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Trastorno de síntomas somáticos

Por Joel E. Dimsdale, MD, Professor Emeritus, Department of Psychiatry, University of California, San Diego

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para pacientes

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Trastorno de síntomas somáticos se caracteriza por múltiples síntomas físicos persistentes que están asociados con pensamientos, sentimientos y comportamientos excesivos e inadaptados relacionados con esos síntomas. Los síntomas no se producen o simulan intencionadamente y pueden acompañar o no a una enfermedad médica conocida. El diagnóstico se basa en antecedentes del paciente y ocasionalmente de su familia. El tratamiento se centra en el establecimiento de una relación consistente de apoyo entre el médico y el paciente que evite la exposición del paciente a estudios diagnósticos y tratamientos innecesarios.

Algunos trastornos somáticos anteriormente diferenciados: trastorno de somatización, trastorno somatomorfo no diferenciado, hipocondriasis, trastorno de dolor somatomorfo, ahora son considerados trastornos de síntomas somáticos. Todos tienen características comunes.

Los síntomas pueden o no estar asociados con otro problema médico; los síntomas ya no tienen que ser médicamente inexplicables. A veces los síntomas son sensaciones o molestias corporales normales que no significan un trastorno grave.

Los pacientes generalmente no son conscientes de su problema mental subyacente y creen que tienen enfermedades físicas, por lo que es típico que continúen presionando a los médicos para que prescriban pruebas y tratamientos adicionales o repetitivos incluso luego de que los resultados de una evaluación detallada fueran negativos.

Signos y síntomas

Las recurrentes quejas físicas generalmente comienzan antes de los 30 años; la mayoría de los pacientes tienen múltiples síntomas somáticos, pero algunos tienen sólo un síntoma grave, por lo general el dolor. La gravedad puede fluctuar, pero los síntomas persisten y rara vez remiten durante un período prolongado. Los síntomas en sí o la preocupación excesiva sobre ellos es angustiante o interrumpe la vida cotidiana. Algunos pacientes desarrollan una depresión franca.

Cuando el trastorno de síntomas somáticos acompaña a otro trastorno médico, los pacientes reaccionan por demás a las implicaciones de la enfermedad médica; por ejemplo, los pacientes que han tenido una total recuperación física de un infarto de miocardio sin complicaciones pueden continuar comportándose como inválidos o constantemente preocuparse de tener otro infarto.

Ya sea que los síntomas están relacionados con otro trastorno médico o no, los pacientes se preocupan excesivamente de los síntomas y sus posibles consecuencias catastróficas y es muy difícil convencerlos de lo contrario. Estos intentos se suelen interpretar como que el médico no toma en serio sus síntomas.

Las preocupaciones sobre la salud a menudo asumen un papel central y a veces ocupan todo el tiempo del paciente. Los pacientes están muy preocupados por su salud y con frecuencia son inusualmente sensibles a los efectos adversos de los medicamentos.

Puede afectarse cualquier parte del cuerpo y los síntomas específicos y su frecuencia varían entre las distintas culturas. Cualesquiera sean las manifestaciones, la esencia del trastorno de síntomas somáticos se basa en los pensamientos, sentimientos o comportamientos excesivos o inadaptados del paciente en respuesta a los síntomas. Por ejemplo, los pacientes que se recuperan de un infarto de miocardio sin complicaciones pueden llegar a estar convencidos de que su pronóstico es grave y pueden experimentar una ansiedad desproporcionada.

Los pacientes pueden volverse dependientes de los otros, demandan ayuda y apoyo emocional y se enojan cuando sienten que no se cubren sus necesidades. También pueden amenazar con suicidarse o intentar hacerlo. A menudo no están satisfechos con su asistencia médica y, típicamente, van de un médico a otro o buscan tratamiento en varios médicos a la vez.

La intensidad y la persistencia de los síntomas refleja el importante deseo de ser atendido del paciente. Los síntomas le ayudan a evitar sus responsabilidades pero también pueden prevenir el placer y actúan como castigo, lo que indica sentimientos subyacentes de ser despreciable y culpable.

Diagnóstico

  • Habitualmente, criterios clínicos

Los síntomas deben ser muy molestos o perjudiciales para la vida diaria y deben estar relacionados con al menos uno de los siguientes:

  • Pensamientos desmedidos y persistentes acerca de la gravedad de los síntomas

  • Una alta y persistente ansiedad por la salud o los síntomas

  • Excesivo tiempo y energía dedicados a los síntomas o problemas de salud

Como primer paso, los médicos indagan sobre todos los antecedentes (a veces consultan a miembros de la familia) y hacen un examen a fondo y con frecuencia pruebas para determinar si la causa es un trastorno médico. Como los pacientes con el trastorno de síntomas somáticos pueden desarrollar trastornos físicos concurrentes, los exámenes y las pruebas apropiadas también deben realizarse cuando los síntomas sufren cambios significativos o cuando aparecen signos objetivos. Sin embargo, una vez que un trastorno médico ha sido claramente descartado o un trastorno leve ha sido identificado y tratado, los médicos deben evitar la repetición de pruebas; los pacientes rara vez se tranquilizan con los resultados negativos y pueden interpretar las pruebas continuas como una confirmación de que el médico no está seguro que el diagnóstico sea benigno.

El trastorno de ansiedad por enfermedad (ver Trastorno de ansiedad por enfermedad) tiene manifestaciones similares, excepto que los síntomas físicos están ausentes o son mínimos. El trastorno de síntomas somáticos se distingue del trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de conversión y la depresión mayor por el predominio, la multiplicidad y la persistencia de los síntomas físicos y el acompañamiento de pensamientos, sentimientos y comportamientos excesivos.

Tratamiento

  • Terapia cognitivo-conductual

Los pacientes, incluso aquellos que tienen una relación satisfactoria con un médico de atención primaria, son derivados generalmente a un psiquiatra. El tratamiento farmacológico de los trastornos mentales concurrentes (p. ej., depresión) puede ayudar; sin embargo, la intervención principal es la psicoterapia, especialmente la terapia cognitivo-conductual. Los pacientes también se benefician de una relación de apoyo con un médico de atención primaria, que coordine toda la atención médica, provea alivio sintomático, los evalúe regularmente y los proteja de pruebas y procedimientos innecesarios.