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Bloqueo del aporte sanguíneo a la médula espinal

(infarto de la médula espinal; mielopatía isquémica)

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

El bloqueo de una arteria que lleva sangre a la médula espinal impide que le llegue sangre y, por tanto, oxígeno. Como resultado, los tejidos medulares mueren (infarto).

  • Entre las causas se incluyen la ateroesclerosis grave, la inflamación de los vasos sanguíneos, los coágulos de sangre y a veces los procedimientos que afecten de algún modo la aorta abdominal.

  • Se presenta un dolor de espalda repentino con dolor irradiado desde la zona afectada, seguido de debilidad muscular e incapacidad de sentir calor, frío y dolor en las áreas afectadas, y algunas veces parálisis.

  • Suele realizarse una RMN o una mielografía.

  • El tratamiento se dirige a corregir la causa si es posible o a aliviar los síntomas.

  • La disfunción de la médula espinal y la parálisis suelen ser permanentes.

Al igual que todos los tejidos del cuerpo, la médula espinal requiere un aporte constante de sangre oxigenada. Solo unas pocas arterias, que son ramas de la aorta, aportan sangre a la parte anterior de la médula espinal, pero esta sangre supone tres cuartas partes del total de sangre que recibe la médula. Por ello, el bloqueo de alguna de estas arterias es muy grave. Este tipo de bloqueo se debe en algunos casos a:

  • Ateroesclerosis grave de la aorta (ver Ateroesclerosis)

  • Separación de las capas de la pared de la aorta (disección aórtica, ver Disección aórtica)

  • Inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis, ver Introducción a la vasculitis), como la poliarteritis nudosa

  • Un coágulo de sangre que se desprende de la pared del corazón y viaja por el torrente sanguíneo (convirtiéndose en un émbolo)

  • Los procedimientos que actúan sobre la aorta abdominal, como la cirugía para reparar una dilatación (aneurisma) en ella

Síntomas

Los síntomas iniciales suelen ser:

  • Dolor de espalda repentino

  • Dolor que irradia a lo largo de los nervios que se originan en la zona afectada de la médula espinal

El dolor es seguido de debilidad muscular, y no se siente calor, frío ni dolor en las zonas controladas por el segmento de la médula espinal inferior al nivel del bloqueo. Las personas notan los síntomas inmediatamente, y estos pueden disminuir algo con el tiempo.

Si el aporte sanguíneo a la parte anterior de la médula espinal está muy reducido, las piernas se entumecen y paralizan. Sin embargo, las sensaciones transmitidas a través de la parte posterior de la médula permanecen intactas, incluyendo el tacto, la capacidad de sentir vibraciones y la capacidad de sentir dónde están los miembros sin mirarlos (sentido de la posición). La parte posterior de la médula espinal recibe sangre procedente de otras fuentes.

La debilidad y la parálisis llevan a la aparición de úlceras por presión y dificultades respiratorias. Las funciones de la vejiga y del intestino están alteradas, al igual que la función sexual.

Diagnóstico

  • Resonancia magnética nuclear o mielografía

  • A veces, una punción lumbar

El diagnóstico suele sospecharse en función de los síntomas.

Se realiza una resonancia magnética nuclear (RMN) o, si no se dispone de ella, una mielografía (ver Diagnóstico de las enfermedades cerebrales, medulares y nerviosas : Mielografía). Estas pruebas ayudan a descartar otros trastornos que causan síntomas similares.

Para descartar que una mielitis transversa sea la causa de los síntomas se realiza una punción lumbar (ver figura Cómo se realiza una punción lumbar).

La angiografía confirma que una arteria de la región anterior de la médula espinal está bloqueada, pero no suele ser necesaria.

Tratamiento

  • Tratamiento de la causa siempre que sea posible

  • Alivio de los síntomas

Cuando sea posible, se trata la causa (como la disección aórtica o la poliarteritis nudosa), pero si no es así, el tratamiento se centra en aliviar los síntomas y gestionar las complicaciones, porque la parálisis y la disfunción de la médula espinal suelen ser permanentes.

Dado que se pierden algunas sensaciones y puede desarrollarse parálisis, es importante evitar la formación de úlceras por presión.

Puede ser necesaria una terapia para ayudar a evacuar secreciones de los pulmones (como ejercicios de respiración profunda, drenaje postural y aspiración).

La fisioterapia y la terapia ocupacional (ver Fisioterapia (FT)) pueden ayudar a preservar la función muscular.

Debido a que el funcionamiento de la vejiga suele estar alterado, se necesita una sonda para evacuar la orina. Este tratamiento evita que la vejiga se agrande y que resulte dañada.