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Prevención del cáncer

Por Bruce A. Chabner, MD, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital Cancer Center ; Elizabeth Chabner Thompson, MD, MPH, New York Group for Plastic Surgery

Modificar la alimentación (ver Alimentación y cáncer) y el estilo de vida contribuyen a reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer. El modo en que se puede lograr esta reducción del riesgo depende de cada cáncer. El tabaquismo está directamente relacionado con una tercera parte de los tumores malignos. No fumar y evitar la exposición al humo del tabaco reduce en gran medida el riesgo de cáncer de pulmón, de riñón, de vejiga y de cabeza y cuello. Evitar el consumo de tabaco sin humo (inhalado o masticado) disminuye el riesgo de cáncer de boca y de lengua.

Otros cambios en el estilo de vida reducen el riesgo de varios tipos de cáncer. Ingerir menos alcohol disminuye el riesgo de cáncer de cabeza y cuello, de hígado y de esófago. Ingerir alimentos con menos grasas reduce el riesgo de cáncer de mama y de colon. Evitar la exposición al sol (sobre todo, al mediodía) disminuye el riesgo de cáncer de piel. Cubrir la piel expuesta y aplicar cremas solares con un factor de protección solar (FPS) alto contra la luz ultravioleta de los tipos A y B también reduce el riesgo de cáncer de piel. Tomar aspirina (ácido acetilsalicílico) y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE) disminuye el riesgo de cáncer colorrectal. La prueba de Papanicoláu (citología cervicovaginal) previene el cáncer de cuello uterino al detectar posibles cambios precancerosos en las células de esta zona.

La vacunación previene ciertos tipos de cáncer causados por virus. El cáncer de cuello uterino está causado por una infección con ciertas cepas del virus del papiloma humano, de transmisión sexual. La vacunación contra el virus del papiloma humano antes de la primera relación sexual (ver Vacuna contra el virus del papiloma humano) evita en gran medida este tipo de cáncer. La infección por el virus del papiloma humano también aumenta el riesgo de cáncer anal y de algunos tipos de cáncer de cabeza y cuello. Otro ejemplo es la infección por el virus de la hepatitis B, que aumenta el riesgo de cáncer de hígado; la vacunación contra este virus contribuye a prevenir este tipo de cáncer.

La detección precoz de crecimientos malignos o premalignos salva vidas. En mujeres que ya han cumplido los 40 años de edad, la mamografía anual permite detectar el cáncer de mama cuando todavía puede curarse. En personas de 50 años o más, la realización periódica de una colonoscopia (exploración del intestino grueso con una sonda flexible provista de una cámara) cada pocos años permite detectar pólipos y cánceres incipientes de colon.

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