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Tumores de la pared torácica

Por Anne S. Tsao, MD, Director, Mesothelioma Program; Director, Thoracic Chemo-radiation Program, Department of Thoracic/Head & Neck Medical Oncology, Division of Cancer Medicine, University of Texas M.D. Anderson Cancer Center

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Los tumores de la pared torácica son tumores benignos o malignos que pueden interferir con la función pulmonar.

Los tumores primarios de la pared torácica representan el 5% de todos los tumores torácicos y 1 a 2% de todos los tumores primarios. Casi la mitad son benignos; los más frecuentes son osteocondromas, condromas y displasia fibrosa. Existe una amplia variedad de tumores malignos de la pared torácica. Más de la mitad se debe a metástasis de órganos distantes o invasión directa de las estructuras adyacentes (mama, pulmón, pleura, mediastino). Los tumores primarios malignos más comunes que derivan de la pared torácica son sarcomas; cerca del 45% procede de los tejidos blandos y el 55% se origina del tejido cartilaginoso u óseo. Los condrosarcomas son los sarcomas óseos primarios de la pared torácica más comunes y se originan en la porción anterior de las costillas y, con menor frecuencia, del esternón, la escápula o la clavícula. Otros tumores óseos incluyen osteosarcoma y tumores malignos de células pequeñas (p. ej., sarcoma de Ewing, tumor de Askin). Los tumores malignos primarios de los tejidos blandos más frecuentes son los fibrosarcomas (tumores desmoides, neurofibrosarcomas) e histiocitomas fibrosos malignos. Otros tumores primarios son condroblastomas, osteoblastomas, melanomas, linfomas, rabdomiosarcomas, linfangiosarcomas, mieloma múltiple y plasmocitomas.

Signos y síntomas

Los tumores de los tejidos blandos de la pared torácica a menudo se manifiestan como una masa localizada sin otros síntomas. Algunos pacientes tienen fiebre. En general, los pacientes no tienen dolor hasta que el tumor está avanzado. Por el contrario, los tumores primarios cartilaginosos y óseos a menudo son dolorosos.

Diagnóstico

Los pacientes con tumores de la pared torácica requieren radiografía de tórax, TC, RM y, a veces, PET–TC para determinar el sitio original y la extensión del tumor y si el mismo es un tumor primario de la pared torácica o una metástasis. La biopsia y la evaluación histológica confirman el diagnóstico.

Pronóstico

El pronóstico varía según el tipo de cáncer, la diferenciación celular y el estadio; las conclusiones firmes son pocas por la baja incidencia de cualquiera de estos tumores. Los sarcomas fueron los mejor estudiados, y los sarcomas primarios de la pared torácica tienen una supervivencia informada a los 5 años del 17%. La supervivencia es mejor en los estadios más tempranos.

Tratamiento

  • Cirugía

  • A veces, combinación de quimioterapia, radioterapia y cirugía

La mayoría de los tumores de la pared torácica se tratan con resección quirúrgica y reparación. Para la reparación, a menudo se utiliza una combinación de colgajos miocutáneos y materiales protésicos. La presencia de un derrame pleural maligno es una contraindicación para la resección quirúrgica. Además, en los casos de mieloma múltiple o plasmocitoma aislado, la quimioterapia y la radioterapia deben ser el tratamiento primario. Los tumores malignos de células pequeñas, como el sarcoma de Ewing y el tumor de Askin, deben tratarse con un enfoque multimodal que combine la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía. En casos de metástasis en la pared torácica de tumores distantes, se recomienda sólo una resección paliativa de la pared cuando las opciones no quirúrgicas no logran aliviar los síntomas.