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Neuromielitis óptica

(enfermedad de Devic)

Por Brian R. Apatoff, MD, PhD, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital

La neuromielitis óptica causa síntomas similares a los de la esclerosis múltiple y solía considerarse una variante de ella. Sin embargo, la neuromielitis óptica normalmente solo afecta a los ojos y la médula espinal, mientras que la esclerosis múltiple afecta también al cerebro.

La neuromielitis óptica causa inflamación del nervio óptico (neuritis óptica). Pueden estar afectados uno o ambos ojos. El trastorno provoca episodios de dolor ocular y visión débil o borrosa, y pérdida de visión. Más tarde, después de un periodo de días a semanas (a veces años), afecta a las extremidades. Se pierde temporalmente la sensibilidad, y los brazos y las piernas se debilitan y a veces se paralizan. Se pierde la capacidad de controlar la vejiga y la función intestinal.

En algunos afectados se inflama la parte de la médula espinal que controla la respiración, lo que provoca dificultad respiratoria, con el consiguiente peligro para la vida.

El trastorno progresa de forma diferente en cada caso. A medida que avanza, se producen espasmos musculares breves, frecuentes y dolorosos. Con el tiempo se vuelven permanentes la ceguera, la pérdida de sensibilidad y la debilidad muscular en las extremidades, así como la disfunción vesical e intestinal.

Para diagnosticar el trastorno se evalúa el sistema nervioso (exploración neurológica) durante la exploración física (ver Exploración física). El nervio óptico se examina con un oftalmoscopio (ver ¿Qué es un oftalmoscopio?). Las pruebas incluyen resonancia magnética nuclear (RMN), potenciales evocados (ver Diagnóstico de las enfermedades cerebrales, medulares y nerviosas : Respuestas evocadas) y análisis de sangre para detectar anticuerpos específicos en las personas con neuromielitis óptica.

No existe cura. Sin embargo, los tratamientos pueden detener los episodios, controlar los síntomas y evitar que los episodios se repitan. Para detener y evitar los episodios, se utilizan con frecuencia un corticoesteroide (como la metilprednisolona) y un fármaco que inhibe el sistema inmunitario (un inmunosupresor, como la azatioprina). Puede utilizarse rituximab para reducir el número de anticuerpos anómalos y controlar el trastorno. La plasmaféresis ayuda en las personas que no responden a los corticoesteroides. Para este tratamiento se extrae la sangre del afectado, se retiran los anticuerpos anómalos y se devuelve la sangre al organismo (ver Control de enfermedades mediante la purificación de la sangre).

El tratamiento de los síntomas es similar al de la esclerosis múltiple (ver Tratamiento). Los espasmos musculares se alivian con baclofeno o tizanidina.