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Glomerulosclerosis focal segmentaria

Por Navin Jaipaul, MD, MHS, Associate Professor of Medicine;Chief, Nephrology, Loma Linda University School of Medicine;VA Loma Linda Healthcare System

Información:
para pacientes

La glomerulosclerosis focal segmentaria es la esclerosis mesangial diseminada (segmentaria) que comienza en algunos glomérulos pero no en todos (focal), y finalmente afecta a todos ellos. A menudo suele ser idiopática, pero puede ser secundaria al abuso de heroína o de otras drogas, la infección por HIV, la obesidad, la anemia falciforme, la enfermedad ateroembólica o la pérdida de nefronas (en la nefropatía por reflujo o en la nefrectomía subtotal). Se manifiesta principalmente en la adolescencia, pero también en adultos jóvenes y la mediana edad. Los pacientes tienen un inicio lento de proteinuria, hematuria leve, hipertensión y azoemia. El diagnóstico se confirma con una biopsia renal. El tratamiento se realiza con inhibición de la angiotensina y, para los casos idiopáticos, corticoides y a veces fármacos citotóxicos.

En la actualidad, la glomerulosclerosis focal segmentaria (GSFS) es la causa más común de síndrome nefrótico idiopático (o primario) en adultos en los Estados Unidos (ver Generalidades del síndrome nefrótico). Es especialmente común en varones de raza negra. Aunque en general es idiopática, puede aparecer también asociada con otros factores (GSFS secundaria), entre ellos, drogas o fármacos (como heroína, litio, interferón alfa, pamidronato, ciclosporina, o AINE que causan nefropatía por analgésicos), enfermedad ateroembólica que afecta los riñones, obesidad, infección por HIV (ver Nefropatía asociada con el HIV) y trastornos que causan pérdida de las nefronas (nefropatía por reflujo, nefrectomía subtotal, disgenesia renal). Existen casos familiares.

En la GSFS, como están defectuosas las barreras para la ultrafiltración tanto por carga como por tamaño, la proteinuria es típicamente no selectiva y afecta a las proteínas de alto peso molecular (como las inmunoglobulinas), así como a la albúmina. Los riñones tienden a ser pequeños.

Signos y síntomas

Los pacientes con GSFS en general se presentan con proteinuria marcada, hipertensión, disfunción renal o edema; sin embargo, a veces la proteinuria asintomática, fuera del rango nefrótico, es el único signo. A veces aparece una hematuria microscópica.

Diagnóstico

  • Biopsia renal, cuando sea posible, con inmunotinción y microscopia electrónica

Se sospecha GSFS en pacientes con síndrome nefrótico, proteinuria o disfunción renal sin una causa evidente, en especial en aquellos que tienen trastornos o consumen drogas o fármacos asociados con esta patología.

Se realiza un análisis de orina, se determinan las concentraciones de nitrógeno ureico en sangre y creatinina sérica, y se mide la excreción de proteínas urinarias en 24 horas. El diagnóstico se confirma con una biopsia renal, que muestra hialinización focal y segmentaria del glomérulo; a menudo, la inmunotinción muestra depósitos de IgM y complemento (C3) en un patrón nodular y granular grosero. El microscopio electrónico permite observar un borramiento difuso de los pedicelos en los casos idiopáticos, pero puede mostrar borramiento en parches en los casos secundarios. Puede ser visible una esclerosis global, junto con atrofia secundaria de los glomérulos. La biopsia puede arrojar resultados falsos negativos si la muestra no incluye las zonas con anomalías focales.

Pronóstico

El pronóstico es malo. Hay remisiones espontáneas en menos del 10% de los casos. Más del 50% de los pacientes presenta insuficiencia renal dentro de los 10 años; en un 20% de ellos, la enfermedad renal terminal se produce dentro de los 2 años a pesar del tratamiento, y es más probable si los pacientes tienen una fibrosis tubulointersticial importante. El trastorno progresa más rápidamente en los adultos que en los niños. La presencia de esclerosis segmentaria de forma consistente en el polo glomerular donde se origina el túbulo (lesión de la punta) puede predecir una mejor respuesta a la terapia con corticoides. Otra variante, en la cual las paredes de los capilares están colapsadas o replegadas (GSFS colapsante, que se asocia típicamente con el abuso de drogas IV o la infección por HIV), indica un cuadro más grave y una progresión rápida a la insuficiencia renal. El embarazo puede exacerbar la GSFS.

La GSFS puede reaparecer después del trasplante renal; la proteinuria a veces retorna horas después de la operación. Entre los pacientes cuyo trasplante se realizó por una insuficiencia renal causada por GSFS, entre 8 y 30% pierde el injerto debido a una recidiva de la enfermedad; el riesgo es mayor en los niños pequeños, las personas que no son de raza negra, los pacientes que presentaron insuficiencia renal menos de 3 años después de la aparición de la GSFS, aquellos con proliferación mesangial, y los que reciben trasplantes repetidos cuando el diagnóstico antes del primer trasplante fue GSFS primaria. Las formas familiares de la GSFS rara vez se repiten después de un trasplante.

Los adictos a la heroína con síndrome nefrótico debido a GSFS pueden presentar una remisión completa si dejan de consumir la droga en las primeras etapas de la enfermedad.

Tratamiento

  • Inhibición de la angiotensina

  • Corticoides y, a veces, fármacos citotóxicos para la GSFS idiopática

  • Trasplante renal en los pacientes con enfermedad renal en etapa terminal

A menudo, el tratamiento es ineficaz. Los pacientes con GSFS deben tratarse con inhibición de la angiotensina (con un inhibidor de la ECA o un bloqueante de los receptores de angiotensina II) a menos que esté contraindicada por angioedema o hiperpotasemia. Los pacientes con síndrome nefrótico deben tratarse con estatinas. En la GSFS idiopática, está indicada una prueba con un tratamiento inmunosupresor si la proteinuria alcanza un rango nefrótico o si la función renal empeora, especialmente si la biopsia del riñón revela una lesión en el extremo. Por el contrario, los pacientes con GSFS secundaria, GSFS colapsante o fibrosis tubulointersticial avanzada en la biopsia renal, en general no se tratan con inmunosupresión porque tienden a no responder; en cambio, se trata el trastorno primario.

Terapia inmunosupresora

Se recomiendan los corticoides al menos durante 2 meses (p. ej., 1 mg/kg de prednisona por vía oral, o 2 mg/kg día por medio), aunque algunos expertos aconsejan administrarlos hasta por 9 meses. Se han informado tasas de recuperación del 30 al 50% con terapias prolongadas, que varían con la clasificación histológica de la GSFS. Después de una remisión de la proteinuria de 2 semanas, el corticoide se retira lenta y gradualmente a lo largo de 2 meses. Es probable que los casos secundarios y familiares, la GSFS colapsante y la fibrosis tubulointersticial avanzada sean resistentes a la terapia con corticoides.

Si después de la terapia con corticoides se obtiene sólo una leve mejoría o si aparece una recidiva, puede inducirse la remisión con ciclosporina (1,5 a 2 mg/kg orales, 2 veces al día, durante 6 meses) o, como alternativa, micofenolato mofetilo (750 a 1.000 mg orales, 2 veces al día durante 6 meses en pacientes> 1,25 m2 de superficie corporal, o 600 mg/ m2 2 veces al día, hasta 1.000 mg 2 veces al día). En pacientes con contraindicaciones para los corticoides en altas dosis (p. ej., con diabetes u osteoporosis), la ciclosporina puede administrarse junto con una dosis más baja de estos (p. ej., 0,15 mg/kg de prednisona por vía oral, 1 vez al día). Una alternativa es la plasmaféresis con inmunosupresión con tacrolimús.

Conceptos clave

  • Sospechar GSFS si los pacientes presentan síndrome nefrótico, proteinuria o disfunción renal sin una causa evidente, en especial en aquellos que tienen trastornos o consumen drogas o fármacos asociados con esta patología.

  • Cuando sea posible, confirmar la GSFS con una biopsia renal con inmunotinción y microscopia electrónica.

  • Considerar el tratamiento con corticosteroides y posiblemente ciclosporina o micofenolato mofetilo si la GSFS es idiopática y la proteinuria alcanza rango nefrótico o la función renal empeora.

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