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Debilidad

Por Michael C. Levin, MD, Saskatchewan Multiple Sclerosis Clinical Research Chair and Professor of Neurology and Anatomy-Cell Biology;Adjunct Professor of Neurology, College of Medicine, University of Saskatchewan;University of Tennessee Health Science Center

La debilidad se refiere a la pérdida de la fuerza muscular. Es decir, la persona afectada no puede mover un músculo normalmente a pesar de intentarlo con todas sus fuerzas. Sin embargo, el término a menudo se utiliza de forma incorrecta. Muchas pesonas con fuerza muscular normal dicen que se sienten débiles cuando el problema es la fatiga o cuando su movilidad está limitada debido a dolor o rigidez de las articulaciones. La debilidad muscular puede ser un síntoma de una disfunción neurológica.

Para que una persona pueda mover un músculo de forma intencionada (lo que se denomina contracción muscular voluntaria), el cerebro debe generar una señal que viaja siguiendo una vía desde el:

  • Cerebro

  • A través de las células nerviosas del tronco del encéfalo y de la médula espinal

  • A través de los nervios desde la médula espinal hasta los músculos (los denominados nervios periféricos)

  • Y a través de la conexión entre los nervios y los músculos (llamada unión neuromuscular)

Usar el cerebro para mover un músculo

Mover un músculo por lo general implica la comunicación entre el músculo y el cerebro a través de los nervios. El impulso de mover un músculo tiene su origen en los sentidos. Por ejemplo, las terminaciones nerviosas especiales de la piel (receptores sensoriales) permiten a la persona determinar qué puede ser una cosa por su tacto, como cuando notamos la textura de un tejido o buscamos en el bolsillo para encontrar una determinada clase de moneda entre la calderilla. Esta información se envía al cerebro y este envía un mensaje al músculo para saber cómo responder. En este tipo de intercambio intervienen dos vías nerviosas complejas:

  • La vía nerviosa sensorial hacia el encéfalo

  • La vía nerviosa motora hacia el músculo.

  • Cuando los receptores sensoriales de la piel detectan una textura o una forma, transmiten un impulso (señal) que finalmente llega al cerebro.

  • El impulso viaja a lo largo de un nervio sensorial hasta la médula espinal.

  • Cruza la sinapsis (unión entre dos células nerviosas) entre el nervio sensorial y una neurona de la médula espinal.

  • El impulso va desde la neurona de la médula espinal hasta el lado opuesto de la médula espinal.

  • El impulso asciende por la médula espinal y a través del tronco del encéfalo hasta el tálamo, que es un centro de procesamiento de la información sensorial ubicado en las profundidades del encéfalo.

  • El impulso cruza una sinapsis en el tálamo hacia las fibras nerviosas, que llevan el impulso de la corteza sensorial cerebral (el área que recibe e interpreta la información desde los receptores sensoriales).

  • La corteza sensorial percibe el impulso. Entonces se inicia el movimiento, lo que desencadena que la corteza motora (el área que planea, controla y ejecuta los movimientos voluntarios) genere un impulso.

  • El nervio que lleva el impulso cruza hasta el lado opuesto de la base del cerebro.

  • El impulso se envía a la médula espinal.

  • El impulso cruza la sinapsis entre las fibras nerviosas de la médula espinal y un nervio motor que se encuentra en la médula espinal.

  • El impulso se desplaza hacia el exterior de la médula espinal a lo largo del nervio motor.

  • En la unión neuromuscular (el lugar donde los nervios se conectan con los músculos), el impulso cruza desde el nervio motor hasta los receptores situados sobre la placa motora terminal del músculo, donde el impulso estimula al músculo para que se mueva.

Además, la cantidad de tejido muscular debe ser normal, y el tejido debe ser capaz de contraerse en respuesta a la señal nerviosa. Por lo tanto, la verdadera debilidad se produce solo cuando una parte de esta vía, cerebro, médula espinal, nervios, músculos, o las conexiones entre ellos, está dañada o enferma.

La debilidad puede aparecer de forma brusca o de manera gradual. La debilidad puede afectar a todos los músculos del cuerpo (debilidad generalizada) o solo a una parte. Por ejemplo, dependiendo de donde se localice la lesión de la médula espinal, se puede producir debilidad únicamente en las piernas.

Los síntomas dependen de cuáles son los músculos afectados. Por ejemplo, cuando la debilidad afecta a los músculos del tórax, la persona afectada puede tener dificultad para respirar. Cuando la debilidad afecta a los músculos que controlan los ojos, el sujeto puede tener visión doble.

La debilidad muscular completa causa parálisis. Se pueden tener otros síntomas dependiendo de la causa de la debilidad. Esta suele ir acompañada de alteraciones de la sensibilidad, como hormigueo, una sensación de pinchazos y entumecimiento.

Causas

Dado que una alteración funcional en la misma zona de la vía de señalización provoca síntomas similares independientemente de la causa, muchos de los trastornos que ocasionan debilidad muscular se agrupan generalmente en función de la zona de la vía nerviosa sobre la que actúan (ver Algunas causas y características de la debilidad muscular). Es decir, las causas se agrupan en aquellas que afectan al cerebro, a la médula espinal, a los nervios periféricos, a los músculos o a las conexiones entre los nervios y los músculos. Sin embargo, algunos trastornos afectan a más de una zona.

Causas frecuentes

Las causas varían en función de si la debilidad es generalizada o solo afecta a músculos específicos.

Las causas más frecuentes de la debilidad generalizada son las siguientes:

  • Disminución de la aptitud física general (lo que se denomina desacondicionamiento), que puede ser el resultado de una enfermedad y/o una disminución de las reservas físicas (fragilidad), como la masa muscular, la densidad ósea, y la reserva cardíaca y respiratoria, sobre todo en las personas de edad avanzada

  • Pérdida de tejido muscular (hipotrofia o atrofia), debido a largos periodos de inactividad o reposo en cama, como ocurre en una UCI

  • Lesión nerviosa debida a una enfermedad o a un traumatismo grave, como quemaduras profundas o extensas

  • Ciertos trastornos musculares, como los ocasionados por bajos niveles de potasio (hipopotasemia), el consumo de alcohol en exceso, o el uso de corticoesteroides

  • Fármacos utilizados para paralizar los músculos, por ejemplo, para que el paciente no se mueva durante la cirugía o mientras está conectado a un respirador

Las causas más frecuentes de la debilidad en los músculos específicos son las siguientes:

Causas menos frecuentes

Muchas otras enfermedades a veces causan debilidad (ver Algunas causas y características de la debilidad muscular). Por ejemplo, las alteraciones de los electrólitos (como un bajo nivel de magnesio o de calcio) pueden causar debilidad que a veces es intermitente, así como calambres musculares y espasmos.

En las personas con un trastorno convulsivo se puede debilitar un lado del cuerpo después de una convulsión (llamada parálisis de Todd). La debilidad suele disminuir al cabo de varias horas.

Una concentración baja de azúcar en sangre (hipoglucemia) también puede causar debilidad, que se resuelve cuando se trata la hipoglucemia.

Fatiga

En muchos casos se manifiesta debilidad cuando el problema es en realidad la fatiga. Las causas comunes de fatiga incluyen una enfermedad grave, cáncer, infección crónica (como la infección por VIH, hepatitis o mononucleosis), insuficiencia cardíaca, anemia, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y trastornos del estado de ánimo (como la depresión).

Valoración

En primer lugar, el médico trata de determinar si el paciente está débil o simplemente cansado. Si el paciente está debilitado, el médico determina si la debilidad es lo suficientemente grave o está empeorando con la suficiente rapidez como para poner en riesgo su vida.

Signos de alarma

En los pacientes con debilidad, los siguientes síntomas son motivo de preocupación:

  • Debilidad que se convierte en intensa al cabo de pocos días o menos

  • Dificultad respiratoria

  • Dificultad para levantar la cabeza mientras el paciente está acostado

  • Dificultad para masticar, hablar o tragar

  • Pérdida de la capacidad de caminar

Cuándo acudir al médico

Las personas que tienen algún signo de alarma deben acudir a un servicio de urgencias de inmediato. Es fundamental la atención médica inmediata porque cuando la debilidad se acompaña de algún signo de alarma puede empeorar rápidamente y causar discapacidad permanente o incluso la muerte.

Si la persona presenta síntomas que sugieren un accidente cerebrovascular (ver Algunas causas y características de la debilidad muscular), se debe buscar atención médica de inmediato porque el tratamiento en una fase temprana puede ayudar a limitar la pérdida de la funcionalidad y de la sensibilidad.

Aquellos que no tienen signos de alarma deben llamar a su médico. El médico puede decidir la rapidez con que necesitan ser vistos en función de sus síntomas y otros trastornos que tengan. Para la mayoría de estas personas, un retraso de unos días no es dañino.

Si la debilidad empeora gradualmente (en meses a años), la persona afectada debe discutir el problema con su médico en su próxima visita de rutina.

Actuación del médico

En primer lugar, el médico pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial médico. A continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa y las pruebas que pueden ser necesarias (ver Algunas causas y características de la debilidad muscular).

El médico solicita al paciente que describa con detalle lo que está percibiendo como debilidad. El médico pregunta:

  • Cuándo comenzó la debilidad

  • Si comenzó de forma repentina o de manera gradual

  • Si es constante o está empeorando

  • A qué músculos afecta

  • Si afecta, y en qué grado, a la capacidad para realizar ciertas actividades, como respirar, cepillarse los dientes o peinarse, hablar, tragar, levantarse de una silla, subir escaleras y caminar

  • Si tiene otros síntomas que podrían indicar una disfunción del sistema nervioso, como problemas del habla o de la visión, pérdida de la sensibilidad o de la memoria, o convulsiones

  • Si alguna actividad o condición (como el calor o el uso repetitivo de un músculo) empeora la debilidad

Lo que parece ser una debilidad súbita es a veces debilidad progresiva, aunque la persona afectada no se percata hasta que ya no puede hacer algo, como caminar o anudarse los zapatos.

Basándose en la descripción de la debilidad, el médico a menudo puede identificar las causas más probables, como son:

  • Un trastorno muscular: debilidad que comienza en las caderas y en los muslos o en los hombros (es decir, el sujeto tiene dificultad para ponerse de pie o levantar sus brazos por encima de la cabeza) sin deterioro de la sensibilidad

  • Un trastorno del nervio periférico: la debilidad comienza en los pies y en las manos (es decir, el paciente tiene dificultad para levantar una taza, escribir o para subir un bordillo) y, además, existe pérdida de sensibilidad

El médico también pregunta sobre otros síntomas, lo que puede sugerir una o varias posibles causas. Por ejemplo, si una persona con dolor lumbar y antecedentes de cáncer refiere debilidad en una pierna, la causa puede ser que el tumor se ha extendido y ejerce presión sobre la médula espinal.

También pregunta al paciente por la existencia de síntomas que sugieren fatiga o cualquier otro problema, en lugar de verdadera debilidad muscular. La fatiga suele causar síntomas más generales que la verdadera debilidad muscular y la fatiga no sigue un patrón determinado. Es decir, está presente todo el tiempo y afecta a todo el cuerpo. La persona afectada por debilidad muscular verdadera a menudo refiere que tiene dificultad para realizar tareas específicas, y la debilidad sigue un determinado patrón (por ejemplo, empeora después de caminar).

El médico también pide información sobre trastornos recientes o actuales que habitualmente causan fatiga, como cualquier enfermedad grave reciente o un trastorno del estado de ánimo (como la depresión).

También pregunta sobre el uso pasado y actual de fármacos, incluyendo el alcohol y las drogas ilegales. Es útil saber si algún familiar del paciente ha sufrido síntomas similares para determinar si la causa es hereditaria.

Durante la exploración el médico se centra en el sistema nervioso (evaluación neurológica) y en el examen muscular.

El médico observa cómo camina la persona. El modo de caminar puede indicar cuál es el trastorno que provoca los síntomas o su ubicación. Por ejemplo, si la persona arrastra una pierna al caminar o no balancea tanto un brazo como el otro cuando camina, o ambos signos a la vez, sus síntomas pueden estar causados por un accidente cerebrovascular. El médico también busca otros signos que indican que el sistema nervioso no está funcionando bien, como una pérdida de coordinación o de sensibilidad.

Se estudian los nervios craneales (que conectan el encéfalo con los ojos, los oídos, la cara y otras partes del cuerpo) comprobando, por ejemplo, los movimientos oculares, la capacidad de hablar con claridad y la capacidad de rotar la cabeza (ver Pares craneales).

Se comprueba el volumen muscular y la presencia de movimientos anormales no intencionados (como espasmos involuntarios y temblores). El médico observa si los músculos se mueven con suavidad y si presentan algún tipo de resistencia involuntaria al movimiento (esto se detecta al tratar de mover un músculo tras pedir al paciente que se relaje).

Se valoran los reflejos. Los reflejos son respuestas automáticas a un estímulo. Por ejemplo, se comprueba el reflejo rotuliano golpeando suavemente el tendón situado por debajo de la rótula con un martillo de goma. En condiciones normales, la rodilla se extiende de forma involuntaria. Esta evaluación ayuda al médico a identificar qué parte del sistema nervioso esté probablemente afectada:

  • El cerebro o la médula espinal: si los reflejos son muy fáciles de obtener y son fuertes

  • Los nervios: si los reflejos son difíciles de obtener y son lentos o están ausentes

La fuerza muscular se comprueba pidiendo al paciente que empuje o tire para vencer una resistencia, que realice maniobras que requieran fuerza, como caminar sobre los talones o de puntillas, o levantarse de una silla.

Se realiza una exploración física general para buscar otros síntomas que puedan sugerir una posible causa, como dificultad para respirar.

En general, si los antecedentes clínicos y la exploración física no detectan alteraciones concretas que sugieran que la causa se localiza en el cerebro, la médula espinal, los nervios, o que se trate de un trastorno muscular, es probable que la causa sea la fatiga.

Algunas causas y características de la debilidad muscular

Causa

Características comunes*

Pruebas

Trastornos cerebrales

Dolor de cabeza, cambios de la personalidad, confusión, dificultad para concentrarse, somnolencia, pérdida del equilibrio y la coordinación, y parálisis o entumecimiento

A veces convulsiones

Resonancia magnética nuclear (RMN) o una tomografía computarizada (TC) del cerebro

Esclerosis múltiple (afecta al cerebro, la médula espinal, o a ambos)

Por lo general, otros síntomas de disfunción del sistema nervioso (como pérdida de la sensibilidad, pérdida de la coordinación, y problemas de visión)

Debilidad que

  • Tiende a ser intermitente

  • A veces afecta a diferentes partes del cuerpo

  • Es peor cuando hace calor

RMN del encéfalo

A veces punción lumbar

Síntomas que se presentan de forma brusca:

  • Debilidad o parálisis, generalmente en un lado del cuerpo

  • Alteraciones o pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo

  • Dificultad para hablar, a veces con lenguaje poco claro

  • Confusión

  • Oscurecimiento o pérdida de visión, o vista borrosa, en especial si afecta a un solo ojo

  • Mareo o pérdida de equilibrio y coordinación

Exploración por un médico

TC o RMN del cerebro

Trastornos de la médula espinal

Mielitis transversa aguda (inflamación súbita de la médula espinal), a menudo debido a

  • Esclerosis múltiple

  • Inflamación de los vasos sanguíneos

  • Ciertas infecciones, como la enfermedad de Lyme o la sífilis

Hormigueo, entumecimiento y debilidad muscular que

  • Ocurre rápidamente (en horas o en unos pocos días)

  • Comienza en los pies y progresa en dirección ascendente

Por lo general, una opresión en forma de banda alrededor del tórax o del abdomen

A menudo, dificultad para orinar

Cuando la lesión es grave, pérdida de control del intestino y la vejiga y/o disminución de la respuesta sexual, incluyendo disfunción eréctil en varones

RMN o TC de la médula espinal

Punción lumbar

Análisis de sangre

Síndrome de la cola de caballo causada por la presión sobre varias raíces espinales, como puede resultar de

  • Protrusión o hernia discal

  • Invasión tumoral de la columna vertebral

Debilidad en ambas piernas

Pérdida de la sensibilidad en la zona superior e interna de los muslos, en las nalgas, la vejiga, los genitales y el área situada entre ellos (silla de montar)

Por lo general, dolor lumbar

Pérdida de control del intestino y la vejiga y/o disminución de la respuesta sexual, incluyendo disfunción eréctil en los varones

RMN o TC de la médula espinal

Compresión de la médula espinal que se desarrolla de forma brusca (aguda), como puede ser el resultado de

  • Absceso (colección de pus)

  • Hematoma (colección de sangre)

  • Traumatismo del cuello o la espalda

  • Algunos tipos de cáncer

Síntomas que se desarrollan en horas o días

Debilidad o parálisis de las piernas y, a veces, de los brazos y pérdida de la sensibilidad

En abscesos o tumores, dolor a la palpación sobre la zona comprimida

RMN o TC de la médula espinal

Compresión de la médula espinal que se desarrolla lentamente (crónica), como puede ocurrir en

  • Espondilosis cervical (degeneración de los discos vertebrales debida a artrosis)

  • Estenosis del conducto vertebral (estrechamiento del conducto de la médula espinal), debida a artrosis

  • Algunos tumores

Síntomas que están presentes durante semanas o meses

Cuando la lesión es grave, pérdida del control del intestino y la vejiga y/o disminución de la respuesta sexual, incluyendo disfunción eréctil en varones

RMN o TC de la médula espinal

Compresión de una raíz nerviosa espinal por una hernia de disco

Debilidad, entumecimiento, o ambos, en una pierna o en un brazo

Por lo general, dolor lumbar o cervical que se irradia a la pierna o el brazo

Por lo general, RMN o TC de la médula espinal

Normalmente electromiografía (aplicación de un estímulo a los músculos y registro de su actividad eléctrica)

A veces, estudios de conducción nerviosa (miden la velocidad con la que los nervios transmiten las señales nerviosas)

Esclerosis múltiple (afecta al cerebro, la médula espinal, o ambos)

Por lo general, otros síntomas de disfunción del sistema nervioso (como pérdida de la sensibilidad, pérdida de la coordinación, y problemas de visión)

Debilidad que

  • Tiende a ser intermitente

  • A veces afecta a diferentes partes del cuerpo

  • Es peor cuando hace calor

RMN del encéfalo y de la médula espinal

A veces, una punción lumbar

Trastornos que afectan a los nervios periféricos y al encéfalo o a la médula espinal§

Debilidad muscular progresiva que

  • A menudo comienza en las manos

  • A veces afecta a un lado más que al otro

Torpeza, contracciones musculares involuntarias y calambres musculares

Babeo y dificultad para hablar y tragar

A medida que el trastorno progresa, dificultad para respirar y finalmente la muerte

Electromiografía y, a veces, estudios de conducción nerviosa

A menudo RMN de la médula espinal para descartar trastornos medulares que pueden causar síntomas similares

Músculos que se cansan con facilidad y debilidad muscular progresiva

A veces, espasmos musculares y pérdida de masa muscular

Pacientes que han sufrido poliomielitis

Electromiografía y, a veces, estudios de conducción nerviosa

Trastornos que afectan simultáneamente a muchos nervios (polineuropatía)

Debilidad y, a menudo, pérdida de la sensibilidad que

  • Por lo general, comienza en ambas piernas

  • A continuación progresa en dirección ascendente hasta los brazos

Cuando es grave, dificultad para tragar y respirar

Electromiografía y estudios de conducción nerviosa

Punción lumbar

Lesión de los nervios causada por

Debilidad muscular que

  • A menudo comienza en ambos pies

  • Luego afecta a las manos

  • Entonces progresa hasta las piernas y los brazos

Pérdida de sensibilidad, por lo general antes de que aparezca debilidad muscular

Pérdida de reflejos

Electromiografía y estudios de conducción nerviosa

Otras pruebas complementarias dependen del tipo de trastorno que se sospeche, como

  • Análisis de orina para verificar si hay tóxicos

  • Análisis de sangre para comprobar si están presentes ciertos anticuerpos o para medir los niveles de azúcar, vitaminas, o fármacos

  • A veces, una punción lumbar

Trastornos que afectan a la conexión entre los nervios y los músculos (trastornos de la unión neuromuscular)

Botulismo (debido a la bacteria Clostridium botulinum)

Al principio, muchas veces boca seca, párpados caídos, problemas de vista (como visión doble), dificultad para tragar y hablar, y debilidad muscular rápidamente progresiva, que a menudo comienza en la cara y se extiende hacia el cuerpo

Cuando el origen son alimentos contaminados, náuseas, vómitos, calambres estomacales y diarrea

Ausencia de alteraciones de la sensibilidad

Análisis de sangre o de heces para verificar si hay toxinas producidas por la bacteria

A veces, una electromiografía o un análisis de una muestra de heces para verificar si hay bacterias

Párpados débiles y caídos, visión doble, dificultad para hablar y tragar, y debilidad en brazos y piernas

Debilidad excesiva de los músculos afectados que

  • Ocurre después de utilizar los músculos

  • Desaparece en reposo

  • Vuelve a aparecer cuando se utilizan de nuevo

Test de edrofonio, para ver si tras administrar el fármaco mejora la fuerza muscular después de utilizar los músculos

Análisis de sangre para verificar si hay ciertos anticuerpos y/o electromiografía

Lagrimeo, visión borrosa, aumento de la salivación, sudoración, tos, vómitos, deposiciones frecuentes y aumento de la frecuencia urinaria, y debilidad muscular y espasmos

Exploración por un médico

A veces, análisis de sangre para identificar la toxina

Toxina botulínica cuando se utiliza una dosis demasiado elevada para tratar la distonía u otros espasmos musculares

Debilidad de los músculos tratados o, a veces, de todos los músculos

Exploración por un médico

Trastornos que afectan a los músculos (miopatías)§

Disfunción muscular debida al uso de alcohol, corticoesteroides, u otras sustancias

Debilidad que tiende a ocasionar en primer lugar dificultad para que la persona se ponga de pie o levante los brazos sobre la cabeza

Utilización de un fármaco que puede producir una lesión muscular

Cuando es debido al uso de alcohol o de otros fármacos, molestias y dolores musculares

Exploración por un médico

Interrupción de cualquier fármaco que pueda provocar un funcionamiento inadecuado del músculo

En ocasiones, electromiografía

Análisis de sangre para medir los niveles de enzimas musculares que pasan a la sangre debido a la lesión muscular

Infecciones víricas que ocasionan inflamación muscular

Dolores musculares que se agravan por el movimiento, especialmente al caminar

A veces, fiebre, secreción nasal, tos, dolor de garganta y/o fatiga

A veces, solo un examen médico

Biopsia muscular (extracción de una muestra de tejido muscular para su examen al microscopio)

Circunstancias que causan pérdida generalizada de masa muscular:

Pérdida de tejido muscular

En pacientes con signos evidentes del problema

Exploración por un médico

Anomalías electrolíticas debidas a ciertos trastornos o al uso de diuréticos:

Debilidad que

  • Afecta a todo el cuerpo

  • Puede ser intermitente

  • Suele ir acompañada de calambres musculares y espasmos

Análisis de sangre para medir el nivel de potasio y otros electrólitos

(como la distrofia muscular de Duchenne y la distrofia muscular de las cinturas)

Debilidad muscular progresiva que

  • Puede aparecer durante la primera infancia, la niñez o la edad adulta

  • Dependiendo del tipo, puede progresar rápidamente, causando la muerte del paciente de forma precoz

En algunos tipos, una curva anómala en la columna vertebral (escoliosis) y debilidad de los músculos de la columna, que a menudo se desarrolla durante la infancia

Historia familiar detallada para determinar si algún miembro de la familia ha sufrido un trastorno similar

Prueba genética

Biopsia muscular

Radiografías de la columna vertebral para detectar la escoliosis

*Las características incluyen síntomas y los resultados del examen realizado por el médico. Las características que se mencionan son habituales, pero no siempre están presentes.

Los síntomas varían dependiendo de la localización (nivel) de la lesión. Se afectan las áreas que están inervadas por estructuras de la médula espinal situadas por debajo de la zona lesionada (ver figura ¿Dónde está dañada la médula espinal?).

En Estados Unidos, la RMN está generalmente disponible. Sin embargo, si no se dispone de RMN, se puede realizar una mielografía con TC (radiografía tomada después de inyectar un agente de contraste radiopaco a través de una punción lumbar).

§Generalmente la sensibilidad no está afectada.

TC = tomografía computarizada; RMN = resonancia magnética nuclear.

Pruebas complementarias

Si la persona presenta debilidad generalizada intensa o que progresa rápidamente o cualquier dificultad respiratoria, el médico realiza en primer lugar unas pruebas para valorar la fuerza de los músculos respiratorios (pruebas de funcionalidad pulmonar). Los resultados de estas pruebas le ayudan a estimar el riesgo de que se produzca una alteración funcional grave y súbita de los pulmones (insuficiencia respiratoria aguda).

Se realizan otras pruebas en función de dónde considere el médico que se localiza el problema:

  • Trastorno del cerebro: resonancia magnética nuclear (RMN) o, si no es posible, tomografía computarizada (TC)

  • Trastorno de la médula espinal: RMN o, si no es posible, una tomografía computarizada con contraste para ver la médula (mielo-TC) y, a veces, una punción lumbar

  • Trastorno de los nervios periféricos (incluyendo polineuropatías) o un trastorno de la unión neuromuscular: electromiografía y, generalmente, estudios de conducción nerviosa

  • Trastorno muscular (miopatía): electromiografía, generalmente estudios de conducción nerviosa y, posiblemente, RMN, determinación de enzimas musculares, biopsia muscular y/o pruebas genéticas.

En ocasiones, la RMN no está disponible o no se puede hacer, por ejemplo, en aquellas personas que tienen un marcapasos, tienen implantado otro dispositivo metálico o restos metálicos (como metralla) en su cuerpo. En estos casos, se sustituye por otra prueba complementaria.

Para la mielo-TC, se realiza una tomografía computarizada después de introducir una aguja en la columna lumbar para inyectar un medio de contraste radiopaco en el líquido que rodea la médula espinal.

En la electromiografía, se inserta una pequeña aguja en un músculo para registrar su actividad eléctrica, tanto en reposo como cuando este se contrae.

Los estudios de conducción nerviosa utilizan electrodos cutáneos o pequeñas agujas para estimular un nervio. A continuación se mide la rapidez con la que el nervio transmite las señales nerviosas.

Si el paciente no tiene síntomas, además de la debilidad y no se detectan anomalías durante la exploración, los resultados de las pruebas son generalmente normales. Sin embargo, a veces se realizan algunos análisis de sangre, como:

  • Un hemograma completo

  • Medición de los niveles de electrólitos (como potasio, calcio y magnesio), de azúcar (glucosa), y de la hormona estimulante del tiroides

  • Velocidad de sedimentación globular (VSG), que puede detectar inflamación

A veces se realizan análisis de sangre para evaluar la función renal y hepática y detectar el virus de la hepatitis.

Tratamiento

Si se identifica la causa, se trata si es posible. Si la debilidad comenzó repentinamente y causa dificultad para respirar, puede ser necesario un respirador.

La fisioterapia y la terapia ocupacional pueden ayudar a la persona afectada a adaptarse a la debilidad permanente y compensar la pérdida de la función. La fisioterapia puede ayudar a mantenerse y, a veces, a recuperar fuerzas.

Aspectos esenciales para las personas mayores

Conforme se envejece, la cantidad de tejido muscular y la fuerza de los músculos tienden a disminuir. Estos cambios ocurren en parte porque las personas de edad avanzada pueden ser menos activas, pero también porque disminuye la producción de hormonas que estimulan el desarrollo muscular. Por lo tanto, para las personas de edad avanzada, el reposo en cama durante una enfermedad puede tener un efecto devastador. En comparación con las personas más jóvenes, las personas de edad avanzada parten de un menor tejido muscular y fuerza al comienzo de la enfermedad y pierden tejido muscular más rápidamente durante la enfermedad.

Los fármacos son otra causa común de debilidad en las personas de edad avanzada, porque toman más medicamentos y son más susceptibles a los efectos secundarios de estos.

Al evaluar a personas de edad avanzada con debilidad, el médico también se centra en los trastornos que no causan debilidad pero interfieren con el equilibrio, la coordinación, la visión o la movilidad, o que ocasionan que la movilidad sea dolorosa (como la artrosis). Las personas de edad avanzada pueden describir de forma errónea los efectos de estos trastornos como debilidad.

Con independencia de cuál sea la causa de la debilidad, la fisioterapia por lo general puede ayudar a las personas mayores a mejorar su funcionalidad.

Conceptos clave

  • Muchos pacientes de forma equivocada refieren que se sienten débiles cuando en realidad quieren decir que están cansados o que sus movimientos están limitados debido a dolor y/o rigidez.

  • La verdadera debilidad muscular se produce solo cuando alguna parte de la vía necesaria para que se produzca el movimiento muscular voluntario (desde el cerebro hasta los músculos) no funciona de forma adecuada.

  • Si la debilidad se agrava en pocos días o incluso en menos, o si se tiene algún signo de alarma asociado a la debilidad, se debe consultar con un médico de forma inmediata.

  • A menudo, el médico puede determinar si el problema es una verdadera debilidad muscular y puede identificar la causa basándose en el patrón de síntomas y los resultados de la exploración física.

  • La fisioterapia suele ser útil para conservar la fuerza, independientemente de cuál sea la causa de la debilidad.

Recursos en este artículo