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Factores psicológicos que contribuyen al dolor

Por John Markman, MD, Associate Professor, Department of Neurosurgery and Neurology , University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Los factores psicológicos que contribuyen habitualmente al dolor, especialmente el dolor crónico, pueden ser la ansiedad, la depresión y el insomnio.

Los factores psicológicos pueden influir de forma importante en la percepción del dolor, en especial del dolor crónico, y a veces también en la discapacidad relacionada con el dolor. Casi todos los dolores tienen algún tipo de base física. Sin embargo, los factores psicológicos, incluyendo el insomnio, la ansiedad y la depresión, pueden hacer que las personas afectadas se sienten menos capaces de controlar sus síntomas y por tanto menos capaces de realizar sus actividades cotidianas. Por ejemplo, las personas con dolor crónico saben que el dolor se repetirá, y pueden volverse temerosas y ansiosas anticipándose al retorno del dolor. Cuando se comprende que el empeoramiento del dolor no indica necesariamente un daño al organismo, se puede tener menos ansiedad (por ejemplo, por un deterioro físico o por una pérdida de funcionalidad) y por lo tanto se tiene menos dolor.

En muy pocos casos, la persona tiene dolor persistente con evidencia de trastornos psicológicos y sin indicios de un trastorno que pudiera explicar la causa del dolor o su intensidad. Este dolor se puede describir como psicógeno. Sin embargo, dolor psicofisiológico es un término más adecuado, ya que el dolor resulta de la interacción de factores físicos y psicológicos. Por ejemplo, el temor y la ansiedad pueden reducir la producción de sustancias que rebajan la sensibilidad de las neuronas al dolor. Este cambio en la sensibilidad al dolor explica en parte el dolor que persiste después de la remisión de la causa y el dolor que se siente más intenso de lo esperado. El dolor psicofisiológico es mucho menos frecuente que el dolor nociceptivo y que el dolor neuropático.

El hecho de que el dolor empeore por factores psicológicos no significa que no sea real. La mayoría de las personas que refieren dolor realmente lo sienten, aunque no se identifique causa física alguna. Los médicos siempre investigan si existe un trastorno físico que pueda repercutir en el dolor crónico pero, a menudo, no se encuentra una explicación adecuada para el dolor.

Tratamiento

  • Medicamentos para aliviar el dolor

  • Tratamientos no farmacológicos como la biorretroalimentación

  • A menudo, asesoramiento psicológico

El dolor que está muy influído por factores psicológicos requiere tratamiento, a menudo por un equipo que incluya un psicólogo o un psiquiatra. El tratamiento para este tipo de dolor cambia según la persona, y por ello el médico tratará de adecuarlo a las necesidades individuales.

Los objetivos del tratamiento para la mayoría de las personas con dolor crónico psicógeno son mejorar el confort y las funciones físicas y psicológicas.

El médico recomienda el aumento gradual de las actividades físicas y sociales.

Se utilizan fármacos y tratamientos no farmacológicos, como la biorretroalimentación (el biofeedback), el entrenamiento en relajación, las técnicas de distracción, la hipnosis, la neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS) y la fisioterapia. Muchos de los medicamentos que ayudan a aliviar el dolor también ayudan a aliviar el insomnio, la ansiedad y la depresión.

Con frecuencia se requiere asesoramiento psicológico.