es una inflamación conjuntival aguda, intermitente o crónica, causada normalmente por alérgenos aéreos. Sus síntomas incluyen prurito, lagrimeo, secreción e hiperemia conjuntival. El diagnóstico es clínico. El tratamiento consiste en antihistamínicos tópicos y estabilizadores del mastocito.

Etiología

La conjuntivitis alérgica se debe a una reacción de hipersensibilidad (ver Generalidades de la alergia y la atopia : Tipo I) de tipo I frente a un antígeno específico.

La conjuntivitis alérgica estacional (conjuntivitis de la fiebre del heno) se debe a esporas de hongos o pólenes de árboles, hierbas o arbustos transmitidos por el aire. Tiende a alcanzar su pico en primavera, a final del verano o principio del otoño y desaparece durante los meses invernales, según el ciclo vital de la planta responsable.

La conjuntivitis alérgica perenne (conjuntivitis atópica, queratoconjuntivitis atópica) se debe a ácaros del polvo, caspa de animales u otros alérgenos no estacionales. Estos alérgenos, sobre todo en ambientes domésticos, tienden a causar síntomas durante todo el año.

La queratoconjuntivitis vernal es un tipo más grave de conjuntivitis, de origen más posiblemente alérgico. Es más común en varones de entre 5 y 20 años con antecedentes de eccema, asma o alergias estacionales. La conjuntivitis vernal reaparace típicamente cada primavera y se atenúa en el otoño y en invierno. Muchos niños superan la enfermedad a principios de la vida adulta.

Signos y síntomas

General

Los pacientes aquejan prurito ocular intenso bilateral, hiperemia conjuntival, fotosensibilidad (fotofobia en los casos graves), edema palpebral y secreción acuosa o filamentosa. Es habitual la rinitis concomitante. Muchos pacientes tienen otras enfermedades atópicas como eccema, rinitis alérgica o asma.

Los hallazgos típicos consisten en edema e hiperemia conjuntival y, a menudo, una secreción. La conjuntiva bulbar puede verse translúcida, azulada y engrosada. Son habituales las quemosis y un típico edema blando en el párpado inferior. El prurito crónico puede producir frotamiento palpebral crónico, hiperpigmentación periocular y dermatitis.

Conjuntivitis estacional y perenne

Las papilas finas sobre la conjuntiva tarsal superior le brindan un aspecto aterciopelado. En las formas más graves, pueden aparecer grandes papilas en la conjuntiva tarsal, cicatrización conjuntival y neovascularización y cicatrización corneanas, con pérdida variable de la agudeza visual

Queratoconjuntivitis vernal

Normalmente, la conjuntiva palpebral del párpado superior está afectada, pero la conjuntiva bulbar a veces lo está. En la forma palpebral, aparecen papilas cuadradas, duras, aplanadas y muy compactas y de color rosa pálido o gris en adoquinado, principalmente en la conjuntiva tarsal superior. Las conjuntiva tarsal no afectada tiene un color blanco lechoso. En la forma bulbar (límiba), la conjuntiva periquerática se vuelve hipertrofiada y grisácea. La secreción puede ser pegajosa y mucoide, y contiene numerosos eosinófilos.

En ocasiones, se produce una pequeña pérdida circunscrita de epitelio corneano, que produce dolor y mayor fotofobia. Pueden observarse otros cambios corneanos (p. ej., placas centrales) y depósitos límbicos blancos de eosinófilos (puntos de Trantas).

Diagnóstico

El diagnóstico suele ser clínico. Existen eosinófilos en los frotis conjuntivales, que pueden tomarse de la conjuntiva tarsal superior o inferior; sin embargo, rara vez están indicados.

Tratamiento

  • Medidas sintomáticas

  • Antihistamínicos tópicosde venta libre, AINE, estabilizadores de los mastocitos o una combinación de ellos

  • Corticoides tópicos o ciclosporina para los casos resistentes al tratamiento

La evitación de los alérgenes identificados y el uso de lágrimas artificiales pueden reducir los síntomas y en ocasiones es útil la desensibilización de antígenos. Los colirios de antihistamínicos de venta libre (p. ej., quetotifeno) pueden ser eficaces en casos leves. Cuando estos fármacos son insuficientes, pueden usarse colirios de antihistamínicos con receta (p. ej., olopatadina, bepotastina, alcafladina), AINE (p. ej., quetorolaco) o estabilizadores de los mastocitos (p. ej., pemirolast, nedocromilo, azelastina) por separado o combinados. Los corticoides tópicos (p. ej., colirio de loteprednol, fluorometolona al 0,1%, acetato de prednisolona al 0,12 al 1% 3 veces al día) pueden ser útiles en los casos resistentes al tratamiento. Como los corticoides tópicos pueden exacerbar las infecciones oculares por virus del herpes simple (ver Queratitis por herpes simple), con riesgo de ulceración y perforación y, en el uso prolongado, de glaucoma y cataratas, su administración debe ser iniciada y supervisada por un oftalmólogo. Puede ser útil la ciclosporina tópica.

La conjuntivitis alérgica estacional no suele requerir combinaciones de fármacos ni corticoides tópicos intermitentes.

Conceptos clave

  • La conjuntivitis alérgica es generalmente causada por alérgenos en el aire y puede ser estacional o perenne.

  • Los síntomas tienden a incluir prurito, edema palpebral, secreción viscosa o acuosa, y a veces antecedentes de recurrencia estacional.

  • El diagnóstico es habitualmente clínico.

  • El tratamiento incluye suplementos de lágrimas y agentes tópicos (habitualmente antihistamínicos, vasoconstrictores, AINE, estabilizadores de los mastocitos o una combinación de ellos).

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