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Prueba de esfuerzo

Por James M. O’Brien, Jr., MD, MSc, Associate Professor, Center for Critical Care, Division of Pulmonary, Allergy, Critical Care and Sleep Medicine, The Ohio State University Medical Center

Información:
para pacientes

Las 2 formas más comunes de prueba de esfuerzo que se utilizan para evaluar los trastornos pulmonares son la prueba de la marcha durante 6 minutos y la prueba de esfuerzo cardiopulmonar completa.

Prueba de la marcha durante 6 minutos

Esta sencilla prueba mide la distancia máxima que puede caminar un paciente a su propio paso en 6 minutos. La prueba evalúa la capacidad funcional global, pero no proporciona información específica sobre los aparatos y sistemas individuales implicados en la capacidad del esfuerzo (es decir, cardíaco, pulmonar, hemático, musculoesquelético). Tampoco evalúa el esfuerzo del paciente. Esta prueba se utiliza para la evaluación preoperatoria y posoperatoria de pacientes que sufren trasplante pulmonar y cirugía con reducción del volumen pulmonar, para monitorizar la respuesta a intervenciones terapéuticas y rehabilitación pulmonar y para predecir la morbimortalidad en pacientes con trastornos vasculares cardíacos y pulmonares.

Prueba de esfuerzo cardiopulmonar (PECP)

Esta prueba computarizada proporciona un análisis continuo (respiración a respiración) del intercambio gaseoso respiratorio y de la función cardíaca en reposo y durante un período de ejercicio, la intensidad a la cual se aumenta de manera progresiva hasta que los síntomas limitan la realización de la prueba. Se recoge información acerca del flujo de aire, el consumo de O2, la producción de CO2 y la frecuencia cardíaca y se utiliza para computar otras variables; también se toman muestras para el análisis de gases en sangre arterial. El ejercicio se realiza en una cinta sin fin o en un cicloergómetro; puede ser preferible utilizar este último porque es posible medir directamente la tasa de trabajo y porque la prueba está menos afectada por la obesidad.

La PECP determina sobre todo si el paciente tiene capacidad de esfuerzo máximo (VO2máx) normal o reducido y, si es así, sugiere las causas probables. La PECP se utiliza para definir qué aparatos y sistemas contribuyen a los síntomas del paciente de disnea al esfuerzo e intolerancia al ejercicio y en qué magnitud. La prueba también es más sensible para detectar enfermedad temprana o subclínica que otras pruebas menos exhaustivas que se realizan en reposo. Ejemplos de sus aplicaciones son

  • Evaluación de la capacidad de esfuerzo para detectar una discapacidad

  • Evaluación preoperatoria

  • Determinación de si los síntomas de disnea provienen de problemas cardíacos o pulmonares en pacientes que tienen trastornos de ambos aparatos

  • Selección de candidatos para trasplante cardíaco

  • Evaluación del pronóstico en trastornos seleccionados (p. ej., cardiopatía, trastornos vasculares pulmonares y fibrosis quística)

La PECP también puede ayudar a medir las respuestas a intervenciones terapéuticas y orientar la prescripción de ejercicios en programas de rehabilitación. En el seguimiento de la respuesta al tratamiento o a la progresión de la enfermedad, una PECP en estado estable que implique al menos 6 minutos de trabajo constante al 50 a 70% de la tasa de trabajo máximo alcanzado durante una PECP máxima puede ser más útil que una PECP máxima progresiva. La evaluación repetida en esta tasa de trabajo en el tiempo proporciona datos comparables y es sensible a la mejoría o el deterioro de la función cardiopulmonar.

Durante la PECP, se evalúan varias variables y no hay una única que sea diagnóstica de una causa para la limitación del esfuerzo. Por el contrario, se utiliza un enfoque integrado que incluye datos clínicos, tendencias durante el ejercicio y reconocimiento de los patrones subyacentes de las respuestas fisiológicas.