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Tumores de las glándulas salivales

Por Bradley A. Schiff, MD, Assistant Professor, Department of Otorhinolaryngology - Head and Neck Surgery, Albert Einstein College of Medicine

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Casi todos los tumores de las glándulas salivales son benignos y aparecen en las glándulas parótidas. El signo más común es la presencia de una masa salival indolora y se evalúa mediante biopsia por aspiración con aguja fina. Pueden ser útiles la TC y la RM. En el caso de tumores malignos, el tratamiento es con resección y radiación. Los resultados a largo plazo se relacionan con el grado del cáncer.

Cerca del 85% de los tumores de las glándulas salivales aparece en las glándulas parótidas, seguido por las submandibulares y las glándulas salivales menores y alrededor del 1% en las glándulas sublinguales. Del 75 al 80% de los tumores son benignos, de crecimiento lento, móviles, indoloros, en general como nódulos solitarios por debajo de la piel o la mucosa. En ocasiones, cuando son quísticos, son blandos, pero con mayor frecuencia son firmes.

Tumores benignos

El tipo más común es un adenoma pleomorfo (tumor mixto). La transformación maligna es posible, lo que da lugar a un carcinoma originado a partir de un adenoma pleomorfo, pero esto suele suceder sólo después de que el tumor benigno ha estado presente durante 15 a 20 años. Si se produce la transformación maligna, las tasas de curación son muy bajas, a pesar de la cirugía y la terapia adyuvante adecuada.

Otros tumores benignos son el adenoma monomorfo, el oncocitoma y el cistadenoma linfomatoso papilar (conocido antes como cilindroma). Estos tumores rara vez recidivan y sólo en contadas ocasiones sufren transformación maligna.

Tumores malignos de las glándulas salivales

Los tumores malignos son menos frecuentes y se caracterizan por un crecimiento rápido o brusco. Son firmes, nodulares y pueden estar adheridos a los tejidos adyacentes, a menudo con límites mal definidos. Con frecuencia causan dolor y compromiso nervioso. Por último, pueden ulcerar la piel o la mucosa que las recubre o pueden invadir los tejidos adyacentes. La cirugía, seguida por radioterapia, es el tratamiento de elección para la enfermedad resecable. En la actualidad, no hay quimioterapia eficaz para el cáncer salival.

El carcinoma mucoepidermoide es el cáncer más frecuente de las glándulas salivales; suele afectar a personas de 20 a 60 años. Puede aparecer en cualquier glándula salival, a menudo en una glándula salival menor del paladar, o en la profundidad del hueso, a menudo en la pared de un quiste dentario. Los carcinomas epidermoides de grado intermedio o alto pueden producir metástasis en los linfáticos regionales que deben tratarse con resección quirúrgica o radioterapia posoperatoria.

El carcinoma adenoide quístico (cilindroma) es el tumor maligno más frecuente de las glándulas salivares menores (y de la tráquea). Es la transformación maligna de crecimiento lento de un cilindroma benigno, un tumor mucho más frecuente. Su incidencia máxima es entre los 40 y 60 años; los síntomas consisten en dolor intenso y, a menudo, parálisis del nervio facial. Tiene propensión a la invasión y diseminación perineural, que puede extenderse varios centímetros de la masa tumoral principal. La diseminación linfática no es un rasgo habitual de este tumor, de modo que el tratamiento ganglionar electivo es menos frecuente. Si bien las tasas de supervivencia a los 5 y a los 10 años son bastante buenas, las tasas a los 15 y a los 20 años son malas; la mayoría de los pacientes desarrollan metástasis a distancia. Las metástasis pulmonares son frecuentes, aunque los pacientes pueden vivir bastante tiempo con ellas.

El carcinoma de células acinares es un tumor frecuente de la glándula parótida que afecta a personas de 40 a 60 años. Este carcinoma tiene una evolución más silenciosa, con una incidencia multifocal.

El carcinoma extumor mixto es un adenocarcinoma que se origina a partir de un tumor mixto benigno preexistente. Sólo el elemento carcinomatoso produce metástasis.

Signos y síntomas

La mayoría de los tumores benignos y malignos se manifiestan como una masa indolora. Sin embargo, los tumores malignos pueden invadir nervios y causar dolor localizado o regional, adormecimiento, parestesias, causalgia o pérdida de la función motora.

Diagnóstico

  • Biopsia

  • TC y RM para la extensión de la enfermedad

La TC y la RM localizan el tumor y describen su extensión. La biopsia confirma el tipo celular. Puede estar indicada la búsqueda de la diseminación a ganglios regionales o metástasis a distancia en el pulmón, el hígado, el hueso o el cerebro antes de elegir la modalidad terapéutica.

Tratamiento

  • Cirugía, a veces más radioterapia

El tratamiento de los tumores benignos es la cirugía. La tasa de recidiva es elevada cuando la resección es incompleta.

El tratamiento del carcinoma mucoepidermoide consiste en la resección amplia y la radiación posoperatoria. La tasa de supervivencia a los 5 años es del 95% para el tumor de bajo grado, que afecta sobre todo a las células mucosas, y del 50% para el tipo de alto grado, que afecta sobre todo a las células epidermoides. El tratamiento del carcinoma adenoide quístico es la extirpación quirúrgica amplia, pero es frecuente la recidiva local. Es probable que aparezcan metástasis pulmonares y lleve a la muerte, aunque muchos años a una década o más después del diagnóstico inicial y el tratamiento. El pronóstico del carcinoma de células acinares es favorable tras la resección amplia. Todas las cirugías están diseñadas a respetar el nervio facial, que sólo es sacrificado en casos de que el tumor lo comprometa directamente.

Conceptos clave

  • Sólo alrededor del 20 al 25% de los tumores de las glándulas salivales son malignos; la glándula parótida es la más comúnmente afectada.

  • Los cánceres son firmes, nodulares y pueden estar adheridos a los tejidos adyacentes; con frecuencia presentan dolor y afección nerviosa (que produce entumecimiento y/o debilidad).

  • Se debe hacer biopsia y, si se confirma el cáncer, TC y RM .

  • Tratar con cirugía, a veces acompañada de radioterapia.