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Mesotelioma

Por Lee S. Newman, MD, MA, Professor;Director, Colorado School of Public Health and School of Medicine, University of Colorado at Denver;Center for Worker Health and Environment and NIOSH Mountain and Plains ERC

Información:
para pacientes

El mesotelioma pleural es el único cáncer pleural conocido y en casi todos los casos es causado por la exposición al amianto. El diagnóstico se basa en los antecedentes y los hallazgos en la radiografía de tórax o la TC y en la biopsia de tejido. El tratamiento es sintomático, puede requerir cirugía, quimioterapia o ambas.

El amianto es una familia de silicatos naturales cuyas propiedades estructurales y de resistencia al calor lo hace útil para su inclusión en los materiales de construcción y de la construcción naval, frenos de automóvil y algunos productos textiles. El crisotilo (una fibra serpentina), la crocidolita y la amosita (anfíboles o fibras rectas) son los 3 tipos principales de amianto que causan enfermedad.

Los trabajadores de asbestos tienen hasta un 10% riesgo de desarrollar mesotelioma, con una latencia promedio de 30 años. El riesgo es independiente del hábito de fumar. El mesotelioma puede extenderse localmente o metastatizar en los ganglios mediastínicos e hiliares, pericardio, diafragma, peritoneo, hígado, glándulas suprarrenales o los riñones, y rara vez en la túnica vaginal de los testículos.

Signos y síntomas

Los pacientes suelen presentar disnea y dolor torácico no pleurítico. Los síntomas generales son infrecuentes en el momento de la presentación. La invasión de la pared torácica y otras estructuras adyacentes puede causar dolor intenso, ronquera, disfagia, síndrome de Horner, plexopatía braquial o ascitis.

Diagnóstico

  • Radiografía de tórax

  • Citología del líquido pleural o biopsia pleural

  • A veces, cirugía toracoscópica asistida por video (CTAV) o toracotomía

  • Estadificación con TC de tórax, mediastinoscopia y RM o, a veces, con PET y broncoscopia

La forma pleural del mesotelioma, que representa > 90% de los casos (el otro 10% son mesoteliomas pericárdicos y peritoneales), aparece en la radiografía como un engrosamiento pleural difuso, unilateral o bilateral, que parece cubrir los pulmones, lo que suele producir la atenuación de los ángulos costofrénicos. Hay derrames pleurales en el 95% de los casos y suelen ser unilaterales, grandes y hemorrágicos. El diagnóstico se basa en la citología del líquido pleural o la biopsia pleural. Los niveles elevados de hialuronidasa en el líquido pleural son indicativos, pero no diagnósticos de mesotelioma. Si el diagnóstico es incierto después de estos procedimientos, se realiza la biopsia por CTAV o toracotomía. Están estudiándose las proteínas solubles relacionadas con la mesotelina liberadas en el suero por las células mesoteliales como posibles marcadores tumorales para la detección y la monitorización de la enfermedad, pero la tasa de falsos positivos puede limitar su eficacia.

La estadificación se realiza con la TC de tórax, la mediastinoscopia y la RM. La sensibilidad y la especificidad de la RM y la TC son comparables, aunque la RM es útil para determinar la extensión del tumor en la columna o la médula espinal. La PET tiene mejor sensibilidad y especificidad para distinguir el engrosamiento pleural benigno del maligno. La broncoscopia debe hacerse para descartar cánceres de pulmón endobronquiales coexistentes.

Pronóstico

El mesotelioma sigue siendo un cáncer incurable y la supervivencia a largo plazo es baja. Puede considerarse la cirugía para extirpar la pleura, el pulmón homolateral, el nervio frénico, el hemidiafragma y el pericardio, combinada con quimioterapia o radioterapia, aunque no cambia sustancialmente el pronóstico ni el tiempo de supervivencia. Ningún tratamiento La mediana de supervivencia desde el momento del diagnóstico es de 9 a 12 meses, dependiendo de la localización y el tipo celular. Algunos pacientes, en general los más jóvenes con menor duración de los síntomas, tienen un pronóstico más favorable, a veces sobreviven varios años después del diagnóstico.

Tratamiento

  • Terapia de soporte

  • Pleurodesis o pleurectomía para los derrames pleurales y el alivio de la disnea

  • Analgesia con opiáceos y algunas veces radioterapia

  • Quimioterapia para la reducción del tumor y el alivio de los síntomas

  • Tratamientos experimentales

El objetivo principal del tratamiento consiste en las medidas sintomáticas y el alivio del dolor y de la disnea. Dado el carácter difuso de la enfermedad, la radioterapia suele ser inadecuada salvo para tratar el dolor localizado o las metástasis en el trayecto de la aguja. No suele utilizarse para el tratamiento del dolor en la raíz del nervio. La pleurodesis y la pleurectomía pueden utilizarse para ayudar a reducir la disnea causada por los derrames pleurales. La analgesia adecuada es importante pero difícil de lograr. Por lo general, se utilizan los opiáceos, administrados por vía transdérmica o a través de catéteres epidurales permanentes.

Debido a que la morbilidad y la mortalidad son altas con la neumonectomía extrapleural, se están utilizando cada vez más la pleurectomía y decorticación si todo el tumor macroscópicamente visible puede ser eliminado. Sin embargo, la resección quirúrgica completa generalmente no es factible. Las terapias no quirúrgicas incluyen la quimioterapia (p. ej., con pemetrexed y un compuesto de platino) y la terapia de radiación. La quimioterapia puede aliviar los síntomas en la mayoría de los casos y a veces disminuye el tamaño del tumor. Las terapias de una sola modalidad no prolongan la supervivencia. El efecto general de los tratamientos multimodales y la contribución de cada variante no han sido establecidas. Los tratamientos bajo investigación incluyen la inmunoterapia, terapia génica, la terapia fotodinámica y la quimioterapia intrapleural hipertérmica.

Conceptos clave

  • El mesotelioma está casi siempre relacionado con el asbesto y es pleural en > 90% de los casos.

  • La mediana de supervivencia desde el momento del diagnóstico es de 9 a 12 meses, y la curación no es posible.

  • El tratamiento se centra en medidas sintomáticas, pero muchos tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos están bajo investigación.

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