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Introducción a los pares craneales

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

Hay un total de doce pares de nervios, los llamados pares craneales, cuyo recorrido va directamente desde el encéfalo hasta diversos puntos de la cabeza, el cuello y el tronco. Algunos de estos nervios están relacionados con las funciones sensoriales, es decir, con los sentidos (como la vista, el oído y el gusto), mientras que otros de ellos tienen como función el control de los músculos de la cara o la regulación de cierta glándulas. Los pares de nervios craneales se designan mediante nombres y números (siguiendo su orden de localización, desde la zona frontal del encéfalo hacia la parte posterior del mismo).

Pares craneales

De la parte inferior del encéfalo emergen doce pares de nervios craneales, que pasan a través de orificios en el cráneo y se dirigen a diferentes partes de la cabeza, el cuello y el tronco. Los pares de nervios craneales se designan mediante nombres y números, según su localización, desde la zona frontal del encéfalo hacia la parte posterior del mismo. Así, el nervio olfatorio es el primer nervio craneal, y el hipogloso es el nervio craneal número 12.

Se pueden producir trastornos del nervio craneal cuando están dañadas o no funcionan de forma correcta las siguientes estructuras:

Los trastornos que dañan directamente los nervios craneales incluyen traumatismos, tumores, inflamación, infecciones (como el herpes zóster), un aporte inadecuado de sangre (como ocurre en la diabetes), fármacos y toxinas.

¿Sabías que...?

  • Algunos trastornos de los pares craneales interfieren con el movimiento ocular y causan visión doble.

Síntomas

Los síntomas dependen de cuáles sean los órganos afectados, y del tipo de afectación que han sufrido. Los trastornos de los nervios craneales pueden afectar el olfato, el gusto, la vista, la sensibilidad facial, la expresión facial, la audición, el equilibrio, el habla, la deglución y los músculos del cuello. Por ejemplo, la visión puede verse afectada de varias maneras:

El octavo par craneal (nervio vestíbulococlear) controla el equilibrio. Si este nervio está dañado o no funciona correctamente, la persona afectada puede sufrir vértigo (ver Mareo y vértigo): la sensación de que la persona, su entorno, o ambos están girando.

Los trastornos de los nervios craneales también pueden causar varios tipos de dolor facial o de cabeza.

Diagnóstico

  • Síntomas

  • Pruebas de la función del nervio craneal

  • Con frecuencia, resonancia magnética nuclear o tomografía computarizada

Cuando los médicos consideran la posibilidad de que la persona esté afectada por un trastorno de un par craneal, le hacen preguntas detalladas sobre los síntomas y le hacen realizar una serie de tareas muy simples para poner a prueba y evaluar la funcionalidad del nervio; estas tareas consisten, por ejemplo, en seguir con los ojos el desplazamiento de un cuerpo en movimiento.

Suele ser necesario obtener imágenes del cerebro mediante resonancia magnética nuclear (RMN) o tomografía computarizada (TC).

Exploración de los pares craneales

Número del par craneal

Nombre

Función

Prueba

Olfativo

Olfato

El sentido del olfato se examina pidiéndole a la persona que identifique sustancias con olores muy específicos (como jabón, café y un diente de ajo) colocados bajo la nariz. Cada fosa nasal se examina separadamente.

Óptico

Visión

La capacidad para ver se examina pidiéndole a la persona que lea un panel visual. La visión periférica se evalúa solicitándole a la persona que detecte objetos o movimientos desde los ángulos de los ojos.

Detección de la luz

La capacidad de detectar la luz se comprueba dirigiendo una luz intensa (como la de una linterna) al interior de cada pupila en una habitación oscura.

Oculomotor

Movimientos oculares hacia arriba, hacia abajo y hacia adentro

La capacidad para mover cada ojo hacia arriba, hacia abajo y hacia dentro se explora pidiéndole a la persona que siga un objeto movido por el examinador.

Estrechamiento (constricción) o ensanchamiento (dilatación) de la pupila en respuesta a los cambios de la luz

La respuesta de la pupila a la luz se comprueba dirigiendo una luz intensa (como de una linterna) al interior de cada pupila en una habitación oscura.

Levantamiento de los párpados

Se comprueba que el párpado superior no esté caído (ptosis parpebral).

Troclear o patético

Movimientos oculares hacia abajo y hacia adentro

La capacidad de mover cada ojo hacia abajo y hacia dentro se comprueba pidiendo a la persona examinada que siga el movimiento de un objeto manipulado por el examinador.

Trigémino

Sensibilidad facial

La sensibilidad en las zonas de la cara se examina utilizando un alfiler y un pedazo de algodón.

El reflejo de parpadeo se explora tocando la córnea del ojo con un pedazo de algodón.

Masticación

La fuerza y el movimiento de los músculos que controlan la mandíbula se examinan solicitándole a la persona que apriete los dientes y abra la mandíbula contra resistencia.

Abductor (motor ocular externo)

Movimiento ocular hacia fuera

Se evalúa la capacidad para mover cada ojo hacia afuera, de modo que tenga que sobrepasar la línea media, pidiendo a la persona que mire lateralmente.

Facial

Expresión facial, sentido del gusto en los dos tercios anteriores de la lengua, producción de saliva y lágrimas y control de un músculo que participa en la audición

La capacidad para mover la cara se examina pidiéndole a la persona que sonría, que abra la boca y muestre los dientes y que cierre los ojos apretándolos.

Para examinar y evaluar el sentido del gusto se utilizan sustancias dulces (azúcar), ácidas (zumo de limón), saladas (sal) y amargas (ácido acetilsalicílico, quinina o aloe).

Auditivo (vestibulococlear)

Audición

La audición se explora haciendo sonar un diapasón o bien con ayuda de unos auriculares por los que se hacen llegar una serie de distintas frecuencias (tonos) y volúmenes (audiometría).

Equilibrio

El equilibrio se examina pidiéndole a la persona que camine pisando sobre una línea recta.

Glosofaríngeo

Deglución, el reflejo del vómito y el habla

Como los dos pares de nervios craneales, 9º y 10º, se ocupan del control de la deglución y del reflejo del vómito, se analizan de forma conjunta.

Se le pide a la persona que trague. Se le pide que diga «a» prolongando el sonido para comprobar el movimiento del paladar (techo de la boca) y la úvula (la proyección pequeña, blanda que cuelga en la parte posterior de la garganta).

Puede tocarse la parte posterior de la garganta con un depresor lingual, que desencadena el reflejo faríngeo en la mayoría de la gente.

Se le pide a la persona que hable para comprobar si su voz es nasal (otra prueba del movimiento del paladar).

10º

Vago

Deglución, el reflejo del vómito y el habla

Control de los músculos de algunos órganos internos y la frecuencia cardíaca

Esta función no se evalúa como parte de la exploración de los pares craneales.

11º

Accesorio (o espinal)

Girar el cuello y encoger los hombros

Se le pide a la persona que gire la cabeza y encoja los hombros contra una resistencia ejercida por el examinador.

12º

Hipogloso

Movimientos de la lengua

Se le pide a la persona que saque la lengua, que se observa para detectar una desviación hacia un lado.

Tratamiento

  • Tratamiento de la causa

El tratamiento depende de la causa.

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