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Rabia

Por John E. Greenlee, MD, Professor and Executive Vice Chair, Department of Neurology, University of Utah School of Medicine

La rabia es una infección vírica del encéfalo que transmiten los animales y que produce inflamación del encéfalo y de la médula espinal. Si el virus alcanza la médula espinal y el encéfalo, la rabia casi siempre es mortal.

  • El virus se suele transmitir por la mordedura de un animal infectado, por lo general un animal salvaje.

  • La rabia causa inquietud y confusión o parálisis.

  • Para detectar el virus se realiza una biopsia de la piel.

  • La infección se evita limpiando inmediatamente la herida y mediante la inyección de la vacuna antirrábica e inmunoglobulinas contra la rabia.

El virus se transmite a través de la saliva de un animal infectado. Desde el punto de entrada (generalmente una mordedura), el virus de la rabia viaja por los nervios hacia la médula espinal y el encéfalo, donde prolifera. Desde allí, viaja a lo largo de otros nervios hasta las glándulas salivales y la saliva. Si el virus de la rabia alcanza la médula espinal y el encéfalo, la rabia casi siempre es mortal. Sin embargo, el virus tarda como mínimo 10 días (aunque normalmente puede tardar de 30 a 50 días) en llegar al cerebro, pero este tiempo depende de la localización de la mordedura. Durante este intervalo, se toman medidas para detener el virus y ayudar a evitar la muerte. Con poca frecuencia, la rabia se desarrolla meses o años después de la mordedura de un animal.

La rabia provoca en el mundo como mínimo 55 000 muertes anualmente. La mayoría de las muertes se producen en las zonas rurales de América Latina, Asia y África. En Estados Unidos, sólo mueren pocas personas cada año.

Causas de la rabia

El virus de la rabia se encuentra presente en muchas especies de animales salvajes y domésticos de casi todo el mundo. Los animales con rabia pueden estar enfermos durante varias semanas antes de morir, periodo durante el cual pueden propagar la enfermedad.

El virus de la rabia, presente en la saliva, se transmite cuando un animal rabioso muerde o, muy rara vez, cuando lame a otro animal o a una persona. El virus no puede atravesar la piel intacta. Solo logra introducirse en el organismo por un orificio u otra perforación en la piel, o a través de la nariz o la boca, cuando se inhalan con el aire pequeñas gotas portadoras del virus (como puede ocurrir en cuevas habitadas por murciélagos infectados).

Muchos animales diferentes, como perros, gatos, murciélagos, mapaches, mofetas y zorros, transmiten la rabia a humanos. En Estados Unidos se considera que la mayoría de los casos de rabia son transmitidos por murciélagos.

La rabia afecta raras veces a los roedores (como ratones, ratas, hámsteres y ardillas), conejos o liebres. En Estados Unidos, no se conocen casos de infecciones de rabia a personas por parte de esos animales. En las aves y los reptiles no se manifiesta la rabia.

La vacuna antirrábica ha eliminado en gran medida la rabia en los perros; ahora, la fuente de la rabia es casi siempre los animales salvajes, a menudo murciélagos, pero también zorros, mofetas o mapaches. En muchos casos, las mordeduras de murciélagos pasan desapercibidas. La mayoría de las muertes por rabia son resultado de la mordedura de un murciélago infectado.

En los países donde no se vacuna a los perros contra la rabia, incluidos la mayoría de países de América Latina, África, Asia y Oriente Medio, la mayoría de fallecimientos por rabia se producen por la mordedura de un perro infectado. En casos contados se produce por mordeduras de otros animales, por ejemplo monos, que a veces se tienen como mascotas.

Síntomas de la rabia

La herida de la mordedura duele o adormece. La mordedura de los murciélagos no suele causar síntomas.

Los síntomas de la rabia aparecen cuando el virus de la rabia llega al encéfalo o a la médula espinal, por lo general entre 30 y 50 días después de la mordedura. Sin embargo, este intervalo varía desde 10 días a más de un año. Cuanto más próxima al encéfalo sea la mordedura (por ejemplo en la cara), más rápidamente aparecen los síntomas.

La rabia suele comenzar con fiebre, cefalea y mal estado general. Casi siempre se desarrolla inquietud, confusión y una excitación incontrolable y se muestra un comportamiento extraño, con alucinaciones e insomnio. La producción de saliva aumenta considerablemente. Se producen espasmos en los músculos de la garganta y de la laringe, debido a que la rabia afecta la zona del cerebro que controla la deglución, el habla y la respiración. Los espasmos son terriblemente dolorosos. La cosa más simple o el intento de beber agua son suficientes para desencadenar los espasmos. En consecuencia, los que padecen rabia no pueden beber. Por este motivo, la enfermedad suele recibir el nombre de hidrofobia (miedo al agua).

A medida que la enfermedad se extiende por el cerebro, la persona se encuentra cada vez más confusa y agitada. Finalmente, se produce un estado de coma que desemboca en la muerte. La causa de la muerte es la obstrucción de las vías aéreas, convulsiones, agotamiento o parálisis generalizada.

En el 20% de los casos, la rabia se inicia con la parálisis de la extremidad mordida. La parálisis posteriormente avanza por el organismo. En estos casos no suele haber afectación del estado mental ni se desarrollan la mayoría de los otros síntomas de la rabia.

¿Sabías que...?

  • En algunos lugares, las personas mordidas por conejos y la mayoría de pequeños roedores, como hámsteres, gerbos, ardillas, ratas y ratones, casi nunca necesitan vacunarse contra la rabia, pero, en todo caso, debe consultarse con un equipo médico.

  • En cambio, en Estados Unidos la mayoría de los pocos casos de muerte por rabia son debidos a la mordedura de murciélagos.

Diagnóstico de la rabia

  • Examen y análisis de muestras de piel, saliva y líquido cefalorraquídeo (obtenido por punción lumbar)

Se considera la posibilidad de que se padezca rabia cuando se padece cefalea, confusión y otros síntomas de la enfermedad, especialmente si se ha recibido una mordedura de animal o se ha producido una exposición a murciélagos (por ejemplo, tras explorar una cueva). Sin embargo, muchas personas con rabia no son conscientes de haber sido mordidas por un animal o expuestas a murciélagos.

Se obtiene una muestra de piel, generalmente del cuello, y se examina en el microscopio (biopsia de piel) para comprobar la presencia del virus. También se examinan muestras de saliva para comprobar la presencia de virus. Se realiza una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo, que fluye a través de los tejidos que cubren el encéfalo y la médula espinal, para examinarla.

A menudo se utiliza una variación de la técnica de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que produce muchas copias de un gen, para identificar la secuencia particular de ADN del virus en una muestra de piel, líquido cefalorraquídeo o saliva. Se examinan varias muestras de líquidos, tomadas en momentos distintos, para aumentar las probabilidades de detección del virus.

Prevención de la rabia

Antes de la mordedura de un animal

La mejor prevención consiste en evitar la mordedura de cualquier animal, especialmente si se trata de un animal salvaje. No es conveniente acercarse a animales domésticos no conocidos, y menos aún a animales salvajes. Los signos de rabia en animales salvajes pueden pasar desapercibidos, pero su comportamiento es típicamente anormal, como en estos casos:

  • Los animales salvajes no muestran recelo o miedo cuando se les acerca una persona.

  • Los animales nocturnos (como murciélagos, mofetas, mapaches y zorros) abandonan los refugios durante el día.

  • Los murciélagos hacen ruidos extraños o tienen dificultades para volar.

  • Los animales muerden sin provocación.

  • Los animales se muestran débiles o agitados y agresivos.

Si un animal parece enfermo de rabia no hay que levantarlo o agarrarlo para tratar de ayudarle. Un animal enfermo suele morder. Si un animal parece enfermo, hay que informar a las autoridades de salud locales para que se hagan cargo del animal.

La vacuna contra la rabia se debe administrar a personas que tienen probabilidad de haber estado expuestas al virus de la rabia antes de la exposición. Entre estas personas se incluyen las siguientes:

  • Los veterinarios

  • Los técnicos de laboratorio que manipulan animales que pueden estar rabiosos

  • Las personas que residen o permanecen más de treinta días en países en desarrollo donde existen casos de rabia en perros

  • Las personas que exploran cuevas de murciélagos

Se administran 3 dosis por vía intramuscular. La primera dosis se administra de inmediato (día 0). Las otras inyecciones se administran el día 7 y entre los días 21 y 28. A veces, el lugar de la inyección duele y se hincha, pero por lo general solo ligeramente. Las reacciones alérgicas graves son poco frecuentes.

La vacuna protege en cierto grado a la mayoría durante el resto de su vida. Sin embargo, el nivel de protección disminuye con el paso del tiempo y las personas con alto riesgo de exposición constante deben recibir una dosis de refuerzo cada 2 años.

Después de la mordedura de un animal

Inmediatamente después de la mordedura, hay que limpiar la herida con agua y jabón. Las heridas incisas profundas se enjuagan con agua corriente. Posteriormente hay que ir al médico. Este limpiará de nuevo la herida con cloruro de benzalconio, un antiséptico. Si es necesario, recortará los bordes desgarrados de la herida.

Además, hará todo lo posible para determinar si se ha transmitido la rabia. Es muy importante una valoración rápida, porque puede evitarse la rabia si se toman las medidas adecuadas con prontitud.

No existen pruebas que puedan determinar la transmisión del virus de la rabia inmediatamente después de la mordedura de un animal. Por lo tanto, para evitar la rabia, se administran inmunoglobulinas contra la rabia y una vacuna por vía parenteral a los que han sido mordidos. Las inmunoglobulinas contra la rabia consisten en anticuerpos contra el virus, y proporcionan protección de inmediato, pero solo a corto plazo. La vacuna antirrábica estimula el organismo a producir anticuerpos contra el virus y proporciona una protección que se inicia de manera más gradual, pero que dura mucho más tiempo.

La necesidad de la vacuna y la administración de inmunoglobulinas depende de si se ha inmunizado previamente con la vacuna antirrábica y del tipo y estado del animal. Por ejemplo, los médicos determinan lo siguiente:

  • Si el animal era un murciélago, un perro, un mapache o alguna otra especie

  • Si parecía enfermo

  • Si el ataque se produjo en respuesta a una provocación

  • Si se ha capturado el animal y es posible examinarlo

Si se necesita un tratamiento preventivo y no se ha inmunizado con anterioridad, se dan inmunoglobulinas contra la rabia y la vacuna antirrábica de inmediato (día 0). Si es posible, se inyectan inmunoglobulinas alrededor de la herida. Se administran tres dosis adicionales de vacuna los días 3, 7 y 14. Aquellos con un sistema inmunitario debilitado, ya sea por trastorno, como el SIDA, o tratamiento médico, reciben una dosis suplementaria el día 28.

Si el que ha sufrido la mordedura ya había sido vacunado con anterioridad, el riesgo de contraer la rabia es menor. Sin embargo, se debe lavar la herida cuanto antes y aplicar una inyección de vacuna antirrábica rápidamente y otra al tercer día.

Tratamiento de la rabia

  • Tratamientos paliativos

Una vez aparecidos los síntomas, no hay tratamiento eficaz. En ese momento, la infección casi siempre es mortal. El tratamiento consiste en aliviar los síntomas y procurar a la persona el mayor bienestar posible. Con muy poca frecuencia, se sobrevive durante mucho tiempo tras ingresar en una unidad de cuidados intensivos.

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