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Enfermedad por berilio

(Beriliosis)

Por Lee S. Newman, MD, MA, Professor;Director, Colorado School of Public Health and School of Medicine, University of Colorado at Denver;Center for Worker Health and Environment and NIOSH Mountain and Plains ERC

Información:
para pacientes

Las enfermedades por berilio aguda y crónica son causadas por la inhalación de polvo o vapores provenientes de compuestos y productos de berilio. La enfermedad aguda es, en la actualidad, rara; la enfermedad crónica se caracteriza por la formación de granulomas en todo el cuerpo, sobre todo en los pulmones, los ganglios linfáticos intratorácicos y la piel. La beriliosis crónica causa disnea progresiva, tos y astenia. El diagnóstico se basa en los antecedentes, la prueba de proliferación de linfocitos con berilio y la biopsia. El tratamiento es con corticoides.

Etiología

La exposición al berilio es una causa frecuente, si bien poco reconocida, de enfermedad en muchas industrias, como la minería y la extracción de berilio, la producción de aleaciones, la fabricación de máquinas con aleaciones metálicas, la electrónica, las telecomunicaciones, la fabricación de armas nucleares, la defensa, las industrias aeronáutica, automotriz, aeroespacial y el reciclado de chatarra, de ordenadores y componentes electrónicos. Hasta pequeñas cantidades de berilio pueden ser tóxicas y es común que el elemento se agregue a muchas aleaciones de cobre, aluminio, níquel y magnesio, pero en general los trabajadores no suelen estar advertidos de su exposición y sus riesgos.

Fisiopatología

La beriliosis aguda es una neumonitis química que produce infiltrados inflamatorios parenquimatosos difusos y edema intraalveolar inespecífico. Pueden verse afectados otros tejidos (p. ej., la piel, la conjuntiva). En la actualidad, es rara porque la mayoría de las industrias han reducido los niveles de exposición, pero entre 1940 y 1970 era frecuente y muchos casos progresaron desde la enfermedad aguda a la crónica.

La beriliosis crónica sigue siendo una enfermedad frecuente en las industrias que usan berilio y sus aleaciones. Difiere de la mayoría de las neumoconiosis en que es una enfermedad de hipersensibilidad mediada por células. El berilio es presentado a los linfocitos T CD4+ T por las células presentadoras de antígeno, principalmente en las moléculas HLA-DP. A su vez, los linfocitos T presentes en la sangre, los pulmones u otros órganos reconocen el berilio, proliferan y forman clones de linfocitos T. Entonces, estos clones liberan citocinas proinflamatorias, como factor de necrosis tumoral α, IL-2 e interferón-γ. Estas citocinas amplifican la respuesta inmunitaria y esto da lugar a la formación de infiltrados de células mononucleares y granulomas no caseificantes en los órganos específicos en los que se ha depositado berilio. En promedio, alrededor del 2 al 6% de las personas expuestas al berilio desarrollan sensibilización (definida por la proliferación de linfocitos de sangre contra las sales de berilio in vitro); la mayoría presenta luego la enfermedad. En ciertos grupos de alto riesgo, como los operarios que manipulan metales y aleaciones de berilio, la prevalencia de la beriliosis crónica es > 17%. Los trabajadores con exposiciones indirectas, como secretarias y guardias de seguridad, también desarrollan la sensibilización y la enfermedad, pero a tasas más bajas. La consecuencia anatomopatológica típica es una reacción granulomatosa difusa pulmonar, hiliar y de los ganglios mediastínicos que es histológicamente indistinguible de la sarcoidosis. También puede observarse la formación temprana de granulomas de células mononucleares y gigantes. Cuando se toman células de los pulmones mediante lavado durante una broncoscopia se encuentran muchos linfocitos. Estos linfocitos T proliferan cuando se los expone al berilio in vitro, como sucede con las células de la sangre (un estudio conocido como prueba de proliferación de linfocitos con berilio).

Signos y síntomas

Los pacientes con beriliosis crónica suelen tener disnea, tos, pérdida de peso y un patrón radiográfico torácico variable, típicamente muestra opacidades nodulares en las zonas pulmonares media y superior, a menudo con adenopatías hiliares y mediastínicas. Los pacientes refieren disnea de esfuerzo lenta y progresiva, tos, dolor torácico, pérdida de peso, sudores nocturnos y astenia. Los síntomas pueden desarrollarse en el transcurso de meses de la primera exposición o > 40 años después de ella haber cesado. Algunas personas permanecen asintomáticas.

Diagnóstico

  • Prueba de proliferación de linfocitos con berilio (mediante el empleo de células de sangre periférica o de lavado broncoalveolar)

  • Radiografía de tórax o TC

El diagnóstico depende de los antecedentes de exposición, las manifestaciones clínicas apropiadas y una prueba anormal de proliferación de linfocitos con berilio en sangre o en el lavado broncoalveolar. Como esta prueba realizada en el lavado broncoalveolar es muy sensible y específica, ayuda a distinguir la beriliosis crónica de la sarcoidosis y otras formas de enfermedad pulmonar difusa. La radiografía de tórax puede ser normal o mostrar infiltrados difusos que pueden ser nodulares, reticulares o con aspecto nebuloso en vidrio esmerilado, a menudo con adenopatías hiliares similares al patrón observado en la sarcoidosis. También hay un patrón miliar. La TC de alta resolución (de cortes finos) es más sensible que la radiografía, aunque existen casos de enfermedad comprobada por biopsia en personas con resultados normales en los estudios por imágenes.

Pronóstico

La beriliosis aguda puede ser mortal, si bien el pronóstico suele ser excelente, salvo que se produzca la progresión a una enfermedad crónica. La beriliosis crónica a menudo produce la pérdida progresiva de la función respiratoria. Las alteraciones tempranas consisten en obstrucción del flujo de aire y disminución de la oxigenación en los gases en sangre arterial en reposo y durante la prueba de esfuerzo. Más tarde aparece una disminución de la capacidad de difusión del monóxido de carbono (DLco) y restricción. La hipertensión pulmonar y la insuficiencia ventricular derecha aparecen en alrededor del 10% de los casos, con muerte por cor pulmonale. La sensibilización al berilio progresa a la beriliosis crónica a un ritmo de alrededor de 6%/año después de la detección inicial a través de los programas de vigilancia médica en el lugar de trabajo. Los nódulos subcutáneos granulomatosos causados por la inoculación con polvo o astillas de berilio suelen persistir hasta que se extirpan.

Tratamiento

  • Corticoides

  • En la beriliosis aguda, a veces ventilación mecánica

  • En la beriliosis crónica, a veces terapia con O2, rehabilitación pulmonar y tratamiento para la insuficiencia ventricular derecha

  • En la beriliosis crónica terminal, en ocasiones trasplante de pulmón

En la enfermedad aguda, los pulmones a menudo se hacen edematosos y hemorrágicos. La ventilación mecánica es necesaria en los pacientes graves.

Algunos pacientes con beriliosis crónica nunca requieren tratamiento porque la enfermedad progresa con relativa lentitud. Cuando es necesario, el tratamiento se realiza con corticoides, que disminuyen los síntomas y mejoran la oxigenación. En general, el tratamiento se inicia sólo en pacientes con síntomas importantes y evidencia de intercambio gaseoso anormal o de una disminución acelerada de la función pulmonar o de la oxigenación. En pacientes sintomáticos con función pulmonar anormal, se administra prednisona, de 40 a 60 mg 1 vez aldía o día por medio VO durante 3 a 6 meses. Luego se vuelven a evaluar la fisiología pulmonar y el intercambio de gases para documentar la respuesta al tratamiento y la dosis se disminuye gradualmente a la dosis más baja que mantenga la mejoría sintomática y objetiva (en general, 10 a 15 mg por vía oral una vez al día o día por medio). En general, se precisa tratamiento de por vida con corticoides. Hay evidencia anecdótica de que el agregado de metotrexato (10 a 25 mg VO 1 vez alsemana) reduce la necesidad de corticoides como en la sarcoidosis.

Es rara la remisión espontánea de la beriliosis crónica. En pacientes con enfermedad terminal, el trasplante de pulmón puede salvar la vida. Otras medidas sintomáticas, como terapia con O2, rehabilitación pulmonar y fármacos para el tratamiento de la insuficiencia ventricular derecha, se utilizan según sea necesario.

Prevención

La supresión del polvo industrial es la base para prevenir la exposición al berilio. La exposición debe reducirse a niveles tan bajos como sea razonablemente posible –de preferencia, más de 50 veces por debajo de las normas vigentes de la Occupational Safety and Health Administration (OSHA)– para reducir el riesgo de sensibilización y la enfermedad crónica por berilio. Para todos los trabajadores expuestos, incluso aquellos con contacto indirecto, se recomienda la vigilancia médica mediante la prueba de proliferación de linfocitos con berilio en sangre y la radiografía de tórax. Tanto la beriliosis aguda como la crónica deben reconocerse con prontitud, y los trabajadores afectados deben ser retirados de una exposición posterior al berilio.

Conceptos clave

  • La beriliosis es poco reconocida y afecta a los trabajadores en muchas industrias.

  • Considerar la TC de alta resolución y la prueba de proliferación de linfocitos con berilio (mediante el empleo de células de sangre periférica o de lavado broncoalveolar) para confirmar el diagnóstico.

  • Tratar a los pacientes sintomáticos con corticosteroides.

  • La prevención implica la supresión del polvo de berilio y la vigilancia de los trabajadores expuestos.