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Nervios

Por Steven A. Goldman, MD, PhD, Distinguished Professor of Neuroscience and Neurology;Professor of Neuroscience and Neurology, University of Rochester Medical Center;University of Copenhagen Faculty of Medicine

El sistema nervioso periférico se compone de más de 100 000 millones de neuronas que recorren todo el organismo a modo de cables, estableciendo conexiones con el cerebro, con otras partes del organismo y, con frecuencia, también entre sí.

Los nervios periféricos están formados por haces de fibras nerviosas. Estas fibras están revestidas por numerosas capas de una sustancia grasa denominada mielina, que forma una vaina que acelera la conducción de los impulsos nerviosos a lo largo de la fibra nerviosa. Los nervios conducen los impulsos a distinta velocidad en relación con su diámetro y con la cantidad de mielina que los envuelve.

El sistema nervioso periférico está constituido por dos partes:

  • El sistema nervioso somático

  • El sistema nervioso autónomo

Sistema nervioso somático

Este sistema está constituido por nervios que conectan el encéfalo y la médula espinal con los músculos controlados por un esfuerzo consciente (músculos voluntarios o esqueléticos) y los receptores sensitivos (o sensoriales) de la piel. (Los receptores sensitivos o sensoriales son terminaciones especializadas de las fibras nerviosas que detectan información procedente del cuerpo y de su entorno.)

Sistema nervioso autónomo

Este sistema conecta el tronco del encéfalo y la médula espinal con los órganos internos, y regula los procesos internos del organismo que no requieren un esfuerzo consciente y de los que las personas, por lo tanto, no suelen tener consciencia (ver Trastornos del sistema nervioso autónomo). Ejemplos de estos procesos son la frecuencia de los latidos cardíacos y de la respiración, la presión arterial, la cantidad de ácido gástrico secretado y la velocidad con la que pasa el alimento a través del tubo digestivo.

El sistema nervioso autónomo presenta dos divisiones:

  • Sistema simpático: Su función principal es preparar al organismo para situaciones estresantes o de emergencia, es decir, para la lucha o la huida.

  • Sistema parasimpático: Su función principal es mantener las funciones normales del organismo en las situaciones corrientes.

Estos dos sistemas actúan conjuntamente, por lo general uno como activador y el otro como inhibidor de las acciones de los órganos internos. Por ejemplo, el sistema simpático incrementa el pulso, la presión arterial y la frecuencia respiratoria, en tanto que el parasimpático los disminuye.

Estructura típica de una neurona

Una célula nerviosa (neurona) se compone de un gran cuerpo celular y de fibras nerviosas (una prolongación alargada denominada axón para enviar impulsos y habitualmente muchas ramificaciones denominadas dendritas para recibirlos).

Cada axón está rodeado por oligodendrocitos en el encéfalo y en la médula espinal y por células de Schwann en el sistema nervioso periférico. Las membranas de estas células están compuestas por una sustancia grasa (lipoproteína) denominada mielina. Las membranas envuelven estrechamente el axón, formando una cubierta de múltiples capas. Esta vaina de mielina se asemeja a un aislante, como el que recubre un cable eléctrico. Los impulsos nerviosos viajan mucho más rápido a través de los nervios recubiertos con una vaina de mielina que a través de los que carecen de ella.

Si se daña la vaina de mielina de un nervio, la transmisión nerviosa se ralentiza o se detiene. La vaina de mielina se puede lesionar por diferentes motivos que dañan el cerebro o los nervios periféricos, incluyendo:

  • Esclerosis múltiple

  • Ciertos tipos de accidentes cerebrovasculares

  • Algunos trastornos autoinmunitarios (como el síndrome de Guillain-Barré)

  • Ciertas infecciones (como las infecciones por Campylobacter)

  • Fármacos y toxinas

Nervios craneales y nervios raquídeos

Los nervios craneales son los que conectan el cerebro con los ojos, las orejas, la nariz, la garganta y varias regiones de la cabeza, el cuello y el tronco. Hay doce pares (ver Introducción a los pares craneales).

Los nervios que conectan la médula espinal con otras partes del organismo se llaman nervios raquídeos. A través de ellos, el cerebro se comunica con casi todo el organismo. Existen 31 pares de nervios raquídeos, situados a intervalos a lo largo de la médula espinal (ver Introducción a los trastornos de la médula espinal). Varios nervios craneales y la mayoría de los nervios raquídeos forman parte de los sistemas somático y autónomo del sistema nervioso periférico.

Los nervios raquídeos emergen de la médula espinal a través de los espacios existentes entre las vértebras. Cada nervio emerge en forma de dos ramos cortos, denominados raíces nerviosas raquídeas: una por la parte delantera de la médula espinal y otra por la parte posterior.

  • Raíz nerviosa motora (anterior): la raíz motora emerge de la parte anterior de la médula espinal. Las fibras nerviosas motoras transmiten las órdenes desde el encéfalo y la médula espinal a otras partes del cuerpo, especialmente a los músculos esqueléticos.

  • Raíz nerviosa sensitiva (posterior): la raíz sensitiva entra por la parte posterior de la médula espinal. Las fibras nerviosas sensitivas llevan la información sensorial (sobre la posición del cuerpo, el grado de luminosidad, el tacto, la temperatura y el dolor) al cerebro desde otras partes del cuerpo. Las fibras nerviosas sensitivas de cada raíz nerviosa sensitiva aportan información de un área concreta del cuerpo, llamada dermatoma (ver figura Dermatomas).

Tras salir de la médula espinal, las raíces motoras y sensitivas correspondientes se unen para formar un único nervio raquídeo.

Algunos nervios raquídeos forman redes de nervios entrelazados, llamadas plexos nerviosos. En los plexos, las fibras nerviosas de diferentes nervios raquídeos se clasifican y recombinan de forma que todas las fibras que se dirigen o provienen de una zona específica del cuerpo forman el mismo nervio (ver figura Cajas de conexiones nerviosas: los plexos). Hay dos plexos nerviosos principales:

  • El plexo braquial, que reorganiza las fibras nerviosas que van a los brazos y a las manos

  • El plexo lumbosacro, que reorganiza las fibras nerviosas que se dirigen a las piernas y los pies

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